Qué cambia con un ministerio de Agricultura

Por Hernán de Goñi

El Gobierno muestra hoy el convencimiento de que un funcionario puede hacer diferencia a la hora de obtener resultados en el diseño y la aplicación de una política sectorial

En buena hora que así sea. Suena como una verdad de perogrullo. Pero hay un dato que transforma esta afirmación en una duda razonable: el recambio que se estudia para la Secretaría de Agricultura no está basado en la experiencia y el conocimiento del sector sino en la negociación política.

Julián Domínguez, el hombre que suena como candidato para reemplazar a Carlos Cheppi, acumuló experiencia en el Estado en tres cargos disímiles: la intendencia de Chacabuco, la cartera de Obras Públicas bonaerense y la legislatura provincial. El Poder Ejecutivo tiene la intención de darle una mayor jerarquía al área, con su potencial transformación en ministerio. Pero a la vez parece no tomar en cuenta otro factor: tanto Cheppi como sus antecesores más inmediatos, Javier de Urquiza y Miguel Campos, eran funcionarios idóneos que nunca tuvieron poder para resolver los temas de su área y soportaron constantes interferencias políticas desde la propia Casa Rosada.

El cambio abre una expectativa. Pero las propuestas no son mejores por el hecho de que las presente un ministro, sino porque las respete su propio gobierno.

Comentá la nota