El camino hacia la autogestión de desocupados

El camino hacia la autogestión de desocupados
A falta de soluciones, cientos de empleados administran las fábricas de donde fueron despedidos.
Más de 150 de trabajadores despedidos en los últimos dos meses decidieron ocupar las empresas en las que se desempeñaban e impulsar, ante la ausencia de los propietarios, la administración mediante la figura de fábricas recuperadas.

Los obreros pertenecen a los sectores gráfico, textil, plástico y metalúrgico. Decidieron afrontar la crítica situación laboral y "resistir sin violencia", frente a las amenazas de desalojo, la presencia policial en las instalaciones ocupadas y en algunos casos la falta de soluciones oficiales.

Los 88 trabajadores de la empresa gráfica de Indugraf, ubicada en el barrio porteño de Boedo, fueron despedidos el 24 de noviembre, y desde aquella jornada les adeudan salarios, medio aguinaldo, vacaciones y más dos años de aportes jubilatorios.

Pese a las gestiones iniciadas ante el ministerio de Trabajo, los propietarios de la compañía faltaron a cada citación en busca de un acuerdo, por lo que los empleados decidieron, el 10 de diciembre, ocupar la planta.

"Vamos a resistir sin violencia en defensa de nuestros puestos de trabajo. Comenzamos la ocupación para evitar que se produzca un vaciamiento luego de no obtener respuesta de los empresarios", dijo Vicente Narváez, delegado gremial.

Los empresarios que dejaron Indugraf presentaron, sin embargo, una querella contra los trabajadores por el delito de usurpación, lo que derivó en una orden de desalojo dictada hace una semana por una fiscal, que todavía no se concretó.

Mientras se define la situación, los trabajadores comenzaron a gestionar la transformación de Indugraf en una fábrica recuperada, una modalidad surgida tras la crisis económica de 2001 y que tiene más de 1.500 ejemplos en el país.

Los obreros gráficos pasaron Navidad y Fin de Año dentro de la planta junto a sus familias, lo mismo que hicieron en la ciudad bonaerense de Arrecifes los metalúrgicos de la fábrica de acoplados Gomatro, donde el 19 de diciembre doce trabajadores fueron despedidos sin recibir la indemnización correspondiente.

Según dijeron voceros de los empleados, la empresa modificó su razón social "en dos oportunidades y se presentó en quiebra otras nueve", por lo que ante la inestabilidad laboral y los despidos decidieron "la ocupación de la planta para evitar el vaciamiento".

"Estamos evaluando la posibilidad de poner a funcionar la fábrica transformándola en Cooperativa Obrera", agregaron las fuentes, quienes aseguraron que cuentan con el respaldo de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) arrecifeña.

Las fiestas navideñas también encontraron agrupados a los obreros plásticos de Envases del Plata S.A. despedidos por los propietarios. En diferentes reuniones, los delegados gremiales pidieron a los empresarios levantar la ocupación de la fábrica, ubicada en la localidad bonaerense de Bernal, a cambio del cobro de las indemnizaciones.

Ante la falta de acuerdo, los trabajadores decidieron "transitar el camino de la autogestión", por lo que redactaron un proyecto de ley de expropiación para presentar a los legisladores provinciales.

En la planta textil Filobel-Febatex, ubicada en Quilmes, 25 obreros resolvieron el 8 de enero, en una asamblea, ocupar la fábrica debido a una deuda de cinco meses de salarios.

"Nos quieren sacar el derecho de trabajar argumentando la crisis del campo y la situación mundial", expresó el delegado Eduardo Santillán. El gremialista aseguró que durante el conflicto la ausencia de la patronal fue "una constante", por lo que los empleados conversaron con referentes del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas para constituir la "Cooperativa de trabajo Textil Quilmes Ltda".

La situación interna, admitió Santillán, es especial, porque otros diez trabajadores permanecen en funciones, aunque los propietarios les "pagan los sueldos en cuotas, les adeudan el medio aguinaldo y los aportes previsionales desde hace seis meses".

A la calle. Varios trabajadores argentinos colmaron las calles argentinas en señal de protesta por los despidos que sufrieron tras la crisis financiera mundial que empezó el año pasado.

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