"El cambio horario no es para ver si trabaja más o menos un restaurante"

Tras las críticas del empresariado, el subsecretario de Energía de la Nación dijo que el objetivo es ahorrar energía. "No hay ni estamos en condiciones de despilfarrarla", determinó. Desde el empresariado local insisten: "En la micro economía generó pérdidas, no ahorros". Quedan dos semanas.-

El subsecretario de Energía de la Nación, Horacio Quaini, defendió el cambio de huso horario en la Argentina y criticó a quienes se oponen por una cuestión de intereses comerciales. Diversos sectores turísticos bregan por mantener la hora, pero todo indica que el 18 de octubre habrá que retrasar los relojes.

"Somos raros los argentinos", introdujo el funcionario y explicó: "Todos coincidimos en que se debe ahorrar energía pero estamos en contra del cambio horario porque vendo menos, los chicos se me cansan en la playa, y la verdad que para ahorrar energía está bien fundamentada la ley y hay que cambiar el horario".

Enseguida, el ingeniero, en declaraciones a radio La Red, aclaró: "Si queremos tener huso horario hagamos como en otros países donde tienen más de uno, viven normalmente y todos estaríamos conformes, pero el objetivo es otro, no es que el cambio horario es para ver si trabaja más o menos un restaurante, sino si vamos ahorrar energía o no".

En ese sentido, Quaini subrayó: "Si queremos ahorrar 3 por ciento de energía la ley está perfecta".

Con respecto a lo sucedido durante la temporada pasada, el funcionario puntualizó: "En los registros indican que se ahorró entre 2,5 y 3 por ciento de energía y en potencia estaríamos en el 1,5 y 1,8 por ciento, es significativo máxime cuando todos sabemos que los insumos energéticos aumentaron en todo el mundo".

"La energía eléctrica es un producto caro, por ende, no estamos en condiciones en nuestro país de despilfarrar la energía y como tal debemos proceder a tener tarifas razonables", concluyó.

"A NOSOTROS NOS DEMOSTRÓ QUE ERA MALO"

La respuesta del empresariado local fue igual de contundente. "El cambio horario no es para ver si trabaja más o menos un restaurante", dijo el funcionario nacional. Avedis Sahakian, miembro de la comisión directiva de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica, le respondió: "Con lo que vendemos, más o menos, pagamos los sueldos de nuestros bolsillos. No sé si ellos pagan sueldos de sus bolsillos", ironizó.

Enseguida, el empresario sostuvo que el cambio horario representó, en promedio, una caída en las ventas del 20%, y mencionó casos en que el trabajo se redujo un 50%. "En la microeconomía –determinó- generó pérdidas, no ahorro", y propuso otras medidas como limitaciones a las industrias.

"El comercio y la gente vive en un horario determinado. A nosotros el cambio horario nos demostró que era malo", señaló Sahakian, quien entendió que "no se puede cambiar la realidad".

Dijo que las pérdidas en las ventas no sólo las habían sufrido los dueños de restaurantes y bares, sino también lo sufrieron los comerciantes, los textiles y las entidades nucleadas en la UCIP.

El dueño de un tradicional restaurante marplatense contempló que ellos no pueden medir el consumo de energía, pero enseguida apuntó que durante la pasada temporada, a pesar de las pérdidas, debieron pagar la misma cantidad de horas a los trabajadores y que el funcionamiento de las maquinarias fue constante.

¿Adjudican sólo al cambio horario la baja en las ventas?, lo consultó El Atlántico. Sahakian explicó que se trató de un verano "muy particular" y que se sumó a la modificación horario "un periodo de recesión en el país".

Por último, el empresario explicó que no hubo sectores beneficiados. "Uno podía pensar que los comercios de la costa o la playa se iban a beneficiar, pero se vieron complicados. Porque no vendieron ni una gaseosa de más y tuvieron que pagar más horas al personal", relató Sahakian.

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