Los cambios económicos que quiere el empresariado

Por: Marcelo Bonelli

La UIA abrirá una ronda de diálogo político y social para alcanzar un consenso que fortalezca la gobernabilidad, corrija distorsiones y provoque un shock de confianza.

El conjunto de los hombres de negocios de la Argentina quiere un cambio y que el Gobierno instrumente correcciones macroeconómicas inmediatas. Así surge de las reuniones de las principales entidades empresarias del análisis de la derrota electoral del oficialismo. En esos encuentros preocupó la evaluación que Cristina Fernández hizo de la derrota electoral. Pero los empresarios no quieren confrontar con el debilitado gobierno y propician reflotar el llamado al Consejo Económico Social para introducir cambios y a la vez fortalecer la gobernabilidad hasta el 2011. Se trata de una decisión estratégica de los hombres de negocios, frente a diagnósticos duros de los centros financieros internacionales. Un informe confidencial de Goldman Sachs habla de un "desgaste significativo en la pareja K". El trabajo fue preparado por el economista Alberto Ramos y concluye así: "Las elecciones fueron la mayor derrota para el Gobierno, que deja a Cristina Kirchner en una situación debilitada para los próximos dos años."

La Unión Industrial Argentina trató el tema el martes y decidió iniciar una ronda de negociaciones con diversos factores de poder para impulsar la iniciativa negociadora. Abrirá el diálogo con gobernadores peronistas, la CGT y la oposición política. También los titulares del Grupo de los 7 intercambiaron información extraoficial y coincidieron en la necesidad de instrumentar modificaciones.

La conducción de la Asociación Empresaria Argentina deliberó esta semana y llegó a la conclusión de que el resultado de las elecciones abre una nueva etapa política en la Argentina que requiere un mayor diálogo de los empresarios con el Congreso y los líderes opositores. La AEA, que lidera Luis Pagani, inició ya contactos para trabajar en forma conjunta con las otras entidades empresarias, incluida la Mesa de Enlace. Jaime Campos, el director ejecutivo de AEA le dijo a Clarín: "Queremos contribuir a generar ideas e iniciativas que permitan acelerar la producción y aumentar el empleo."

En la Unión Industrial se trabaja sobre un documento confidencial que Héctor Méndez entregó en Washington durante la gira de la cúpula de la UIA a los Estados Unidos. El titular de la central fabril habló esta semana de la cuestión en la Embajada de los EE.UU. El voluminoso "paper" fue redactado por los equipos técnicos de la UIA y su coordinación estuvo a cargo del ex ministro Ignacio de Mendiguren. Tiene unas 50 cabrillas y se denomina "Diagnóstico y Propuestas UIA para el contexto actual." También propone medidas de largo plazo en un anexo que se titula "Propuestas para una estrategia de desarrollo." El documento pondera la reanimación productiva del gobierno de Néstor Kirchner -entre el 2003 y el 2007-, pero remarca que la economía comenzó a sufrir una anemia seria desde el inició del conflicto con el campo en marzo del 2008. Para reanimarla y volver al crecimiento, los industriales reclaman:

Un tipo de cambio que garantice el equilibrio de la economía a largo plazo.

Ese tipo de cambio debe mejorar la rentabilidad del campo, ser una señal para inversiones futuras y desalentar la especulación contra la moneda nacional.

Hablan de un valor de 4,30 pesos, que según los industriales descomprimiría la presión sobre la tasa de interés.

Pide una reducción del gasto público para recrear el superávit fiscal.

Reclama congelar la presión tributaria y otorgar desgravaciones para inversiones.

Pero todos los hombres de negocios -UIA, AEA, Adeba- coinciden en una cuestión: las correcciones a la estrategia económica tendrán éxito sólo si se instrumentan dentro de un "shock de confianza".

Y en su conjunto visualizan que la primera movida política debe incluir una normalización del INDEC. Así lo dice el documento de la UIA: "Las medidas deben estar acompañadas por un shock de confianza, para lo cual es imprescindible regularizar el INDEC."

Los hombres de negocios aplaudieron la salida del polémico Ricardo Jaime. Fue un relevo que fortalece al interlocutor favorito de empresarios: Julio De Vido. El ministro de Planificación tenía una larga disputa con Jaime y ahora un hombre de su confianza maneja Transporte.

De Vido también habría aconsejado el desplazamiento de Moreno, para recomponer lazos con el movimiento empresario. Los hombres de negocios le expresaron varias veces que para "oxigenar" la conducción económica es fundamental eyectar a Moreno.

El miércoles a la noche, el secretario de Comercio montó un show en la Casa Rosada. Se mofó de la versiones que lo daban por renunciado frente a Carlos Tomada, Débora Giorgi, Mercedes Marcó del Pont y Amado Boudou e, incluso, dudó de la capacidad de Patricia Vaca Narvaja para reemplazarlo en la Secretaría de Comercio

La Presidenta sabe que nadie -aun los kirchneristas duros- va a aceptar un cargo en el Ministerio de Economía mientras siga reinando Moreno. También sabe que la confirmación de Moreno le ocasionó otro desgaste político, después del duro mandoble que recibió de las urnas. Ayer en la Quinta de Olivos se insistía que los días de Moreno estaban contados y que el Gobierno buscaba el momento oportuno para anunciarlo.

También surgieron versiones sobre la intención del imprevisto viaje de Antonio Brufau a Buenos Aires. En medio de desmentidas sobre la salida de los españoles de YPF, el titular de Repsol tuvo dos encuentros con alto voltaje político: estuvo con Mario Das Nevez y habló con Carlos Reutemann sobre el futuro de YPF en Argentina.

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