Los cambios no corrigen las fallas

Por Adrián Ventura

Las concesiones que hizo el kirchnerismo para conseguir los votos de diputados aliados no alteraron sustancialmente el proyecto original: los ejes centrales, urdidos para desarticular el actual mercado de medios, permanecieron intactos o empeoraron.

Mientras los diputados oficialistas dedicaron sus discursos a exponer una justificación ideológica de la norma, el proyecto sigue teniendo gravísimas fallas:

* Permite el control de contenidos y establece que éstos serán tenidos en cuenta a la hora de dar nuevas licencias.

* Fija límites muy estrechos a la posibilidad de acumular radios AM, FM y cables, y obliga a los dueños a desprenderse de las empresas excedentes en el breve plazo de un año. Tampoco una empresa podrá sumar un canal de aire y un cable.

* La ley también contiene una advertencia que es un duro golpe a la seguridad jurídica: los medios no podrán invocar derechos adquiridos por sus inversiones.

* Apareció en el proyecto, sorpresivamente, un nuevo artículo, el 31, que aparentemente les garantiza a los empresarios amigos del poder que podrán seguir explotando medios.

En efecto, si bien por un lado exige que las empresas audiovisuales (un canal, un cable, etcétera) deben tener por objeto exclusivo la prestación de servicios audiovisuales, y no pueden desarrollar otra actividad, por el otro permite que las empresas de servicio público (léase Electroingeniería, que ya opera radio Del Plata, u otras empresas de servicios y obras) sí pueden conservar los negocios que tengan en el sector. El artículo aprobado es manifiestamente confuso y se presta a todo tipo de interpretaciones.

Al mismo tiempo, ya que las empresas audiovisuales quedarían confinadas a esa actividad en forma exclusiva, surge otra duda: ¿deberán los cables desprenderse del servicio de telefonía que actualmente están autorizados a prestar?

* Artículo 14: la Autoridad de Aplicación tendrá 7 miembros en lugar de 5, como preveía el texto original. Pero estará dominada por el Poder Ejecutivo; nombrará a dos de los directores e influirá en los restantes. Además, adoptará las decisiones, no por mayoría absoluta (4 miembros de 7), sino por mayoría simple: por ejemplo, si a la hora de decidir faltan a la reunión 2 integrantes, alcanzará con juntar 3 votos sobre 5. Finalmente, no cualquier mortal podrá ser director de ese organismo: sólo serán elegidos profesionales muy calificados y democráticos si están "abiertos al intercambio de ideas diferentes" [sic].

* El Consejo Federal, asesor de aquella autoridad, tendrá 38 miembros: 24 de ellos serán gobernadores, y sólo 3 representarán a los medios privados. Si el sentido de la libertad de expresión es el control de la prensa independiente sobre el poder político, los diputados aprobaron ayer el acta de defunción de la prensa.

* Los directores de la Autoridad de Aplicación durarán en sus cargos 4 años (así, el kirchnerismo podría tener el control hasta 2013), mientras que los miembros del Consejo Federal, a los que se les reconoce la facultad de remover a aquellos directores, sólo durarán dos años. El controlante es más débil que el controlado.

* Se habilita el control de contenidos, algo contrario a todos los tratados y a la Constitución nacional.

Así, la Autoridad de Aplicación, a la hora de dar una nueva licencia "deberá evaluar" la "programación propuesta" (artículo 28) y la "ampliación del pluralismo" (artículo 34), requisito este último que parece escrito en contra del Grupo Clarín, al que el Gobierno gratuitamente califica de grupo monopólico en un país donde operan otros siete grupos, cientos de radios y de diarios.

* La ley mantiene los límites estrechos para el número de medios que puede acumular un mismo grupo. Mientras los avances tecnológicos en los Estados Unidos permiten una creciente concentración, en la Argentina se provoca una hiperfragmentación para debilitar a cada medio y dominarlo.

* Sí mejoró, un poco, el artículo 47: se establece que la Autoridad de Aplicación, que podrá cada dos años proponer al Congreso la adecuación de las normas sobre espectro y multiplicidad de licencias, hará esa actividad "preservando" (sin poner en riesgo) la titularidad de las licencias. Pero es difícil imaginar cómo podrán preservarse los derechos de las empresas frente a un cambio permanente de reglas.

Se aclaró que una vez que un medio haya agotado su plazo de explotación y la prórroga, no podrá pedir una nueva prórroga, pero podrá participar en una nueva licitación.

* Un confuso artículo 48 le permitirá al Gobierno negar licencias a un diario.

* Si se sanciona a un medio, por ejemplo, con la caducidad de la licencia y se lo saca del aire, el recurso de apelación no suspende la sanción (artículo 112). Salvo que la Autoridad, discrecionalmente, la suspenda. La ley no lo dice pero la amistad o independencia del medio tendrá peso.

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