Con cambios y los votos justos, aprueban las internas abiertas

Con cambios y los votos justos, aprueban las internas abiertas
El proyecto recibió apenas siete votos más de los que se requieren para modificar una norma electoral. Dispone que todos los candidatos deben pasar por las primarias y el voto será obligatorio. El Senado lo trataría recién el año próximo.
Después de arduas negociaciones y unas 50 modificaciones al texto original, el oficialismo consiguió apenas siete votos más de los necesarios para aprobar una nueva ley electoral y ayer le dio media sanción a la reforma política en la Cámara de Diputados.

La iniciativa, que recién se trataría en el Senado el año próximo -con la nueva composición que le da más protagonismo a la oposición- establece un sistema de primarias abiertas y simultáneas por el que deben pasar todos los candidatos que quieran competir en elecciones generales. Y el voto en las internas será obligatorio. Para realizarlas, se fijó el segundo domingo de agosto, dos meses y medio antes de cada elecciones para presidente o legisladores nacionales. Además, se establecen una serie de restricciones para los partidos y los candidatos, que provocaron el rechazo de los partidos chicos, sobre todo de los sectores de centroizquierda que suelen votar con el Gobierno.

El oficialismo necesitó modificar el texto hasta último momento para asegurarse los votos. Llegó con la ayuda de aliados provinciales, "independientes" y un puñado de peronistas disidentes, tal como había anticipado Clarín. Se opusieron el radicalismo, la Coalición Cívica, el socialismo, el PRO y el grueso del PJ no kirchnerista. Argumentaron la falta de un debate adecuado y la no inclusión de la boleta única y el voto electrónico. Los bloques de centroizquierda se plegaron a esa posición, salvo el caso del fueguino Leonardo Gorbacz, que responde al ARI de la gobernadora Fabiana Ríos, que votó a favor.

"Hubiese sido bueno discutir una reforma con visión de mediano y largo plazo. Hay partidos que surgen para representar minorías, como los ecológicos, y eso forma parte de la pluralidad de una sociedad", cuestionó Vilma Ibarra, de Encuentro Popular, aliado habitual del oficialismo.

El tablero marcó 136 votos a favor (para aprobar una ley electoral se requieren 129, la mayoría absoluta del cuerpo) y el jefe de bloque kirchnerista, Agustín Rossi, abrazó a sus dos laderas, Patricia Vaca Narvaja y Patricia Fadel, a modo de festejo por la media sanción del proyecto oficial, la última arremetida clave para el oficialismo en la Cámara baja antes de quedar debilitado por el recambio legislativo.

Jorge Sarghini, referente del PJ disidente hasta diciembre, se abstuvo de hablar en el recinto porque diputados de ese espacio votaron a favor: los cordobeses Beatriz Halak y Jorge Montoya. También Arturo Heredia y el jujeño Mario Martiarena. Se sumaron a otros dos peronistas que se fueron de Unión-PRO: Julio Ledesma y Patricia Gardella. El chubutense Manuel Morejón (el más cercano al gobernador Mario Das Neves) se abstuvo, mientras que la entrerriana María Cristina Cremer de Busti, el bonaerense Jorge Villaverde y el salteño Marcelo López Arias sugestivamente pegaron el faltazo. La división en ese espacio generó pases de factura. Al punto que se habló de la negociación de "una ayuda para Schiaretti", para explicar los votos de los cordobeses. Graciela Camaño, candidata a dirigir el nuevo bloque del PJ disidente, fue una de las impulsoras del proyecto, aunque después de la sesión confirmó su alejamiento del Frente para la Victoria.

Con el pretexto de acelerar los tiempos, el oficialismo impidió la votación en particular, contrariando otra vez los reglamentos de la Cámara. La oposición puso el grito en el cielo. La radical Silvana Giúdici lo comparó con el tratamiento de la reforma con el de la ley de medios. El diputado y apoderado del peronismo, Jorge Landau, encargado de negociar las modificaciones con el resto de los bloques, defendió la iniciativa. "Servimos a nuestra Patria preparando el mejor proyecto posible, para el presente y para el futuro", sostuvo.

A contramano del rechazo de los partidos chicos, Rossi aseguró que el proyecto "favorece a las fuerzas emergentes por el esquema de primarias y la distribución más equitativa de los espacios de radio y televisión". Patricia Bullrich, de la Coalición Cívica, cuestionó la fuerte injerencia del Ministerio del Interior en la organización de los comicios.

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