Campaña de Pablo Bruera en toda la Costa Atlántica amenaza complicarlo

La ingeniosa campaña de carteles con los que Pablo Bruera anunció públicamente –en la Costa- su despegue del kirchnerismo en una jugada de efecto doble, ya que también lo posiciona como potencial candidato para 2011, amenaza transformarse en un efecto boomerang para el alcalde platense: tibios primero y más enfático después, empezaron a escucharse rezongos de propios y extraños, por la característica de la campaña.
En el entorno del intendente de Tigre, el ex Jefe de Gabinete de la Nación y confeso aspirante a suceder a Daniel Scioli, Sergio Massa, dejaron trascender la molestia del Jefe por la predisposición de los nombres en la cartelería pública y las pintadas en la Costa. El resquemor tiene mucho de raíz farandulezco, de marquesina: parece que al hombre de la sonrisa permanente se le borró su gesto característico, cuando sus laderos repararon en la sugestiva campaña que –interpretan- posicionan con mayor énfasis la figura del alcalde platense, en detrimento de la imagen de su par de Tigre.

Es que el Massa-Bruera, con el que arrancó la campaña, mutó, ahora, y a lo largo de toda la Costa, a un furioso "Bruera, es una Massa". Dicen Los entendidos en marketing político, que la predisposición de los nombres, y la tipografía de los carteles, sugieren al platense como cabeza de una potencial fórmula, de cara a las elecciones de 2011.

El efecto contrario que amenaza provocarle a Bruera la feroz campaña de instalación en la Costa Atlántica, no se agota en cuestiones de recelos internos dentro de su espacio. En las últimas horas empezaron a ramificarse quejas de sus pares de los distritos balnearios, por lo indiscriminada de la campaña del platense. Existen pintadas con su nombre en paredones públicos y privados, en alcantarillas, y hasta en Plazas públicas sobre costosas piedras, a las que –al menos en un caso- ya tuvieron que mandar a pintar por segunda vez.

Celosos con la urbanización y las características de los distritos, se sabe, cada Municipio se prepara en la antesala de cada temporada estival para, mientras disfruta de las mieles que les devuelve su característica de balnearios durante el verano, seducir a los turistas que llegan y a los que circulan por ellas ocasionalmente, con un minucioso cuidado visual, entre otras cuestiones organizacionales como controlar la calidad de los servicios. Y en ese marco, más de un intendente se quejó porque –reniegan- "no respetan nada todo el esfuerzo que hacemos para dejar la ciudad limpia, y linda".

"Si Bruera quiere se candidato a Gobernador; a Presidente o a titular del Fondo Monetario, por qué no pinta en su ciudad, para venderse", resumió, mitad cierto algo irónico, un encumbrado funcionario radicado en la Costa Atlántica provincial.

Ese enojo de más de un intendente, provoco también quejas en el entorno de Massa, desde donde dicen verse en medio de la furia de varios de sus pares, a quienes intentan seducir para sumarlos a su armado extra-K, por obra y gracia de una campaña, "que no nos pertenece, ni apoyamos".

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