Cambios, continuidades, y un nuevo escenario que se traza

Las fichas se van moviendo y el tablero no deja de reacomodarse. Como un juego de nunca acabar, la política platense sigue en tiempos de definiciones luego de las elecciones que la dejaron en un nuevo escenario.

La tensa relación Kirchner-Bruera es el centro de las especulaciones. ¿Cómo subsistir sin el apoyo del Gobierno nacional? Hasta el momento, tal como se viene informando en las páginas de este diario, la estrategia que parece haber elegido el jefe comunal Pablo Bruera (después de declarársele públicamente la "venganza") es el acercamiento hacia la gestión provincial de Daniel Scioli.

El camino no es sencillo. Ya se presiente el primer obstáculo. Esta semana podría desembarcar de visita el diputado electo Néstor Kirchner, con lo cual las aguas oficialistas de la arena política local están divididas, analizando si Bruera debe mostrarse cercano al ex presidente o pegar el faltazo al encuentro. De seguro será un mitin complicado para Bruera, teniendo en cuenta que el flamante ministro de Justicia, el intendente Julio Alak, podría ser parte de la comitiva. Y el incluirlo entre su círculo de acompañamiento por las diagonales es todo un mensaje de Kirchner, que dista kilómetros de ser mera casualidad.

Subidos al tren de alianza, los dos máximos dirigentes emplazados con sede en La Plata, gobernador e intendente, se reunieron a mitad de semana. Bruera se refirió a la importancia de que las distintas áreas de gobierno "se complementen con las de la capital provincial" para "potenciar la autoridad que tiene el Estado". Hablaron del futuro y de los cargos que vendrán; y el jefe comunal aprovechó el acercamiento para comenzar a ubicar a varios de sus coterráneos, que quedarían virtualmente fuera del tablero de dirigentes desde diciembre.

Concretamente, trascendió que en la agenda del encuentro se habló de la posibilidad de que el ex ultraalakista Carlos Bonicatto pase a ocupar el sillón de la Defensoría del Pueblo (aunque existen intenciones en el mismo sentido por parte de los sectores cobistas). También se habló de que una de las que complete el libro de pases de Municipio a la Provincia sea la actual edil Susana Gordillo.

Más allá de los cargos políticos, la situación financiera preocupa en los pasillos de calle 12. Los sueldos de los municipales tambalean en el camino a fin de mes y no es casual que la situación de arcas municipales flacas se dé tras la virtual ruptura con Kirchner: muchas obras están paralizadas porque Nación cortó los créditos.

Con las finanzas en rojo, quien en las próximas horas se alejaría de la secretaría de Hacienda es su directora, Mirta Monti.Otros cambios que a nivel municipal ya se vislumbraban desde hace meses y pasaron a la práctica esta semana fueron los casos de Juan Malpelli, que dejó de ser el director de Control Urbano, para asumir como titular del Mercado Regional, en reemplazo de Roberto Benítez Mendoza, esposo de Monti. Este último sufrió un desgaste político como fruto del intrincado conflicto que allí se sucede desde hace meses entre trabajadores de carga y descarga, sindicato y Municipio. Aunque, más allá de los nuevos aires que se intentan instaurar con Malpeli, el enfrentamiento en el barrio El Churrasco sigue tan encendido como desde que comenzó.

De Control Urbano, en tanto, quedó momentáneamente a cargo el subsecretario del organismo, Ignacio Martínez. Por su parte, Roberto Benítez Mendoza integraría el equipo de trabajo que acompañará al diputado provincial electo Gabriel Bruera a partir del 10 de diciembre, junto con Monti.

Reacomodamiento deliberativo

Menos previsible -hasta ahora- es lo que sucederá en el Concejo desde el 10 de diciembre. Un nuevo capítulo de los cortoircuitos en el bruerismo se vivió esta semana: fue por una cuestión menor, insustancial políticamente, pero consiguió despertar más pasiones que las esperadas. Fue por un cambio de uso de suelo, que destapó las diferencias que conviven dentro del bloque con la presidenta Teresa Razzari, a la que varios compañeros de bancada tildaron de autoritaria y caprichosa. Las relaciones están más tensas, evidentemente, desde que está en juego el cambio de autoridades que sucederá en el recinto en diciembre. Y entre los oficialistas, el sillón de Razzari es uno de los lugares codiciados.

A raíz de los chispazos, los siempre aliados Javier Scaramutti, Carlos Mezli, Oscar Vaudagna y Enrique Caparelli torcieron su voto, por primera vez después de mucho tiempo. La mayoría automática no está tan fortalecida como en otros tiempos, susurró por lo bajo del plenario.

Por parte de la oposición, el Acuerdo Cívico y Social ya sabe que trabajará en dos bloques unidos a partir de diciembre, haciéndose eco de las diferencias planteadas entre Elisa Carrió y Margarita Stolbizer. Pero, desde Unión-Pro las cartas aún no están echadas sobre la mesa. Las bancas de Gonzalo Atanasof, José Ramón Arteaga y Justo Aráuz se juntaron a partir del último plenario, pero ni los macristas ni los denarvaístas advirtieron aún si funcionarán como un solo bloque o si serán dos partes que trabarán acuerdos en conjunto.

En el Deliberante, en tanto, continúa en comisión el proyecto para achicar los horarios del Bingo a fin de combatir la ludopatía, proyecto que sufrió el freno del propio

intendente, de la mano de los

empresarios de la industria del juego. Esta semana, Codere asistió a la comisión de Legislación para dar su punto de vista y en las sucesivas semanas les tocará el turno

a los vecinos y los trabajadores

del lugar.

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