El cambio de libreto

El cambio de libreto
Cómo fue el camino recorrido entre el anunciado desembarco de Mario Blejer al de la ex titular del Nación. El lugar de Boudou y las expectativas que despierta el nombramiento en el oficialismo.
Mercedes Marcó del Pont llegó a la quinta de Olivos con la intriga de quien es convocado a una reunión sin conocer los motivos. Recién comenzaba la noche del martes y la Presidenta ya se encontraba en la residencia. La presidenta del Banco Nación, economista con posgrado en desarrollo económico en la Universidad de Yale, entró en Olivos justo cuando los portales de Internet comenzaban a titular con el dictamen de la Comisión Bicameral del Congreso –el apoyo a la decisión presidencial de desplazar a Martín Redrado por 2 a 1, con el voto clave de Julio Cobos–. Poco después, Marcó del Pont se enteraba de que el sucesor de Redrado no iba a ser el radical K, Miguel Pesce. Contra todos los pronósticos, incluso contra el consejo público del ministro de Economía Amado Boudou, la presidencia del Banco Central quedaría a cargo de ella, la autora del último proyecto para reformar la Carta Orgánica del BCRA.

Tras ser notificada por la Presidenta sobre su futura responsabilidad, Marcó del Pont también recibió el pedido de guardar silencio. La mandataria quería reservarse la sorpresa para anunciarla en la conferencia de prensa que se realizaría al día siguiente: la integrante del Grupo Fénix y colaboradora del desarrollista Héctor Valle cumplió con la solicitud. El anuncio de su designación, finalmente, se concretó como estaba previsto, el miércoles a la tarde en el Salón Sur de la Casa Rosada. Al momento del anuncio, en la primera fila del auditorio se encontraba el propio Boudou. Durante los peores días de la puja por el Fondo del Bicentenario y la resistencia de Redrado a abandonar su cargo, Boudou había salido a tranquilizar los mercados lanzando el nombre de Mario Blejer como eventual sucesor. En ese momento, la designación de Blejer en el Central era dada como un hecho por toda la clase política. Incluso el propio Néstor Kirchner llegó a anticipárselo telefónicamente a Jorge Capitanich, uno de los gobernadores más cercanos .

Hombre de suma confianza del mundo financiero, Blejer reaccionó de una forma inesperada. Desde Londres, donde reside parte del año por su condición de ex director del Banco de Inglaterra, Blejer tomó distancia de las versiones que circulaban desde la Casa Rosada. La reacción de Blejer no cayó demasiado bien entre la Presidenta y su esposo. Tampoco entre las primeras líneas del Gobierno. La actitud del economista sumó un nuevo dolor de cabeza para Boudou, quien a lo largo del culebrón por la remoción de Redrado había sido objeto de reproches por parte de colegas del gabinete. Dentro del oficialismo, uno de los argumentos que se usaron en los últimos días para ensayar una autocrítica fue un simple ejercicio de historia contrafáctica: visto el resultado –positivo para el Gobierno– que tuvo la convocatoria de la Presidenta a la Comisión Bicameral que debía tratar la remoción de Redrado, ¿por qué no se la convocó desde un principio?

La autocrítica que circuló en la Casa Rosada derivó velozmente en la búsqueda de responsables y la consiguiente distribución de responsabilidades. "El costo lo pagó (el ex procurador general del Tesoro, Osvaldo) Guglielmino porque enseguida se pensó en quiénes habían sido los consejeros técnicos de la Presidenta en ese punto. Pero también hubo una presión contra Boudou. Hubo rumores de que estaba siendo fuertemente cuestionado. Pero la renuncia de Guglielmino bajó la tensión interna", confió a Página/12 un integrante del Ejecutivo que tiene su oficina en el primer piso de Balcarce 50. Aunque el malestar se haya aliviado, hubo quien asoció la designación de Marcó del Pont con aquellos rumores que circularon sobre la existencia de cuestionamientos internos dirigidos a Boudou. Sin embargo, la Presidenta pareció desmentir esas lecturas con el anuncio de que Marcó del Pont y el propio Boudou pasarían a integrar el Consejo Económico, un ente de coordinación de política económica inspirado en uno similar que funciona desde hace tiempo en Brasil.

Lejos de las intrigas palaciegas, la lectura más extendida del nombramiento de Marcó del Pont encontró su explicación en el factor sorpresa: según un allegado muy cercano al matrimonio presidencial, la versión de que Blejer iba a ser designado en el lugar de Redrado habría sido una "maniobra distractiva" del Ejecutivo para evitar las críticas de la ortodoxia financiera sobre una probable reforma en la Carta Orgánica. "Es parte de cualquier estrategia política amagar con una carta y jugar finalmente con otra", argumentó el confidente K en diálogo con Página/12. Esa visión resulta contradictoria con los últimos movimientos de Blejer, quien hace pocos días había anunciado su regreso a Buenos Aires: su llegada a Ezeiza iba a coincidir –¿casualmente?– con la confirmación del desplazamiento de Redrado.

En lo que parece no haber dudas ni matices es en cuál será la impronta de la gestión de Marcó del Pont. "Viene a profundizar el desarme del andamiaje neoliberal", anticipaba anoche un funcionario del Ejecutivo que no podía ocultar su entusiasmo.

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