Las caminatas, el arma predilecta para "humanizar" a los candidatos

Casi todos organizan recorridas callejeras muy cuidadas y pensadas para los medios
Cambian los lugares, los nombres y las fuerzas políticas, pero la puesta en escena proselitista es casi idéntica. Desde Néstor Kirchner hasta Francisco de Narváez, pasando por Alfonso Prat-Gay, Margarita Stolbizer, Gabriela Michetti, Martín Sabbatella y Roy Cortina. Las recorridas de los candidatos por los barrios desplazaron los actos masivos y se convirtieron en una obsesión proselitista, preparada para seducir votantes y avanzar casilleros en la carrera electoral.

Tras el papelón que protagonizó el ex jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra -cuando se descubrió que, haciéndose pasar por vecinos, sus allegados lo elogiaron efusivamente durante una entrevista callejera-, el resto de los candidatos evitan situaciones engañosas. Pero los equipos de campaña preparan las actividades hasta en los más ínfimos detalles. Desparraman militantes en las esquinas, acercan cuidadosamente a los curiosos, evitan situaciones incómodas y apuran a los camarógrafos para que inmortalicen besos y abrazos. El objetivo: humanizar al candidato.

"¿Querés una foto? ¡Vení, vení, saludalo! ¡Pedidos por acá, pedidos por acá!", ordenaban colaboradores de Kirchner que corrían delante de él en su visita a Quilmes. En su caso, la organización es visible. Suele estar a cargo del municipio, coordinada por funcionarios de la Casa Rosada. En especial, del Ministerio de Desarrollo Social, que conduce su hermana Alicia.

En menos de dos semanas, el líder peronista pasó por Florencio Varela, La Matanza, Quilmes, Berazategui, Laferrère y Ezeiza. Todo se planificó para ser retransmitido. En Berazategui, por ejemplo, más de veinte técnicos, una docena de cámaras y al menos tres móviles -uno de ellos satelital- siguieron cada paso. "¿Ven? Todos lo quieren", se ufanaba un colaborador de Kirchner mientras su jefe besaba chicos.

En su primera "timbreada", en Monte Castro, Michetti tuvo una delegación menos numerosa que la de Kirchner. Pero sus asistentes no se le despegaron un minuto. Igual, la experiencia no estuvo exenta de sobresaltos. "¿Cuándo van a devolver la plata a los docentes? ¡El paro fue legal!", le espetó una maestra, que logró gambetear el cerco de colaboradores de la candidata. Menos suerte tuvo Ariel Carranza, un joven que intentó quejarse del levantamiento del programa que conducía en Radio de la Ciudad. "Vení, vení, hablá conmigo", le dijo una de las asistentes, mientras lo tomaba del brazo y lo alejaba del foco de las cámaras.

"Estas salidas le otorgan verosimilitud a la campaña que vos puedas hacer en los medios", aseguró el jefe proselitista de Pro en la Capital, Martín Borrelli. "Si decís que tus candidatos salen a la calle, que son gente como vos, pero nunca los viste fuera de un set de televisión, no es creíble", justificó.

En su visita a Villa Elvira, en La Plata, De Narváez tuvo una recorrida cómoda. Guiado por el concejal José Arteaga, caminó las calles de tierra del barrio San Carlos y escuchó a vecinos en el centro comunitario Refugio de Amor. "Ofrecele un mate", sugirió un ladero de Arteaga a una mujer que miraba el paso del candidato, con un termo bajo el brazo. En los postes de alumbrado todavía estaba fresco el pegamento de los carteles que habían estampado un minuto antes de que llegara el diputado. En la puerta del centro comunitario se leía en un pizarrón: "Bienvenido, Francisco". Todo quedó registrado por las cámaras que el propio postulante había llevado. "Queremos mostrar que está en el territorio, que no imponemos ideas, que vamos a construir planes con la gente, de abajo hacia arriba", justificó el jefe proselitista y también candidato, Gustavo Ferrari.

Prat-Gay recurrió a las caminatas en Parque Patricios, Mataderos, Villa Devoto y otros barrios. Sabbatella las usa para recorrer el conurbano. Sus militantes llegan antes, se presentan, reparten volantes. "Tenemos que instalarnos. Y mostrar que puede caminar y poner la cara en la calle", decían sus operadores en su última visita a Rafael Castillo. Los militantes de sus aliados de Libres del Sur hablaban con los comerciantes: "¿Quiere conocer a Sabbatella? Se presenta para diputado". El candidato sonrió ante las cámaras y repitió que podía hacer en la provincia lo mismo que había hecho en Morón.

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