Cambio de paradigma en los subsidios

Para que el boleto no aumente, el Estado subsidia a las empresas. Ahora, la Secretaría de Transporte evalúa otorgar boletos subsidiados mediante la tarjeta Sube al usuario que lo necesite. Harán una encuesta para radiografiar el uso del sistema de transporte.
La Secretaría de Transporte de la Nación realizará una encuesta sobre los distintos medios de locomoción utilizados en el área metropolitana de Buenos Aires que se presume, por su magnitud, será la más importante de los últimos treinta años. El objetivo es determinar los hábitos, modalidades y las necesidades de los usuarios. La encuesta comenzará en los próximos días y el titular de la Secretaría, Juan Pablo Schiavi, adelantó a este diario que el estudio servirá "para transparentar el sistema de subsidio público" y apuntará a un cambio estructural: subsidiar al pasajero a través de las tarjetas magnéticas.

La Encuesta de Movilidad Domiciliaria (Enmodo) contempla el relevamiento de las pautas de viajes y características socioeconómicas de 22.500 hogares de la ciudad de Buenos Aires y de partidos del primer y segundo cordón del conurbano, como Vicente López, San Isidro, San Martín, Morón, La Matanza, Avellaneda, Moreno, Ezeiza, Malvinas Argentinas, Tigre, Merlo, Berazategui o Florencio Varela. Cada familia deberá responder preguntas sobre los viajes del día anterior, el destino, los medios (si tiene auto propio o no) y hasta las cuadras caminadas.

Serán encuestados todos los miembros de los hogares que fueron seleccionados, incluyendo los niños en edad escolar. Un dato clave que será relevado son los costos, el tiempo y el lugar de origen. El secretario de Transporte de la Nación puso como ejemplo a Página/12: "No es lo mismo alguien que vive lejos, en un barrio pobre y que gasta 8 pesos entre varios colectivos para trabajar en Capital y tarda cuatro horas, que alguien que va de San Fernando en tren hasta Retiro y llega en treinta minutos".

Estas disparidades en el tipo de transporte, la demora y el pasajero serán evaluadas, según se informó en un comunicado de la Secretaría, para conocer el "grado de cobertura que los servicios actuales brindan a las demandas de viajes de la población". También aportará datos demográficos y socioecónomicos de los distintos hogares, en lo que constituye un estudio que pretende "revalorizar el uso de los modos públicos de transporte", tal como se define en el comunicado.

"Este tipo de encuestas es clave para planificar el trasporte –aseguró Schiavi–. Nos da las matrices de origen y destino del grupo familiar, nos permite mejorar la frecuencia de los trenes en los horarios pico y sirve como base de dato para un tema crucial: conocer la incidencia del trasporte en el bolsillo de las familias. Nos va permitir transferir, orientar el subsidio público a la demanda."

Esto último revolucionaría el sistema actual. Según explicó el secretario, en la actualidad, el pasaje mínimo de colectivo que se abona en la ciudad de Buenos Aires a un peso con diez centavos cuesta en realidad 2,60. "El peso cincuenta que se subvenciona se lo queda la empresa de colectivo. Cada servicio tiene una estructura, el pago se implementa teniendo en cuenta la cantidad de pasajeros y los kilómetros recorridos", detalló Schiavi.

Lo que se buscará reformar una vez que estén los resultados de la encuesta es el tránsito de dinero. "En lugar de ir al colectivo va a ir al bolsillo del usuario." ¿Cómo piensan implementar este cambio?, preguntó Página/12. "Los que lo necesiten, los que viven lejos, en barrios más pobres van a recibir el subsidio directamente adentro de la tarjeta magnética, en la que cargan para utilizar los transportes", respondió el funcionario, que confía en que el sistema se vaya perfeccionando con el uso. Argentina, agregó, tiene el transporte más barato de la región; la estrategia sirvió para alentar el trabajo, la búsqueda del trabajo y la inserción de la población en la economía de otras zonas más prósperas.

Las tarjetas magnéticas, ya utilizadas en los subterráneos en la Capital Federal y en algunas líneas de colectivo, terminarán de instalarse en todo el transporte público del área metropolitana de Buenos Aires "en julio del año que viene", afirmó Schiavi. La tarjeta Sube contendrá nombre y apellido del pasajero, de manera de hacerla intransferible. Hasta el momento, la implementación de este sistema fue realizada con cierto éxito en Mar del Plata, mientras que en la Capital Federal se agotaron las tarjetas puestas a disposición, por lo que carece de masividad.

"Este sistema, por ahora, es la mejor forma de orientar, de transferir el subsidio público a la demanda de la gente y no las compañías –insistió el funcionario–. Esto va a generar un cambio estructural, mucha gente, en los lugares más pobres, gasta la mitad de su sueldo en transporte para poder ir a trabajar. Esto bloquea la oportunidad de progresar."

Por estos días, varios de los hogares seleccionados recibirán una carta de presentación en la que se les solicita su colaboración y se informa sobre los objetivos y beneficios de la iniciativa. Habrá, si la iniciativa prospera, una gran difusión a través de spots radiales, afiches y carteles en las lunetas de colectivos y subtes. De momento y para evacuar dudas, la Secretaría de Transporte dispuso información en una página web que se irá actualizando: www.transporte.gov.ar/enmodo

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