Cambios, incertidumbres y expectativas

Cambios en el gabinete, presupuesto, acciones para amortiguar la crisis financiera. Demasiados asuntos para atender, pero que requieren su dedicación obligatoria en tiempo real.
Justamente, es la crisis financiera la que marca la agenda institucional y por cuyos efectos, aún ningún especialista en economía se anima a pronosticar en su exacta dimensión.

El gobernador Daniel Scioli ya fue testigo de los efectos inmediatos que marca la gestión nacional. Por lo pronto, tuvo que firmar el pase libre de Débora Giorgi, por requerimiento de la Casa Rosada.

Giorgi era ministra de Producción desde la gobernación de Felipe Solá. Especialista en economía y comercio exterior, también integró el gabinete económico de José Luis Machinea en épocas del presidente Fernando De la Rúa.

Ahora vuelve a la Nación y eso habla bien de Scioli por haberla retenido para la función pública en su gestión. Pero también genera cierto crecimiento interno de Florencio Randazzo en su aún no admitida disputa con el otro bonaerense, Sergio Massa. Porque fue precisamente Randazzo quien aconsejó al entonces gobernador, Felipe Solá sobre su incorporación al gabinete provincial.

Luego Giorgi demostró reflejos políticos cuando se decidió la unificación del ministerio de Producción y Asuntos Agrarios a principios de este año, aunque también perdió espacio con la vuelta a la subdivisión de esa cartera.

La presencia de Giorgi en el gabinete provincial ya es historia y lo cierto es que sorprendió a algunos, pero no en el entorno de Scioli, la designación del reemplazante, Alejandro Arlía, quien era subsecretario de asuntos municipales. Hombre de estrecha confianza, cercano al entorno del gobernador y del jefe de Gabinete, Alberto Pérez, es poseedor de un muy bajo perfil que, según los entendidos deberá elevar cuanto antes.

Es que sobre él recaerá toda la responsabilidad en cuanto a diálogo y entendimiento con el empresariado bonaerense y generación de políticas para crecimiento y reactivación, entre otras cuestiones.

El lugar que deja Arlía tiene un reemplazante que debió requerirse al frente legislativo. Quien era diputado provincial y presidente de la comisión de Salud, Juan De Jesús será el flamante subsecretario de Asuntos Municipales. Se lo referencia como un jugador de la primera hora del sciolismo, aunque, también hay que recordar en algún momento también compitió para presidir la cámara baja con quien era el delfín de Scioli, Martín Ferré.

Finalmente el tema no generó mayores rispideces porque, como se sabe en ese sillón está sentado uno de los hombres fuertes de Ituzaingó, Horacio González.

De Jesús lo llaman a otra de sus pasiones que es el municipalismo. No sobran quienes pueden señalar en su trayectoria 16 años como intendente, en su caso, del partido de la Costa y haber recuperado el distrito a manos del justicialismo tras ocho años de gobierno aliancista.

Los cambios de nombres en el gabinete provincial no constituyeron dolor de cabeza alguno y todo fue resuelto sin demoras, con los nuevos designados en funciones y con el desarrollo de sus respectivas agendas.

Estabilidad laboral se necesita

Con respecto a la crisis financiera, continúan las gestiones con respecto al observatorio social que, como se dijo, apunta a detectar los déficits en cuanto a conservación de puestos de trabajo.

Se ha señalado en anteriores columnas la existencia de problemas en áreas de exportación ligadas a frigoríficos y curtiembres y algunas industrias del plástico. Sonó con fuerza en pasillos provinciales una versión de una aplicación de subsidios a puestos en estas áreas.

La Provincia podría aplicar en breve una política para el auxilio financiero de estas industrias en cuanto a defensa laboral. Se habla de sumas de hasta quinientos pesos por puesto de trabajo que el Estado nacional aportaría durante el primer semestre del 2009, para luego el propio gobierno provincial hacer otro tanto durante el semestre siguiente. Esto, en principio no generaría responsabilidades legales solidarias al estado, dado que su convenio sería con los empleadores y no actuaría como "patrón privado". Sólo habría un aporte hacia los sueldos, que en muchos casos tuvieron su alza importante durante el último lustro y que ahora es preciso apuntalar.

Aún no se conoce cual será la partida global para esos subsidios ni a cuantos puestos de trabajo alcanzará esta política que, a su vez, generará expectativas. Pero, por lo que se observa, estaría contemplado en un futuro paquete de medidas a lanzar en las próximas semanas. Momentos estos en que los titulares de los diarios registran un operativo clamor por la estabilidad laboral y se denuncian despidos, como ocurre, por ejemplo, con el sindicato de la carne.

Presupuesto

Otro asunto importante de gestión está referido a presupuesto provincial que promete tener algún debate incesante, no sólo por sus 56 mil millones de pesos, que lo mantiene entre los tres primeros del país, sino también por las conclusiones de sus pronósticos. También por ciertas cuestiones que generan cierta incertidumbre.

En realidad, sonaron impactantes dos conclusiones que surgen de ese presupuesto. Una es la de la creación de más de siete mil cargos, hecho que si bien marca una positiva expansión en cuanto a lo social, también genera algún retraimiento entre aquellos economistas fiscalistas que alertan sobre el gasto público.

Por el otro lado también impacta, pero en otro sentido, aquella declaración respecto de la falta de partidas para discutir eventuales aumentos salariales. Esto, en momentos en que se registran señales de nuevas demandas en algunos sectores como la administración pública. La semana pasada, los gremios ATE y UPCN ya se expresaron abiertamente en rechazo de la falta de una solución marco para esta problemática.

No serán pocas las demandas. Días atrás tronó nuevamente el ambiente por el reclamo de algunos gremios docentes por eliminar adicionales en negro de sus salarios y el fuerte paro de 72 horas de los médicos de hospitales provinciales. En los establecimientos sanitarios son necesarios los recursos y la expectativa es que el presupuesto sea más que suficiente al respecto.

Por lo pronto, hay un toque de originalidad en señalar que algunos rubros como salud, educación y desarrollo social serán integrados en un gran eje de inclusión social. el oficialismo necesita como el agua hacer operable ese concepto en la gestión y es más que oportuno aplicarlo en el presupuesto. El otro gran rubro es el de seguridad que llevará cerca de cuatro mil millones de pesos, esenciales para equipamiento y personal y capacitación.

Un poco el esquema presupuestario, en su mensaje, se hace maleable al o a los discursos en vigencia que se encuentran en las antípodas políticas. Por un lado, el progresista que alienta la inclusión social como solución de una serie de conflictos en el sector más desprotegido de la sociedad, y también reducir drásticamente la estadística delictiva. Por el otro, también se abastece el discurso más pragmático y reduccionista más cercano a una opinión de sectores altos y medios altos respecto de una respuesta represiva para la inseguridad.

Comentá la nota