Un cambio cosmético que dejaría intacto el manejo discrecional

Permitiría destinar sin discusión una suma tan alta que quizás ni siquiera estaría disponible
Cristina Kirchner se opuso a los superpoderes cuando era legisladora, pero cambió de opinión cuando su marido se transformó en primer mandatario. En 2005 el proyecto de ley de presupuesto 2006 no incluyó las polémicas facultades especiales, para el Ejecutivo, que sin embargo fueron introducidas más tarde y fijadas de manera permanente. Son estos antecedentes los que hacen desconfiar ahora de cualquier promesa.

La ley de administración financiera impide al Ejecutivo reasignar partidas si se exceden ciertos límites. Por ejemplo, no pueden usarse para pagar salarios los recursos que el Congreso votó para hacer obra pública o viceversa. Ni para pagar deuda o dar subsidios lo que se recaudó para jubilaciones. En caso de ser necesarios tales cambios, debe hacerlos el Congreso.

Los Kirchner eludieron esas limitaciones haciendo reasignaciones colosales de recursos a su gusto y paladar. Y además lograron superpoderes presupuestarios sin limitación en el tiempo y con la posibilidad de delegarlos en subalternos. Nadie tuvo antes tantas facultades delegadas.

La Constitución exige que el Congreso elabore anualmente una ley de gastos e ingresos del sector público nacional. Y la discusión debe comenzar en Diputados, donde están los representantes del pueblo.

El Ejecutivo tiene facultades para reasignar recursos, de manera de no generar problemas administrativos. Si en vez de comprar artículos de librería se necesita pagar horas extras al personal o viceversa. Si en lugar de construir un edificio se quiere tomar empleados o a la inversa, entonces hay que ir al Congreso con un proyecto de modificación. Si se recaudan más recursos que los previstos, hay que pedirle al Congreso que asigne los ingresos que exceden lo presupuestado.

Son esas limitaciones las que los Kirchner burlaron hasta ahora. Reasignan como quieren. Cuando elaboran los presupuestos calculan ingresos inferiores a los previsibles. Y cuando la recaudación supera los cálculos, utilizan un decreto de necesidad y urgencia para repartir fondos sin discutir y aunque ni siquiera los superpoderes lo permitan.

No es la primera vez que tratan de mostrar una imagen de contemporizadores y luego vuelven a sus viejas prácticas.

Si lo que quieren es libertad para reasignar partidas por el 5% del total del presupuesto, es una barbaridad. Podrían cambiar de destino a voluntad la enorme suma de tres mil millones de dólares.

La comparación con la ley de administración de la comuna porteña no resiste el menor análisis. En primer lugar, la ciudad autónoma es muy importante, pero no es ni siquiera una provincia. No se puede comparar su estructura económica y presupuestaria con la del Estado Nacional.

Por otro lado, es probable que Cristina Kirchner esté pidiendo facultad para reasignar una suma tan grande, que tal vez ni siquiera pueda reasignarse.

En el presupuesto nacional hay muchos gastos muy difíciles de modificar. Lo que los economistas llaman "partidas rígidas". Los pagos de sueldos, jubilaciones y deuda son los típicos.

Son más fáciles de modificar y eventualmente reducir para pasar a otros destinos otros pagos, tales como los de obras públicas, pero con cierta medida.

Hasta 2008 Néstor y Cristina Kirchner tenían una recaudación impositiva en alza y superando los cálculos que les permitió gastar más de 20% más que lo presupuestado. ¿Qué tiene que ver ese sector público con "rentas extraordinarias" con el actual, que debe mendigar aportes especiales de los bancos Nación y Central? Es más que probable que no haya semejante suma para reasignar en el actual ejercicio y el próximo.

Para ganar transparencia fiscal se deberían terminar no sólo los superpoderes, sino también los decretos de necesidad y urgencia y también la compleja y más que poco clara red de fondos fiduciarios para pagar obras públicas y subsidios. Por ejemplo, uno de los más millonarios estuvo en manos del controvertido Ricardo Jaime, mientras fue secretario de Transporte.

Claves

* Qué son los superpoderes . Son facultades extraordinarias que el Congreso otorgó al jefe de Gabinete para reasignar partidas presupuestarias, una vez aprobada la ley de presupuesto.

* Instrumentación . Se aprobaron en forma permanente por una ley de 2006 que reformó la ley de administración financiera. En ese entonces el jefe de Gabinete era Alberto Fernández. En 2004 y 2005 también se aprobaron, pero para cada uno de los períodos.

* Mecanismos . Los Kirchner utilizaron decretos de necesidad y urgencia para reasignar incluso más recursos que con los controvertidos superpoderes.

* Antecedente . En 2008 el Gobierno aumentó el gasto en más de $ 41.000 millones; el 88% fue asignado con DNU y sólo el 12% mediante el uso de superpoderes.

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