La campaña política costará hasta un 30% más que hace dos años

Igual, se estima que los partidos gastarán menos por la crisis y porque queda poco tiempo.
Más caras y con menos posibilidades de gastar. Así se viene la campaña electoral de este año que, en medio de la crisis, se lanzará con todo el próximo 9 de mayo, cuando se cierren las listas de candidatos.

La inflación que el INDEC disimula engrosó los precios de las encuestas, las impresiones, el pautado y hasta los sueldos de los asesores de imagen.

Un 30% se encarecieron los costos en general, en relación con los vigentes durante la campaña presidencial de hace dos años. Y, por si fuera poco, la crisis internacional afinó las billeteras y augura vergüenza pública para los que gasten mucho. Si se nota, claro.

Vayamos por partes. Cualquier partido que sueñe con colocar un diputado o senador en el Congreso Nacional necesitará, por lo menos, hacer una pegatina con la cara del candidato. Para imprimir 15.000 afiches a color, que no alcanza para cubrir las paredes suficientes por el tiempo suficiente, en 2007 bastaba con juntar 9.400 pesos. Ahora es necesario reunir 2.600 pesos más.

Pensemos en un acto. Hay que disponer de colectivos para el traslado de los militantes (la nafta está más cara, el choripán también aumentó), los volantes que los simpatizantes lanzarán al aire en los momentos de mayor euforia (sólo el kilo de papel pasó de costar 4 pesos en 2007 a los 7 que vale ahora) y -elemento infaltable para la foto- una especie de lienzo gigante detrás del atril del candidato con alguna leyenda (la impresión en plotter cuesta el doble).

Seguramente los contrincantes tendrán un torrente de incertidumbres que sólo lograrán canalizar a través de encuestas. ¿Van arriba o abajo del principal opositor?, ¿cayó bien la aparición en un programa de televisión? Reacios a dar a conocer los números, varios encuestadores reconocieron ante la consulta de Clarín que el costo de realizar mediciones subió un 25 por ciento. En 2007, un "boca de urna" de 2.500 casos se facturaba unos 400.000 pesos. Haga sus propios cálculos.

Por último, si buscan llegar a cientos y miles de potenciales votantes a través de los medios masivos de comunicación, tendrán que desembolsar entre un 20% y 25% más en avisos en gráfica y televisión.

Y, para que esos mensajes que se proyectan por todas esas vías sean coherentes y efectivos, necesitan un asesor que los guíe. Sin paritarias, sus salarios también treparon.

Manuel Mora y Araujo lo puso en estos términos: "En materia de consultoría política siempre el mercado ha sido tirano. Pero, en términos generales, los valores se han ajustado a los índices inflacionarios".

Encima hay que juntar el peso en una situación poco propicia. Así las cosas, a los candidatos se les impone dar a conocer sus proyectos -o darse a conocer a secas en algunos casos-, y al mismo tiempo aparentar que no invierten demasiado para hacerlo.

Atrás quedó el tiempo de los spot superproducidos, de varios minutos, que se repetían cada media hora en canales de aire. Ahora hay que acatar el paradigma de la austeridad.

Se estima que en la campaña presidencial de 2007 se gastaron cerca de 75 millones de pesos. Sin embargo, un estudio realizado por una agencia de publicidad hace dos años arrojó que la mayoría de los votantes no se sentían influidos por los avisos ni recordaban ninguno en especial.

"Hay un cambio fundamental en el modo de producción de las campañas políticas", sentenció Enrique Zuleta Puceiro. Basta de tanta televisión. Sí incorporación de nuevas tecnologías y la vuelta de los recursos tradicionales que habían desaparecido en los años 90, como las recorridas territoriales y los contactos "cara a cara" con los electores.

El asesor de imagen Jaime Durán Barba coincidió: "Hoy es aconsejable hacer las campañas lo menos costosas posibles, porque el gasto excesivo ofende al elector".

No es cosa menor. Ya se lo dijo hace siglos Maquiavelo al Príncipe: "Todos ven lo que aparentas, pocos advierten lo que eres".

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