El camino responsable e imperioso hacia el 2011

Si trazáramos una imaginaria linea recta que uniera el 2007 con el 2011, podríamos afirmar, electoralmente hablando, que hemos recorrido la mitad del trayecto. A sólo dos años de distancia aparece el próximo objetivo, marcado por las elecciones generales que decidirán las próximas autoridades que gobernarán nuestra Provincia, en el período 2011-2015.
Si, hipotéticamente, el oficialismo provincial se impusiere en dichos comicios, cuando finalice el mandato para el que fueren elegidos, se cumplirían treinta y dos años ininterrumpidos de desgobierno e indignidad para todos los rionegrinos, contados a partir de 1983.

Pensar en la sola posibilidad de más de tres décadas de gobierno radical en nuestra Provincia, me mueve a formular algunas reflexiones que intentan constituír un aporte superador de tanto inmovilismo. ¿A qué se debe el continuismo del régimen que nos gobierna?. ¿Es que los rionegrinos pensamos que la Provincia transita un camino de ventura que no resulta conveniente alterar?. ¿Las perspectivas de un nuevo mandato de los candidatos que surjan de las filas del partido gobernante, son halagüeñas?. ¿Se habrá hecho carne en nuestros comprovincianos aquello de "más vale malo conocido que bueno por conocer"?. ¿Que rol ha jugado la oposición desde 1983?. ¿Resiste la institucionalidad provincial, otros cuatro años de este cóctel explosivo, integrado por partes iguales de clientelismo, corrupción, impunidad, malversación de nuestros recursos, inviabilidad estructural, finanzas comprometidas, enriquecimientos ilícitos, inexistencia de planificación, doble discurso, etc....?. ¿Resulta saludable demorar otros cuatro años, la posiblidad de un cambio transformador?. ¿Hay motivos suficientes como para tolerar que nuestra Provincia, privilegiada en recursos y posibilidades, deambule hace casi tres décadas, entre el subdesarrollo institucional y el futuro inexistente?. ¿No importaría un soplo de aire fresco, la alternancia democrática?.-

No quiero ahondar en razones o fundamentos que expliciten la crítica al desgobierno que debemos soportar desde 1983, porque, sobre el particular, está todo dicho. La pendiente en la calidad de vida de los rionegrinos, es un dato tan objetivo como insoslayable y exime de demasiados análisis. El sentido de estas pocas líneas, se concreta en la necesidad de recalcar la responsabilidad que le ha cabido (nos ha cabido) a la oposición provincial, con diferentes grados y matices, en las sucesivas derrotas electorales sufridas a partir de la restauración democrática. La cooptación desembozada de dirigentes seudoopositores por parte del oficialismo provincial; la ausencia de una alternativa transformadora, racional, democrática y creíble, encabezada por dirigentes insospechados; la preponderancia del individualismo personal por sobre las ideas, las convicciones y los esfuerzos colectivos; la recurrente disgregación, a partir de sus internas, del principal partido opositor (en términos numéricos) de la Provincia, que ha posibilitado, históricamente, que los que no resultan candidatos, retaceen (en el mejor de los casos) o anulen sus aportes y esfuerzos, frustrando la posibilidad del éxito electoral. Podríamos seguir enumerando los errores cometidos, en un listado que, desde lo general a lo particular, permitiría llenar hojas y más hojas de autocríticas. Pero los tiempos se acortan, la gravedad de la crisis estructural por la que atraviesa nuestra Provincia se acentúa, la calidad institucional ya no existe. Pese al remanido discurso del oficialismo provincial en el sentido que "Río Negro es todo porvenir", la sensación de cada uno de los rionegrinos al iniciar cada mañana sus actividades, es que el futuro personal y colectivo, es cada vez más negro, incierto, preocupante y desesperanzador.-

Si realmente nos interesa un cambio sustantivo y transformador, se impone, de manera urgente y desde ahora, intentar una alternativa para el 2011, estructurada alrededor de "ideas-fuerza", algunas de las cuales podrían ser las siguientes:

a) la necesidad de convocar a todos los rionegrinos que crean en la necesidad impostergable de implementar un cambio de ciento ochenta grados en el rumbo del gobierno provincial;

b) que no nos una el espanto, sino las ilusiones y los sueños de una Provincia mejor para todos;

c) la elaboración de un programa común, concretado rigurosamente en herramientas estratégicas y coyunturales adoptadas a través del consenso;

d) confluír a partir de identidades políticas, evitando los "amontonamientos electorales" tan efímeros como inconsistentes (para que sea cierto aquello de que "juntos somos más", además de ser "muchos", debemos tener coincidencias básicas);

e) evitar la vanidad de los "autoelegidos", en la convicción que la gravedad de la situación, obliga a una solución de conjunto y no al protagonismo excluyente de los que se creen "salvadores providenciales" y terminan siendo "autoritarios funcionales" al régimen provincial;

f) postergar la nominación de los candidatos hasta el último trimestre del 2010, momento hasta el cual la totalidad de los esfuerzos se volcarán en la elaboración del programa común de gobierno, a través de encuentros planificados y permanentes en las distintas localidades provinciales.

La sola posibilidad de pensar en ponerle punto final al régimen que nos gobierna, debe servir de incentivo para no escatimar esfuerzos en procura de lograr los objetivos que nos planteamos. Seguramente la tarea será ardua, la construcción dificultosa y los obstáculos variados. Pero debemos intentarlo, porque está en juego nuestro destino como Provincia. El objetivo es tan ambicioso, abarcativo e imperioso, que no hay tiempo para mezquindades.-

No intentan estas líneas esconder alguna aspiración personal de servir como eje convocante para el esquema planteado. Descreo de los personalismos. Quiero sí, formar parte del esfuerzo colectivo que permita ofrecer para el 2011, una alternativa superadora a tanta frustración y a tanta indignidad. En esa dirección apunta mi compromiso.-

Carlos Alberto Galano

Abogado

Comentá la nota