A cambiar de galaxia

El estelar Real Madrid firmó uno de los mayores papelones de su historia: apenas venció 1-0 al Alcorcón, el equipo de la Segunda B que lo había goleado 4-0 en la ida, y no logró pasar a los octavos de final de la Copa del Rey. Higuaín y Gago fueron titulares, y Maradona lo miró desde un palco. Más de 70 mil hinchas coparon el Bernabeu, silbaron y gritaron contra Pellegrini, y hasta aplaudieron a sus rivales. ¿Y ahora?
Para dimensionar el papelón, vale el jueguito: hay que imaginarse que existe una Copa Argentina que reúne a equipos de todas las categorías. A los clubes de Primera se les permite ingresar en la cuarta ronda, mientras el resto empieza a eliminarse entre sí. Bueno, en dicha instancia, Boca o River (no este River, claro) enfrentan a Comunicaciones o Flandria, por ejemplo: un todopoderoso ante un equipo que actúa en la tercera categoría (B Metro) y que jamás ascendió. El gigante es goleado 4-0 como visitante. En la revancha apenas gana 1-0. De terror. Y de cuento.

El Real Madrid acaba de firmar uno de los papelones más grandes de su historia. El Alcorcón, un equipo pequeño, un equipito, cuya estrella es Borja, un chaval que debió irse de la filial de la Casa Blanca "porque el problema es que el club ficha a jugadores como Huntelaar, y así se pierden varias generaciones buenas de jugadores". Borja, Borjita, le clavó dos goles en la ida.

Dudek, Lass (Marcelo), Pepe, Albiol, Arbeloa, Diarra (van der Vaart), Gago, Higuaín, Kaká, Raúl y Van Nistelrooy se hundieron ante 79 mil espectadores en el Santiago Bernabeu. Ningunos nenes, queda claro. Aunque lo parecieron: apenas un remate de Van Nistelrooy en el travesaño, un par de situaciones de peligro generadas a puro empuje y un gol, el del honor, de Van der Vaart a ocho minutos del final.

Los hinchas empezaron a silbar al equipo en los últimos minutos del primer tiempo, cuando la apatía empezaba a resultar contagiosa. Un equipo con un presupuesto anual de 1.300.000 euros hundió al Titanic de las estrellas y las inversiones escalofriantes. Ese puñado de futbolistas que termina aplaudido por el público madridista no se sonroja por llevar o traer un arco móvil desde el vestuario hasta la cancha en la que entrenan. Tampoco porque muchos "en una época tuvieron que trabajar descargando camiones por la noche, porque no les pagaban", según cuenta un directivo del club.

Después de pasar la primera fase sin jugar, de vencer 2-0 al Palencia y 2-1 al Lagun Onak (¡grossos, eh!), el Alcorcón vive su momento más glorioso. Y el Real Madrid, uno demasiado turbulento. Los hinchas silbaron, hubo pañolada y hasta gritos de "ole" cuando el humilde contrincante tocaba la pelota en los últimos minutos. La buena ubicación en la Liga (segundo, a un punto del Barcelona) y las expectativas en la Champions (líder del grupo junto con el Milan) le dan crédito al equipo de Manuel Pellegrini. Por ahora, en esta galaxia.

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