La campaña política uruguaya también estuvo en el partido contra Argentina

A 10 días de las elecciones, los candidatos fueron a alentar a la selección uruguaya.
A diez días de las elecciones nacionales uruguayas, la política dijo presente en la fría noche del miércoles en el Estadio Centenario, en la que selección conducida por Diego Armando Maradona logró sacar boleto directo al Mundial de Sudáfrica.

Los candidatos de los tres partidos mayoritarios y sus compañeros de fórmula, todos futboleros como la mayoría de la gente en Uruguay, dijeron presente a la cita, seducidos por la posibilidad de que la Celeste clasificara directo al Mundial, algo que hace un mes era, para casi todos, una auténtica utopía y que la realidad demostró que no pudo ser.

El candidato del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, fue el primero en llegar. Una hora antes del partido ya estaba en la puerta principal de la Platea América. Allí esperó a su compañero de fórmula, el ex jugador Hugo De León.

Los dos candidatos entraron junto al "Coloradito", un chico pelirrojo y regordete, y muy popular en estos tiempos por ser el protagonista de una campaña publicitaria de "Vamos Uruguay", el sector político liderado por Bordaberry.

El político colarado tenía puesta debajo de un elegante sobretodo azul la camiseta de la selección uruguaya con el número 10, que es el que identifica a su lista.

¿Si tuviera que elegir a un jugador de esta selección como compañero de fórmula, por quién se inclinaría?, le preguntó Clarín.

Por Forlán, por todo lo que significa como futbolista y como persona, dijo sin dudar.

Un poco más tarde llegó José "Pepe" Mujica. El candidato del Frente Amplio (FA) -el partido en el gobierno- entró al Estadio Centenario del brazo de su compañera, la senadora Lucía Topolansky.

Lo rodeaba un enjambre de periodistas.

¿Qué opina de la decisión de los asambleístas entrerrianos del levantar el corte para este partido?", le preguntó uno de ellos.

"Espero que lo abran también para las elecciones", contestó con su particular estilo, el popular Pepe, enseguida enfiló hacia un palco cerrado. No vaya a ser que una nueva gripe lo saque algún tiempo de combate justo cuando falta pocos días para las elecciones del domingo 25 de octubre.

El ex presidente Luis Alberto Lacalle, candidato del Partido Nacional (PN), viajó desde Colonia para ver el partido. Llegó al Centenario apurando el paso o más bien haciendo lo que su pierna derecha le permitía ya que un accidente doméstico lo tiene a mal traer desde hace varias semanas.

El Cuqui, como lo apodan en Uruguay, también optó por ir al confortable palco destinado para las autoridades.

"Hace frío y en cualquier momento se viene la lluvia, mejor no arriesgarse", le dijo a este diario uno de sus allegados.

Los que no tuvieron problema con ver el partido a la intemperie fueron los candidatos a vicepresidente del FA y del PN, Danilo Astori y Jorge Larrañaga.

Astori se ubicó en la parte alta de la platea media, la que está bajo techo. Larrañaga, en cambio, hizo honor a su apelativo de "El Guapo" y a pesar del cielo amenazante se ubicó en la parte baja de ese sector, donde no hay ningún resguardo para la lluvia. Pero parecía no importarle, el hombre andaba contento porque esa mañana había recibido una camiseta firmada por Diego Forlán y dedicada a su hijo Aparicio.

Todos llegaron con optimismo y con la misma ilusión: poder ver a la selección celeste ganar. Aunque cada uno lo vivió a su manera. Mujica tranquilo Mujica y Bordaberry sufriendo y gozando de acuerdo a las circunstancias del juego.

A Astori y Lacalle, sin duda, los movió la pasión. Ambos gesticularon, protestaron y hasta cantaron el clásico "Soy celeste" a la par de la popular.

Larrañaga también se apasionó a su manera. Se lo veía inquieto. Y por momento nervioso como cuando les pidió a unas personas paradas delante suyo que se corriera para que lo dejaran ver. Y, en otro momento, se lo vio negar con la cabeza, vaya uno a saber porqué, cuando un amigo le señaló que en el tablero electrónico del estadio estaban pasando una publicidad electoral de su partido política.

El estadio estallaba. Parecía que no entraba ni una persona más. Y entre tanta gente, los candidatos que pelean a muerte por ser el próximo presidente de Uruguay casi ni se cruzaron. Solo lo hicieron Lacalle y Bordaberry, quienes se confundieron en un abrazo. Después todos se fueron, y aunque se quedaron con las ganas de festejar la clasificación uruguaya, aprovecharon la convocatoria para hacer campaña de otra manera.

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