Un cambio de vestuario para los vecinos americanos

Un cambio de vestuario para los vecinos americanos
El triunfo de Sebatián Piñera no pasará inadvertidos en América Latina. Distintos analistas se preguntan si el de Chile no será el primer paso hacia una derechización regional que muchos consideran tan cíclica como irreversible. El multimillonario electo presidente ya adelantó durante su campaña que readecuará las alianzas que Chile mantiene en Sudamérica, en especial con el proyecto bolivariano del presidente Hugo Chávez en Venezuela. "No es una democracia", dijo sin vueltas antes de las elecciones de este domingo.
Queda claro para los analistas la conformación inevitable de un corredor conservador en el Pacífico, integrado por los gobiernos de Santiago, Lima y Bogotá, sólo interrumpido por la administración de Rafael Correa en Quito. Esa alianza iría en desmedro del papel de mediador que Chile jugó hasta ahora en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), donde debe vérselas de igual a igual con Brasil y Argentina.

Piñera declaró durante los últimos años su cercanía con Colombia y el presidente Álvaro Uribe, a quien visitó personalmente y le pidió consejos para gobernar ya en 2008, en una gira por ese país. Es de esperar que el apoyo chileno a Bogotá se traduzca en un reforzamiento de los lazos que Santiago ya mantiene con Estados Unidos, con quien tiene un tratado de libre comercio (TLC) desde 2003.

Este escenario de buenas intenciones tendrá, sin duda, su contracara en Venezuela y Bolivia, cabezas del eje de países que promueven un "socialismo del siglo XXI" para el continente. El analista chileno Tomás Mosciatti dijo a Crítica de la Argentina que "todo estará peor con el boliviano Evo Morales, y se romperá la excelente relación que él tiene con la presidenta socialista Michelle Bachelet". De hecho, durante el actual gobierno de la Concertación, Santiago y La Paz vienen negociando en secreto un acuerdo para devolver, después de casi 130 años, la salida al mar que Bolivia perdió en la llamada Guerra del Pacífico (1879-1883) contra Chile. La posibilidad de un pacto ha sido una iniciativa personal de los dos presidentes y Piñera ya adelantó que paralizará cualquier tipo de acuerdo. "No cederemos parte de nuestro territorio, ni mar. Vamos a facilitar el acceso de Bolivia a nuestros puertos, pero no vamos a ceder territorio", prometió Piñera en reiteradas ocasiones.

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