Le cambia la cara.

BOCA: Recuperado de la operación en el rostro, Pochi ya la rompió en su vuelta en Reserva y ahora sueña con poder hacer lo mismo ante Godoy Cruz. "Me estoy matando para volver a jugar".
"Bueno, sí, hagan la foto de una vez así se termina esto. No la quiero ver más esa foto, jaja".

Cristian Chávez nunca había tenido una lesión convencional ni tampoco la tuvo todavía. "Nunca me había pasado nada", aclara. Pero un codazo de Oscar Ahumada en el segundo superclásico del año, en Mendoza, le provocó una fractura en el pómulo y lo dejó afuera de la cancha por dos meses. Justo cuando, por la venta de Dátolo, estaba para ser titular o al menos pelear un puesto con otro juvenil. No guardó rencor. Enseguida recibió el llamado del de River y le aceptó las disculpas. Sí le dolió en el alma quedarse afuera del arranque de la competencia oficial.

"Para no pensar en jugar me entrenaba y me entrenaba. Me angustiaba mucho. Pensaba: 'Tengo que estar ahí'. Y entonces me refugiaba en mi familia y también en Martín (Palermo), que me hablaban mucho gracias a Dios", explica, mientras acepta posar en la zona de parrillas del club, sentado en uno de los bancos de cemento, con la foto de su primera aparición pública en sus manos. "Mis compañeros me dicen que ahora estoy más lindo", se divierte, ya en la recta final hacia la vuelta oficial a Primera.

-¿Cómo fue superar la fractura en el pómulo?

-Antes de la operación tenía la cara arruinada, ja. Después, cuando me operaron, me dolía mucho. La pasé mal cuando salí de la operación. Estaba muy molesto, fastidioso, no veía a nadie. La pasé realmente mal. Me dolía todo y no podía hacer nada. La verdad es que estaba con mi familia y no salía de casa.

-¿Quedaste conforme con el resultado?

-Sí, quedó bien. Bah, como antes. Nada más tengo cerca del ojo una cicatriz que los médicos me dijeron que se me va a ir.

-¿No aprovechaste para hacerte ningún retoque? Una cirugía estética...

-Todos mis compañeros me decían que me hiciera algo. Que me levantara las cejas, que me achicara la nariz. Rodrigo (Palacio), Martín y el Tano (Gracián), que son con los que yo ando, me cargaban todo el tiempo. Y yo les decía: "No me alcanza la plata para hacerme algo". Pero era lo de menos cómo iba a quedar, lo único que quería era volver a jugar.

Ausente desde ese 1° de febrero, Pochi ya pudo sacarse las ganas de jugar 48 minutos en la Reserva (entró a los 42 del primer tiempo por Damián Díaz, hizo un gol y fue la figura) y tiene buenas posibilidades de estar en el banco el domingo ante Godoy Cruz o hasta de ser titular, ya sea por la derecha (corriendo a Vargas al sector opuesto) o por la izquierda. "Si el técnico me lo pide, puedo jugar de lo que sea. No tengo problemas", aclara. Y agrega: "Estoy con mucha ansiedad. Durante todo este tiempo, Ischia me preguntaba cómo venía con la recuperación, cómo estaba, yo veía los partidos desde afuera y sólo pensaba en mi vuelta, sólo quería volver a jugar".

-¿Cómo fue el tiempo afuera de las canchas?

-Me la pasé entrenándome. Me entrenaba y me entrenaba. Venía del club a mi casa, me refugiaba en mi familia y por la tarde me entrenaba solo.

-El bajón era porque estabas con buenas chances de ser titular en el arranque del año.

-Sí, claro. En la pretemporada me maté, porque Dátolo se iba y yo podía tener una oportunidad. Después, empecé a jugar el campeonato de verano y bueno... Son cosas que pueden pasarte. Ahora, a pelear el puesto, porque Nico (Gaitán) está jugando muy bien. Pero yo me estoy matando y voy a lucharla. Y después, si me necesitan estaré a disposición.

-Decís que te mataste trabajando por tu cuenta. ¿Qué es lo que hacías?

-Doble turno. A la mañana iba al club, a la tarde al gimnasio a cuatro cuadras de mi casa en Florida y después a correr al lado del ribera del Río de la Plata.

-¿Por qué hacer un segundo turno solo?

-Uno ya sabe lo que le hace bien y me acostumbré a entrenarme solo. Cuando estaba en la pensión, primero trabajaba con mi categoría y después de almorzar, lo hacía solo en Casa Amarilla con el profesor Borzi. Y el cuerpo se va a acostumbrando a eso. Tal vez te cuesta levantarte, pero en cuanto empezaste querés trabajar y trabajar. Y yo estoy en Boca y quiero volver a jugar. Y me entreno mucho para lograrlo.

-¿La gente no que te veía? ¿Te decían algo?

-Es tranquilo, no hay mucha gente por ahí, apenas algunos tomando mate. Me saludaban y nada más. Yo corría y me volvía a casa.

-¿Palermo te dio algunos consejos para saltar más protegido y que no te pase de nuevo algo así?

-Sí, me dijo que tengo que saltar con los codos, ir yo primero protegido y cuidar mi cara. Me mostraba durante una práctica cómo hacer... Lo que pasa es que me lo dice porque él es alto y puede cuidarse bien, ja. Yo tengo que cuidarme, pero no sea cosa que salte con los brazos, meta un codazo sin mala intención y me echen.

-Tenés el alta médica, empezaste a hacer fútbol y jugaste en Reserva. ¿Cómo te sentís ahora?

-Estoy muy contento, con unas ganas... Y me estoy matando.

-¿Cómo te sentiste en tu primer partido oficial?

-Muy bien. Me encuentro bien entrenado y aunque me falta fútbol, el otro día en Reserva me sentí bien con la pelota. Quiero estar a punto ahora que se reanuda el campeonato.

-¿Apuntás a estar ante Godoy Cruz?

-Ojalá pueda estar. Quiero recuperar el tiempo perdido y jugar en Boca, que es lo que me hace feliz.

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