Los cambios de caras, los sacrificios, las movidas locales y el gambito de josé.

Al final, todos podrían ir con Scioli. José Eseverri, Alicia Tabarés, y Miguel Santellán podrían terminar bajo el paraguas transitorio del Gobernador. La construcción de poder local y el gambito del Intendente. El futuro de Alem, la interna de Unión Pro, la función de Liliana Schwindt y los folletos de Gustavo Alvarez. Hernández endosa su candidatura. Frase 1: El Gobierno, como ese militar del cuento de Borges, quiere modificar el pasado cambiando las consecuencias. Es decir, produce acciones como si no hubiese perdido. Frase 2: José Eseverri sabe que su futuro político radica en la construcción de poder en su propia ciudad.
Scioli, tiene la imagen de neutro o inocuo, por ello podría ser la vía de escape del kirchnerismo hacia una transición tranquila dentro del peronismo pejotista. A los kirchneristas les conviene que sea él quien conduzca el PJ a una apertura federal y más democrática. Y al resto no-K, les faltaría tiempo para armar algo alternativo. Por lo tanto, Scioli les viene muy bien para prepararse para el cambio de mano.

Y el Gobernador, no se sabe si con el guiño de la Rosada, ya comenzó a dar algunas muestras de autonomía y apertura. Scioli, un hombre muy obediente, surgió después del 28 como el delfín de Kirchner, quien terminó poniéndolo a dedo al frente del PJ mientras él renunciaba en una piecita de dos por dos.

Daniel Scioli tiene algunos atributos, como su docilidad y su carácter errático en lo político-ideológico, que le da alguna ventaja sobre el resto para seguir con vida. Su deseo de poder suple el vacío conceptual que tiene. Y paradójicamente, su enorme adaptabilidad, en este escenario político actual, se transforma en una virtud que le permite la supervivencia.

Repasemos. Cuando Carlos Menem lo convoca, ¿sabía Scioli con qué paradigma iba a comulgar?. No parece haberle importado mucho y se adaptó enseguida. Luego fue el que eligió Eduardo Duhalde y lo puso a compartir una fórmula con un desconocido Néstor Kirchner, por quien optó porque en ese momento no le quedaba otra. Y lo puso al motonauta como reaseguro, aunque ya tenía a Roberto Lavagna en Economía.

¿Sabía Daniel Scioli que Kirchner iba a hacer lo que hizo después?. Seguramente, no, pero tampoco le importó y se fue adaptando al cambio ideológico que imprimía el Gobierno. De ser un hombre a quien los K miraban con desconfianza, acabó siendo el candidato a Gobernador y luego el candidato testimonial más famoso.

Hay quienes suponen que al Frente lo votaron por Scioli y no por Kirchner, y que si hubiese encabezado el Gobernador, hubiera tenido mejor resultado. Y eso es un error porque el votante K es un voto de Kirchner y no de Scioli, a quien ven como un híbrido.

Daniel Scioli es como Zelig, ese personaje de Woody Allen que se mimetizaba con enorme facilidad con cualquier situación. Estuvo con Kirchner y asumió el discurso kirchnerista, solo que lavó con frases de absoluto voluntarismo el carácter bélico y pretendidamente revolucionario que venía de la Rosada.

El gambito de José

José Eseverri se inmoló con dos candidaturas testimoniales para conseguir fondos para obras públicas, pero no puede garantizar si ese fluido de dinero continuará después de la derrota del 28. "Por lo menos que manden para terminar la autovía y el enlace de la 3 con la 226", deseó alguien del gobierno. Sin embargo, para la gente sería mucho más útil que se cumpla con las 1.000 viviendas prometidas. Efectivamente, son como más visibles y tangibles que una ruta.

El Intendente no sabe dónde refugiarse después del 28 de junio. Seguramente estará con Scioli, y haría un gambito con Alem en el cobismo.

José fue leal como pocos con Kirchner, pero quedó solo con la gestión, esperando que la situación se revierta a nivel nacional y que eso le dé un poco de aire. Pero ya debe estar pensando en una construcción propia de poder. Y tiene alternativas varias como la de participar de la interna del PJ con Alicia Tabarés, desembarcar con un partido cobista o directamente armar algo propio. Porque sabe que el secreto de la política es pintar la propia aldea, esto es, ser referente de sus propios vecinos. Ese es el principio y fin de cualquier construcción política.

Alem ya fue tentado por Mario Meoni, principal referente y armador del cobismo provincial. Ni corto ni perezoso, el intendente de Junín, cuando se enteró del rechazo que tenía "Chango" con el kirchnerismo, lo llamó por teléfono y le propuso armar con él. Julio le respondió que iba a esperar que pasaran las elecciones y después hablaría, pero "mi lugar natural es ese y voy a estar allí", le confió a un amigo. Por lo tanto, Alem podría ser involuntariamente la otra movida del gambito de José.

La construcción de poder local

Alberto Hernández se apartó de la carrera hacia la Intendencia y lo propuso a Miguel Santellán o Adriana Capuano porque, según opinó, el próximo intendente será alguien que sea concejal en estos dos años. Premisa, ésta que incluye obviamente a Ernesto Cladera, al mismo Julio Alem, prefigura una interna entre Marcelo Urlézaga y el curismo, pero excluye a Julián Abad, quien ha manifestado su intención de conducir los destinos de la ciudad.

La interna de Unión Pro es hoy un enigma. Silly no se puede olvidar de los sobres que se repartieron con el sello del PRO, y con la boleta de Miguel cortada con una guillotina, como si hubiese sido preparado de antemano y se hubiera reunido toda la logística para hacerlo. Todavía tiene muy fresca las difamaciones que se hicieron correr en los comicios de 2007, que volvieron a aparecer ahora por medio de mensajitos enviados a través de un celular que luego detectaron al cruzar los datos.

Silly fue víctima una vez más de prácticas horribles que no estuvieron fuera del tono con lo que se venía manifestando en la Provincia. Indudablemente, las últimas campañas lamentablemente se han caracterizado por un vacío de proyectos cubiertos por estas vilezas y maniobras al filo de la ilegalidad.

Y encima, la primera candidata de Unión Pro debió soportar la mejicaneada de algún "compañero" de ruta que puso en duda, una vez más, la solidez de una alianza entre el peronismo disidente y el macrismo que parece fuerte en su cabeza pero por debajo hace agua por muchos lados.

La líbero y los folletos

Liliana Schwindt, una de las heridas del denarvaísmo, estuvo muy cerca del PJ en estos comicios, pero esta semana acordó con el Intendente un amparo colectivo a través de la OMIC por el aumento del gas. Es decir, hoy funciona como un pivot o un líbero entre el oficialismo y la oposición y eso le ha conferido una cuota de poder.

Y Gustavo Alvarez, quien construyó su prestigio y su poder siendo un poco el fiscal de la Comuna durante la gestión de Helios Eseverri y Julio Alem, hoy se ha desdibujado un poco por su cercanía al oficialismo. El concejal del PI está repartiendo un folleto con su foto, el sello de su partido y dos de sus proyectos: la semaforización en la Avenida Sarmiento y el fondo educativo, como si hubiese comenzado su propia campaña para 2011, pero también, para reforzar su propia identidad.

Comentá la nota