Caminos sin control entre Mendoza y San Juan

Los Andes recorrió los caminos rurales que unen San Juan y Mendoza. Habitualmente, son transitados por paisanos de la zona. Pero se determinó que por allí sacaron de la provincia las camionetas robadas. También se pueden pasar otras cosas prohibidas.

"Caminante, no hay camino... se hace camino al andar", dijo el poeta lejos de estas tierras cuyanas. Pero parafraseando a Antonio Machado Ruiz, aquí y ahora hay caminantes que han ido haciendo su propio camino, aunque en muchos casos sea emparentado con el delito. Y hasta ahora no les ha ido nada mal.

Por lo menos así lo entendió la Justicia por boca de la fiscal de delitos complejos Claudia Ríos, cuando comenzó a investigar el robo de camionetas 4x4 en la provincia, que en su mayoría pasaron a manos de nuestros vecinos sanjuaninos, para el uso diario, o terminaron desguazadas en decenas de piezas dentro de desarmaderos clandestinos.

La tarea encarada desde la órbita judicial, como fuera anticipado por Los Andes, motivó una revisión del terreno a ras del piso y también desde la altura de un helicóptero y el resultado fue preocupante: "No menos de seis o siete caminos" -no tradicionales- nos unen con la provincia de San Juan.

Los pasos están estratégicamente ubicados al oeste y al este de la ruta nacional 40 y sirven para el tránsito de vehículos 4x4, también camiones y todo tipo de motos o cuatriciclos, pero además se pudo comprobar que estas trazas o vías también pueden servir para el cuatrerismo o el transporte de sustancias líquidas (como alcohol etílico), e incluso droga, sin ser detectados.

Los Andes recorrió a lo largo de un día más de 300 kilómetros de caminos de arena suelta, en ocasiones verdaderos guadales, otros anegados, algunos consolidados y los menos de asfalto.

Fue necesario adentrarse en los desniveles de la precordillera, llegando casi hasta las canteras de cal Los Berros (en el departamento Sarmiento), y después de sortear puentes rotos y profundos socavones del camino provocados por las crecientes de los cauces de agua, cruzar la ruta 40 en sentido oeste-este, a la altura de Media Agua, todo dentro del territorio sanjuanino, para reingresar nuevamente a Mendoza por la Laguna del Rosario y de ahí buscar los distritos de Asunción y San José.

Y el balance es que llegar -o volver- a San Juan es muy fácil, y también que ambos controles policiales (Jocolí del lado mendocino y San Carlos, en la vecina provincia) son vulnerables utilizando caminos alternativos, no lejos de la traza nacional pero sí de los controles de mercadería o personas.

En una Toyota Hilux (igual a la mayoría de las robadas), acompañados por la tecnología de un moderno GPS (Global Positioning System, por sus siglas en inglés, que traducido significa Sistema de Posicionamiento Global) y la experiencia de muchos años de un baqueano de la zona, el recorrido comenzó desde el centro de Lavalle, lugar donde se inició, hace algo más de un mes, esta historia de robos y que terminó al descubrirse en un desarmadero algunos de los vehículos sustraídos, pero no a los ladrones.

Rumbo al norte

Al norte por la ruta 40 se pudo llegar hasta Los Retamitos (que toma su nombre de un arbusto cordillerano) y tras un desvío a la derecha permitió sortear el control de Jocolí, un puesto fitosanitario, para hacer la detención obligada (aunque se podría haber eludido), con pedido de documentación personal y del vehículo, en el ingreso a San Juan.

Al frente y al oeste la montaña se fue abriendo en paisajes desconocidos; tierra suelta y el paso de camiones -de todo tipo- en uno u otro sentido de marcha. Los que iban hacia la precordillera vacíos, mientras que los que regresaban lo hacían cargados con bolsas de cal. Era, al decir de los conocedores, la tarea normal de todo el año.

Sin embargo, sobre el terreno se fueron descubriendo marcas (botellas, cubiertas, cintas) que señalaban decenas de picadas y que son las más utilizadas por los ladrones para llevar a destino la mercadería robada, y si bien muchos terminaban en la nada, otros tenían un horizonte delictivo.

Precisamente este camino habría sido el más utilizado para transportar las camionetas robadas. La cercanía de un yacimiento minero hace que el paso de estas 4x4 resulte casi inadvertido para los ojos de los residentes de la zona. Y es precisamente esta gente la que dice "desconocer" este tipo de actividad ilícita, de la misma manera que admite el abigeato como "algo normal en el lugar".

Lo más difícil

Desde el territorio sanjuanino la premisa era regresar a Mendoza por otros caminos. Así que se orientó el viaje hacia el sur, después de dejar atrás la localidad de Media Agua. Y ahí fue necesario, más que la tecnología satelital, escuchar los consejos y la experiencia del hombre que indicaba seguir a derecha o izquierda una huella que tenía mucho de las utilizadas, en algunos tramos, por el París-Dakar en su versión nacional.

"Lo mejor es hacer este camino con las primeras luces de la mañana", dice el hombre acostumbrado a meterse en este desierto lavallino, pero en esta oportunidad el reloj marcaba las 3 de la tarde, hora "en que la arena está más caliente y los vehículos se entierran más fácilmente", agregó el paisano.

Pero como el viaje había que terminarlo, se continúo con el recorrido. Un desborde de un canal hizo que el tránsito se alargara en varios kilómetros por un terreno difícilmente utilizable para hacer desaparecer un vehículo.

Sin embargo, todo hacía presumir que "por acá ya pasó gente", explicó el guía antes de pisar un camino consolidado, que es el utilizado por los peregrinantes de toda la provincia para llegar hasta la Capilla del Rosario, uno de los cuatro puntos religiosos de reunión de todos los años y que sirvió de regreso al centro de este departamento que, como pocos, limita con otros seis (Las Heras, Guaymallén, Maipú, San Martín, Santa Rosa y La Paz) y además con San Juan y San Luis.

"Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar...", concluyó el poeta, aunque por esta geografía esto no ocurra, sino que por el contrario "hecho el camino", en cada acto delictivo se lo vuelve a transitar, por lo menos hasta ahora.

Comentá la nota