Fin de campaña, con un podio más o menos claro

Este viernes se cierra el proceso de campaña electoral en la capital neuquina. Tres fuerzas parecen centralizar la mayor intención de voto. Hay una incógnita: ¿se notarán las heridas abiertas por la interna del MPN?
Llega a su fin este viernes la campaña política capitalina. El domingo, se vota en este distrito, el más importante de la Patagonia argentina, para elegir nueve concejales que suplantarán a otros tantos a partir de diciembre. Todo indica que el paso de los días no pudo torcer el envión inicial, y hay tres fuerzas con posibilidades de subir al podio: el MPN, la coalición Juntos por la Ciudad, y UNE.

El último tramo precipitó todas las acciones posibles. El oficialismo se acentuó sobre la lista que encabezan Darío Martínez y Marta Búffolo. No hubo acto ni acción de gobierno que olvidara sentar, junto al intendente, a estos dos candidatos. Primera definición antes del domingo: hay variaciones del oficialismo, pero el oficialismo propiamente dicho, evidentemente, se encarna en la coalición UCR-PJ, con concurrencia auxiliar de ARI.

Este oficialismo más oficialista, se ocupó de acentuar algunas características que imagina Farizano para sus próximos dos años de gestión. Más obra pública, más descentralización operativa, más aplicación a la gestión y menos a la dispersión causada por la utopía de una construcción tan amplia que en algún momento se volvió embarullada.

El otro oficialismo, menos oficialista, se juega la carta más brava. Lo encarna sin duda UNE, con Mariano Mansilla empeñado en conseguir una diferencia sobre las otras listas que no permita dudas sobre su ambición principal: acumular poder político para ser candidato a intendente en 2011, y contribuir a desbancar del gobierno provincial al MPN.

En este proceso, UNE se ha revelado como dueño de una simbología cuyo resultado está por verse (por lo positivo o negativo), enfatizando la característica de partido provincial, la identidad neuquina, y una sorprendente flexibilidad en propuestas e ideas. Si hay un mensaje de Mansilla es este: la prioridad es construir poder político ampliando la base de representación. Todo lo que sirva a este propósito será bienvenido.

Queda el MPN. Nunca antes el partido provincial había encarado una elección con una actitud tan laxa. Recién en las últimas dos semanas comenzó a apretar el acelerador de sensaciones. "Nos conocen, no hace falta hacer tanta publicidad", se llegó a decir. Sin embargo, los últimos días, tanto Chito Jalil, como Luis Acuña, como María Angélica Carnaghi -el trío que llevó el mayor peso de las declaraciones y conceptos de campaña- se ocuparon de criticar duramente la "ausencia de gestión" del gobierno de Farizano.

La sensación más o menos aceptada es que las bancas se repartirán. El MPN no lograría mantener las cinco que pone en disputa. Le serían quitadas por UNE o por Juntos por la Ciudad algunas de las que actualmente tiene. Quedarán una o dos bancas, posiblemente, para que discutan las minorías: Recrear y Libres del Sur.

El domingo se revelará además otra incógnita: ¿se notará en la votación la interna del MPN, o mejor dicho, las heridas abiertas de la interna del MPN?

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