Los cambios que se avizoran en el MPN

El contexto provincial acentúa una característica: crecen las pulsiones internas en los partidos, en la misma proporción que aumenta la sensación de que se va terminando un modelo acuñado por la economía de la renta estatal afirmada en los hidrocarburos. En el MPN se da este efecto: hay dolores de parto y cuestionamiento a los liderazgos.
El pacto entre Jorge Sobisch y Jorge Sapag para prorrogar por un año los mandatos de las autoridades partidarias del MPN, y así eludir una confrontación más este 2009 repleto de circunstancias electorales y problemas serios de gestión de gobierno, causó como efecto inmediato una potenciación del sector "independiente" (de alguna manera hay que llamarlo) que intenta construir opciones a los liderazgos históricos en el partido provincial.

El sábado, unos cuantos dirigentes representados centralmente por los diputados nacionales José Brillo y Alicia Comelli, con asistencia de gremialistas, empresarios y referentes de barrios, se reunieron en el centro de recreación Butaco, un lugar con mística emepenista añeja.

El encuentro se venía trabajando desde hace tiempo, con el objetivo concreto de formar una agrupación interna que disputara la conducción de la seccional Neuquén del partido, en las internas para renovar cargos directivos.

Pero la reunión de Sobisch y Sapag en la residencia del diputado nacional Hugo Acuña, y sobre todo, la posterior comunicación de sus resultados más "gruesos" a través de la prensa, provocó un estímulo nuevo.

En ese impulso tal vez se conjugaron las ganas de despegar de la tutela patriarcal de los líderes (síndrome explicado como "la renovación"), con la oportunidad de más tiempo que da la prórroga de mandatos ya aceptada por la Junta de Gobierno, y pronta a ser avalada por la Convención partidaria, que fue convocada para este lunes 31 por Jorge Lara y Federico Brollo, sus actuales autoridades.

Lo cierto es que la reunión para avanzar en presentar una lista para la seccional capitalina, terminó evaluando la posibilidad de extender la opción a nivel provincial.

Esta opción es concreta y de hecho se constituirá seguramente en motivo de negociaciones.

Una frase dejada caer por uno de los asistentes al mitin en Butaco es clave para entender la sensación: "si por lo menos hubieran convocado a una reunión ampliada para explicar lo que charlaron…pero evidentemente creen que se pueden comandar el MPN sin nosotros, que también somos el MPN", se masculló a poco de finalizado el encuentro.

Más allá de interpretaciones político-sicológicas sobre lo que implica en el MPN romper –cada tanto lo hace- con el tutelaje de míticas figuras engendradas por el ejercicio del poder en Neuquén, lo concreto es que José Brillo, acompañado tal vez por quien reemplazará a Hugo Acuña, la diputada electa Olga Guzmán, recorrerán la provincia para "agradecer" el voto que los consagró para un nuevo período de cuatro años en Diputados.

Dice Brillo que "la gripe A nos impidió hacer esto en julio". Pero lo cierto es que la gira tendrá ahora otros condimentos, dirigidos hacia una interna que se espera para alguna fecha entre marzo y agosto del año próximo.

De cualquier manera que uno lo analice, lo más destacable de esta situación política es el contexto, que hace previsible un sacudón fuerte de las tendencias, las pulsiones políticas en la provincia, con posibilidades muy ciertas de mayor protagonismo para quienes hasta ahora han jugado en la línea media de la dirigencia en cada uno de los partidos políticos.

Así como a nivel nacional el Kirchnerismo sigue en caída libre, acentuada por su empecinamiento en encapsularse en sus "convicciones", en un fenómeno comparable al pase a la clandestinidad resuelto por montoneros después que Perón los tildara de imberbes en la Plaza de Mayo, así los oficialismos en Neuquén tambalean sometidos al rigor de los procesos vinculados a una economía estatal en decadencia.

El actual oficialismo del MPN en el gobierno imagina una coalición para el 2011, con socios dispares como el peronismo y Recrear. Mientras, intenta solucionar los dramas de la administración del Gobierno forzando un aumento en el precio de los hidrocarburos, que buscará arrancarle al gobierno de Cristina respaldado en el apoyo de otros gobernadores tan urgidos como Sapag por los crecientes déficit de las cuentas públicas. A la par, confía en inaugurar la obra para construir Chihuido I. No le importa si los Kirchner terminan eligiendo al grupo empresario que más les convenga a ellos: Sapag sabe que hacer la represa implica dos ó tres años de oxígeno para el empleo en la construcción, y una obra que puede presentarse como emblemática para el desarrollo.

El sector sobischista, mientras negocia y trata de provocar cambios en una gestión que ve como muy mala, capaz de amenazar el futuro del MPN como partido del Estado, espera aventar los fantasmas judiciales que amenazan a su líder, y confía en el trabajo y la inserción entre los afiliados para dar el golpe en 2010, y recuperar el gobierno en el 2011.

Y el sector "independiente", al que llamaremos así por ahora para no referenciar exclusivamente en José Brillo, aunque aparece como su virtual líder, espera construir un espacio en el que el valor será dado precisamente por su misma existencia. Por ahora, se supone que mantendrá una oscilación pendular entre el gobierno de Sapag y la importancia vigente de Sobisch. Pero el proceso de despegue parecería ya inexorable, como corresponde a todo político que acumula elecciones ganadas y perdidas, y que por ende aprende de las dichas y de las tristezas.

Este panorama es inseparable de una realidad política y económica del país que es para preocuparse, y que lo único "bueno" que podría mostrar para las provincias sería la concretización de un auxilio financiero que bloquee la emisión de bonos o cuasi-monedas, aunque a costa de emitir pesos tal vez más allá de lo aconsejable, y meter al país otra vez en una espiral en la que inflación y falta de inversión terminen provocando una nueva crisis.

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