La calma de un pueblo se convertía en fiesta

Cánticos y oraciones alborozaron el trayecto entre Ojo de Agua y Sumampa.
A partir de las primeras horas del sábado, la ruta que une Ojo de Agua con Sumampa Viejo mostraba un panorama fuera de lo habitual, pero con un marco de paz que "indefectiblemente" transportaba a los fieles a la Coronación Pontificia de la "Madre de la Consolación". Con una serenidad perceptible a los ojos de todo ser humana, con el paso de las horas, la tranquilidad de un pueblo se convertía en un clima festivo, ya que los cánticos, oraciones y el rezo de rosario fueron el común denominador de todas las comunidades que se hicieron presentes, incluso desde la madrugada. Quienes habitan en poblaciones cercanas decidieron llegar al lugar "caminando", como una manera de "ofrendar" el sacrificio, pedir "una mirada piadosa hacia nosotros, su pueblo que no tiene sur ni norte porque todos somos sus hijos", tal como lo expresó Jorgelina, una porteña que junto a sus tres hijos adolescentes y su esposo "peregrinaron" a pie desde Ojo de Agua. Cerca del mediodía, cuando el sol comenzaba a hacerse sentir, ya era prácticamente imposible circular el trayecto colmando de vehículos de mediano y gran porte.

Allí, la tarea incansable del personal de Tránsito, Policía de la Provincia y Gendarmería Nacional hizo que todo se desarrollara con normalidad.

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