Cambios para fortalecer la gestión

Con la intención de darle impulso a los dos últimos años, Miguel Lifschitz evalúa modificaciones. El lobby de la construcción presiona por la salida de Mirta Levin, pero el intendente valora a la Secretaria de Planeamiento.
Aprovechando la salida de Clara García del gobierno municipal por su desembarco en el Concejo, Miguel Lifschitz analiza realizar otros cambios en su gabinete para encarar con mayor impulso los últimos dos años de su segunda gestión al frente del Palacio de los Leones. "Algunos van a volar", se le escuchó decir al intendente tras las elecciones del domingo. Una de las funcionarias cuya continuidad está en duda es la secretaria de Planeamiento, Mirta Levin. Según pudo saber este diario, el lobby constructor le ha hecho llegar a la intendencia su postura a favor de concretar la salida de la funcionaria, con quien ha chocado por las regulaciones que Levin promovió en materia urbanística, entre ellas el tope para construir en altura. Lifschitz considera a Levin como una de sus más eficientes colaboradoras y comparte sus criterios regulatorios pero admite por lo bajo que ante un escenario de escasez de fondos en materia de obra pública, las obras que encaren los privados serán clave "y no habría que poner palos en la rueda", dijo a Rosario/12 una fuente que recorre a diario los pasillos municipales.

La semana que pasó, Lifschitz analizó junto a su gabinete el resultado de las elecciones municipales en las que el Frente Progresista fue la fuerza más votada pese a no llegar al 30 por ciento. "En un escenario de crisis económica, donde muchos candidatos oficialistas perdieron en distintos lugares del país y los que ganaron lo hicieron por poco margen aún sin tener el desgaste de años de gestión, lo nuestro fue digno", dijo a este diario un funcionario socialista.

Entre sus colaboradores más cercanos Lifschitz destacó la buena elección realizada en la mayoría de los barrios donde el PS recuperó el terreno perdido en las primarias abiertas y al mismo tiempo advirtió sobre la merma en el caudal de votos en el centro, donde tuvieron buena performance la lista radical de Jorge Boasso, la del PRO de Laura Weskamp y en menor medida la justicialista que lideró Héctor Cavallero.

Cloacas, hábitat e higiene urbana son los ejes en los que se concentrará la municipalidad en los próximos meses, a través de gestiones y contactos con provincia y Nación. En materia de seguridad, uno de los temas de mayor debate en la campaña, no habrá cambios, más allá de un intento por profundizar la coordinación entre la Guardia Urbana y el Ministerio de Seguridad provincial.

Teniendo en cuenta que antes del 10 de diciembre el intendente se verá obligado a realizar al menos un cambio en el gabinete, ante la salida de Clara García de la Secretaría de la Producción para asumir como concejala, el jefe comunal analiza por estas horas sumar otras modificaciones a su equipo de gobierno.

En sus casi seis años de gestión Lifschitz no se ha caracterizado precisamente por bruscos golpes de timón y en lo que va de su segundo mandato apenas cambió al secretario de Cultura (Horacio Ríos por Fernando Farina), más allá de otros enroques en áreas menores.

Aunque valora más que positivamente su tarea al frente de Planeamiento desde 2003, Lifschitz viene escuchando "sugerencias" del lobby constructor para que se desprenda de Levin y empezó a analizar sobre la conveniencia de mantenerla en el cargo. "Mirta es una de las secretarias que más valora Miguel, es eficiente y trabaja muchísimo y además él mismo la impulsó", confió un colaborador del intendente intentando graficar la incomodidad que le plante el escenario a Lifschitz.

"En este último tiempo hubo presiones del sector privado para que la corrieran de Planeamiento", agregó la fuente consultada que no se animó a arriesgar la decisión que finalmente adoptará el intendente.

Sucede que, más allá de la estima personal y profesional de Lifschitz hacia Levin, ante un escenario de escasez de obra pública en los próximos dos años, las obras que encaren los privados serán vitales para la ciudad. Y para las aspiraciones del propio Lifschitz, de cara a la carrera que tiene pensado librar rumbo a la Casa Gris en 2011.

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