Qué cambiará en Aerolíneas al volver al Estado tras 18 años

Habrá un plan estratégico que se encargará a técnicos de la UBA y la UTN
El Gobierno se hará cargo esta semana de las acciones de Aerolíneas Argentinas y Austral. Ya las viene administrando desde mediados de julio, pero hasta hoy la mayoría accionaria de las dos empresas sigue en manos del grupo Marsans. Ahora volverán a manos del Estado, 18 años después de la privatización que concretaron Carlos Menem y su ministro Roberto Dromi.

El Senado tratará el proyecto de expropiación el miércoles y antes del viernes Aerolíneas y Austral pasarían al Estado, tal como anticipó hace un mes el Secretario de Transportes, Ricardo Jaime. Entre julio y fines de noviembre el Gobierno autorizó transferencias para Aerolíneas y Austral por aproximadamente 300 millones de dólares.

Durante ese período, el Congreso autorizó al Gobierno a comprar las acciones a Marsans, pero sólo reconoció al Tribunal de Tasaciones de la Nación como el encargado de valuar a las dos empresas. Marsans presentó su propia valuación, hecha por el banco Credit Suisse. Y reclamó el cumplimiento del Acta Acuerdo que Jaime había firmado el 17 de julio. El fracaso de las negociaciones derivó en el proyecto de ley de expropiación. Marsans ahora amenaza llevar su reclamo ante los tribunales internacionales.

Julio Alak, ex intendente de La Plata, seguirá como gerente general. Reporta al ministro de Planificación, Julio De Vido, y al secretario Jaime. Alak viene trabajando desde julio en estrecha colaboración con algunos de los gremios aeronáuticos, en particular con la Asociación de Pilotos (APLA) que encabeza Jorge Pérez Tamayo.

Aerolíneas, Austral y sus empresas controladas suman 9.600 empleados, siete gremios y quince convenios colectivos de trabajo diferentes. En lo que va del año tuvieron un incremento salarial de entre 14% y 18%. La firma de un acuerdo de paz social, el 9 de julio, desactivó las medidas de protestas. Pero fuentes cercanas a la compañía estimaron que habrá reclamos salariales en en cuanto se concrete la expropiación.

La situación más explosiva, por lejos, es la interna entre el gremio de los pilotos: los de Aerolíneas manejan APLA, en el cual también entran los pilotos de LAN y las líneas de cabotaje más chicas. Los pilotos de Austral tienen su propia asociación, UALA, que no cuenta con personería gremial. Pero acaban de presentar un reclamo en ese sentido ante Trabajo, amparados en el reciente el fallo de la Corte Suprema que habilitó la coexistencia de más de un gremio por rama laboral.

Según el proyecto que tratará el Senado, el Gobierno debe designar a un organismo que en no más de seis meses presente el plan estratégico a diez años. En el Gobierno piensan encargar esa tarea a técnicos de la UBA y la UTN, las instituciones a las que se contrató para valuar las dos empresas, que arrojó un valor negativo.

El pasivo de Aerolíneas era de US$ 890 millones a fines de junio, pero la deuda exigible no supera los 240 millones, de los cuales 100 millones son con organismos del Estado. "El Estado no puede ser acreedor de sí mismo. Excepto con la recuperación del crédito del Banco Nación", dijeron fuentes cercanas a la compañía. Desde fines de 2007, el Nación prestó $ 300 millones a Aerolíneas: se utilizaron para pagar sueldos.

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