"Cambian tanques por tractores"

"Cambian tanques por tractores"
Néstor Kirchner cargó contra la dirigencia rural; la comparó con la dictadura de 1976
El tono susurrante no aplacó su mensaje. En medio de un clima crispado de campaña, Néstor Kirchner acusó ayer a un sector del campo de tener una actitud "destituyente" y emparentó las protestas rurales con la dictadura militar.

"Cambiaron los tanques por tractores", sentenció el ex presidente desde Cañuelas, en un acto en el que sobresalió un gigantesco operativo de seguridad ante el temor a protestas por parte de las entidades rurales de la zona, que finalmente no existieron. Kirchner convirtió la convocatoria de campaña en una tribuna para cuestionar a la dirigencia agropecuaria y hacer un repudio público a las agresiones que sufrieron el gobernador Daniel Scioli y el diputado santafecino Agustin Rossi.

Primero pidió no "caer en el alboroto", pero enseguida arremetió contra el campo. "Yo no me corrí. En 2003, no tenían ni nafta para los tractores", comenzó el ex presidente ante un auditorio de no más de 300 personas que habían sido especialmente convocadas. Sin la invitación, impresa con el logo del Frente Justicialista para la Victoria, nadie pudo acceder ayer al club Las Rejas, un salón pequeño donde se realizó el acto.

"Cuesta creer que lo agredan tres o cuatro inadaptados", se quejó Kirchner, en referencia a los últimos incidentes que vivió Scioli en Lobería. "Los productores son buena gente", intentó congraciarse el ex presidente, pero excluyó de su lista a quienes conducen las entidades rurales. "Buscan quebrar el funcionamiento armónico del país como lo hicieron el año pasado." Hacía referencia al largo conflicto por la resolución 125, que terminó con el voto negativo de Julio Cobos. El vicepresidente también fue blanco de las críticas de Kirchner. "Nuestra presidenta coraje no tiene un vicepresidente", se quejó, y en defensa de Scioli agregó: "Eso es la lealtad. El [por Cobos] armó listas opositoras".

En su nuevo tono de campaña, moderado en el habla, pero duro en su mensaje, Kirchner confesó que una vez en su vida tuvo miedo, y fue en 1976. "Lo de hoy parece tragicómico. Cambiaron los tanques por los tractores", criticó. Cerca de Kirchner dijeron a LA NACION que el discurso de ayer fue una respuesta a las declaraciones del candidato del Acuerdo Cívico y Social y ruralista entrerriano Jorge Chemes, que había dicho que "en la guerra hay que ir matando a los de la primera fila", frase por la que después pidió perdón.

El salón de fiestas donde se realizó el acto estuvo vallado dos cuadras a la redonda y el jefe de la Casa Militar, Alejandro Graham, a cargo de la custodia de Cristina Kirchner, estuvo en el lugar. Todo estuvo en calma. Sólo apareció un cuchillo, que fue un regalo del intendente Gustavo Arrieta para el ex presidente. Por la mañana, hubo un intercambio de correos electrónicos entre productores para ir al acto, pero eso no se convirtió en protesta.

"Si quieren pegar acá -dijo Kirchner y mostró su cara-, tienen la otra mejilla", azuzó, mientras apelaba con tono didáctico a los sectores menos afines. "Antes de haber sido clase media fueron trabajadores. El establishment los usa, tienen que darse cuenta", adoctrinó. Al final, dijo que el Gobierno ganará en 18 provincias, y confesó: "No nos interesa ganar arrodillándonos". A menos de un mes de los comicios, Kirchner promete que este tono duro seguirá hasta el 28 de junio.

Una visita de Bill Clinton

* Ninguno de los dos quería perderse la foto en plena campaña. Y aunque no está aún confirmado la fecha y hora del encuentro, Néstor y Cristina Kirchner recibirán esta semana en la quinta presidencial de Olivos al ex presidente norteamericano Bill Clinton, que llegará hoy a Buenos Aires para dar una charla.

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