Las calles de tierra de El Trébol siguen igual

Deberían haber comenzado a ser asfaltadas en julio. Al parecer, como la obra corría por cuenta de Nación y ahora el gobierno atraviesa un período de crisis económica, quedó postergada. Se desconoce cuándo los anuncios que hizo Rosso en febrero se harán realidad.
A esta altura del año, circular por las calles de El Trébol debería ser un placer. En febrero, la intendenta prometió asfalto y otras mejoras con costo cero para la economía de los vecinos.

Ilusionados como nunca, los residentes en el sector postergado del barrio no podían creer lo que escuchaban sus oídos. Se hablaba de plazos para llamar a licitación y para ejecutar las obras.

Para el 10 de abril el gobierno municipal debería haber llamado a licitación y en la primera quincena de julio la obra tendría que haber comenzado su ejecución. Sin embargo, corre la primera semana de septiembre y nada de ello ocurrió.

Este jueves EL CIVISMO volvió a transitar por las calles de El Trébol que deberían estar asfaltadas. Por ejemplo, en Montevideo entre Lorenzo Casey y María Esther Pérez había un barrial que ponía en riesgo el desplazamiento de un vehículo sin tracción integral.

Algo mejor se encuentra el tramo sin pavimentar de María Esther Pérez. En la cuadra del 800, los vecinos se encargaron de arrojar cascotes y restos de ladrillos hasta formar una especie de mejorado que llega hasta la esquina con Luciano Reyes.

En cambio, en condiciones lamentables se encuentra A. Seijo. Prácticamente desde Balleto hasta Ruta 5, la calle está surcada por dos huellones cubiertos de barro, tal vez causado por el paso de un tractor o maquinaria pesada. A la altura de Domingo Pérez y Paladino los vecinos tiraron escombros de considerables dimensiones con la intención de tapar el pantano que se había formado a pesar de haber caído unos pocos milímetros de lluvia.

La salida a Ruta 5 por Donatti, es justo mencionarlo, presenta un aspecto mejor con relación a meses anteriores. Una capa de tosca evita la conformación de un fangal pero la cuadra de tierra de esta arteria hasta llegar a Domingo Pérez y hacerse de asfalto sigue siendo una calamidad.

No mucho mejor se encuentra la adoquinada Balleto. Los planes del gobierno hablaban de una puesta en valor de esta calle para transformarla en una vía de salida ágil hacia Ruta 5. Entre Lorenzo Casey e Insausti iba a ser asaltada mientras que respecto al tramo comprendido entre Insausti y la UNLu la intendenta hablaba de hacer un mejorado, previo acuerdo con Vialidad Provincial. Nada de eso sucedió.

Después de aquellos anuncios y promesas lo que vino fue una acalorada polémica entre el gobierno municipal y la Cooperativa Eléctrica, una derrota electoral y una crisis financiera que golpea duro las arcas del Estado en todos sus niveles (nacional, provincial y municipal).

Al fin y al cabo, los vecinos una vez más se vieron defraudados y las ilusiones que se habían hecho aquella tarde de febrero cuando se reunieron en la sociedad de fomento duró lo mismo que una burbuja de jabón en la mano.

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