Dos caminos unidos por el éxito.

Hace varias décadas, los máximos exponentes surgían de sus tareas como caddies; hoy, la nueva escuela habla de amateurs devenidos en profesionales, con preparación física y psicólogos.
Son distintos caminos para llegar al éxito. Dos vertientes muy diferentes, con historias de vida opuestas, pero que en algún momento ensayan una curva y tienen su punto de conexión, con la imagen triunfal de una copa o de un saco verde, según el caso. El golf argentino se alimenta de estos mundos paralelos y sus dos máximos cultores de estos días son Angel Cabrera -que surgió como caddie- y Estanislao Goya, ex aficionado devenido en profesional.

Hace varias décadas, los principales exponentes en nuestro país surgían de aquellos que les cargaban bolsas de palos a los socios de los clubes. Sólo en los tiempos libres echaban a rodar su imaginación para practicar golpes imposibles, y los más destacados asomaban en el plano internacional. Las últimas generaciones marcan tendencia: son aquellos jugadores de una trayectoria como amateurs que, en algún momento, deciden pasarse al campo rentado con recursos propios y una plataforma de preparación mucho más compleja.

¿Cómo conviven las dos camadas? Tras la consagración en Augusta, Angel Cabrera puso blanco sobre negro acerca de su realidad como jugador top: "Me preguntan por mi panza; yo nunca tuve un preparador físico y jamás me metí en un gimnasio. Pero aquí estoy, gané dos Majors. Y en lugar de ir al psicólogo, fumé, pero ya dejé".

Con la misma sinceridad, el Pato opinó sobre el futuro de nuestro golf: "Ahora está creciendo por el lado de los ex aficionados. La verdad es que salen pocos jugadores de caddies porque cuentan con pocas oportunidades de jugar. Espero que Andrés Romero no sea el último eslabón, aunque es un poco difícil que sigan surgiendo".

Desde la otra vereda, Estanislao Goya, reciente ganador del Isla de Madeira Open (Tour Europeo), opina: "Antes, el profesionalismo en el golf no se evaluaba tanto como un negocio, pero ahora lo es más que nunca. En la época de mi papá, los que jugaban eran empresarios o personas con otras ocupaciones, que veían al golf siempre en un sentido amateur. En mi caso, no me hallaba siendo médico, abogado o contador. Yo me imaginaba dentro de una cancha jugando. Y si optaba por estudiar en EE.UU. por si las dudas, paralelamente con el golf, hubiese perdido el foco". El joven de 20 años, nacido en Alta Gracia, se formó al igual que Alan Wagner en la Asociación Argentina de Golf y desde siempre contó con preparador físico, instructor y psicólogo. Profesional desde fines de 2007, agrega: "No creo que el Pato haya elegido la forma de vida que le tocó, él nació así. Pero él luchó por un sueño al igual que yo, que tuve la suerte de ganar un torneo del Tour europeo y encaminar mi carrera desde joven".

Eduardo Romero, perteneciente a la vieja escuela, aporta lo suyo: "La base nuestra fue el club. Sin su ayuda no hubiésemos podido hacer nada cuando éramos caddies. Todos los presidentes de la entidad colaboraron económicamente y nos dejaban jugar seis días a la semana, mientras que en otros clubes los caddies sólo practicaban un día. Además, los socios nos prestaban los palos, nos regalaban remeras? Todo esto provocó que sintiéramos el compromiso de hacer las cosas bien". Respecto de esta nueva realidad, comenta: "Cambió todo. En muchos clubes se utiliza el carrito eléctrico y se relega al caddie, lo que resta muchas posibilidades. De Vicenzo nunca pisó un gimnasio, pero si jugara ahora estaría liquidado. Hoy, sí o sí tenés que estar preparado".

El misionero Daniel Vancsik es otro de los que se formó con mucha más puntillosidad y detalles desde sus comienzos. "Quizá no tengamos el talento de Cabrera o los Romero, y por eso intentamos compensar esas falencias con un esfuerzo de gimnasio, psicólogo, preparador físico. Tratamos de limar esa desventaja con trabajo". En algún momento hay una reunión familiar para planificar un rumbo de vida: "Los padres tratan de darles siempre lo mejor para sus hijos, aunque hoy la decisión de largarse al profesionalismo es más fácil por los muy buenos resultados de los argentinos. Cada padre ve con más claridad el futuro para sus chicos. Antes, a lo mejor había otra salida". Y respecto de la figura particular del Pato, apuntó: "Cabrera es Cabrera, y hay uno solo, igual que Maradona. No tendrá psicólogo, pero creo que a él no lo ayudaría, porque es un jugador muy positivo, con mucha garra. Así lo demostró en Augusta".

Otro de los que luchó desde abajo y esperó paciente su oportunidad desde sus épocas de caddie fue Ricardo González: "Nosotros somos más explosivos cada diez semanas; en cambio, la generación nueva mantiene más la tranquilidad, les enseñaron a ser más parejos y regulares y no tan intuitivos. Me hice profesional a los 16 años, y recién a los 32 empecé con trabajos físicos. No tengo dudas de que el mejor camino es el que están siguiendo los jóvenes: tener una escuela, una base. Lo nuestro fue más de sacrificio, de querer ser alguien en la vida".

Más concreto para certificar esa realidad, Rafael Gómez: "La diferencia, hablando mal y pronto, está en el hambre que uno tiene. Los que fuimos caddies teníamos necesidad económica y hambre de gloria y por eso no resulta imposible ganar un Major. Los otros chicos, como Goya, Vancsik y Wagner, pueden llegar a ganarlo también, pero por diferentes motivos". El jugador de Ranelagh habló sobre sus altibajos: "Sufrí muchos traspiés. Entre los 15 y los 22 años fui a trabajar a un taller metalúrgico y, cuando decidí volver al golf, era como un jugador de hándicap 6 o 7. Hoy estoy tranquilo porque triunfé en distintos lugares del mundo, pero es muy diferente. Siendo caddie nadie te enseña, tenés que aprender solo".

Y la situación más particular fue la de Luis Carbonetti, abogado y pionero en esto de pasarse al profesionalismo desde su condición de amateur: "Cambié en 1984, cuando ya tenía 31 años. Pero el que la pasó peor fue mi hermano, Horacio, que lo hizo en 1977. Nos decían que estábamos locos, porque era difícil el acceso a los circuitos internacionales y había poca plata y sponsors. Al fin y al cabo tuve mis compensaciones: no me fue muy bien afuera durante la gira regular, pero en el circuito senior ando muy bien".

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