Las calles del Ameghino se vuelven intransitables

Los días de lluvia algunas calles se convierten en una trampa para los vecinos. Como si fuera poco, esos días aseguran que proliferan los robos.
Víctor Lorenzo Medina, Roberto Ismail y Julio Quiroga viven en José Ingenieros entre Almafuerte y Suipacha. No son los únicos pero se acercaron a relatarle a EL CIVISMO sus padecimientos cotidianos por residir en una zona olvidada por el Estado.

El asfalto más cercano queda a seis cuadras. Se trata de Libertad, la única calle pavimentada y hasta donde llega el colectivo que, a su vez, es prácticamente el único servicio público al que pueden acceder los vecinos de este sector del postergado barrio Ameghino ya que ni remises, ni ambulancias y menos aún la Policía se anima a ingresar por el pésimo estado que presentan las calles.

Cuando llueve, Roberto no puede ir a trabajar, la hija de Víctor corre riesgo de quedar libre de faltas por inasistencia ya que el barro le impide salir de la casa y Julio se tiene que quedar encerrado en su hogar esperando que el clima se apiade y el suelo se oree.

Para llegar a José Ingenieros al 1900 hubo que transitar por una serpenteante huella abierta como una herida a lo largo de la calle. Salirse de ella implicaba quedar varado. Sin tosca a la vista, ni el RAP (Restos de Asfalto Picado) que el municipio echó en el predio donde este fin de semana se llena de gauchos, alambrado de por medio en el Ameghino se sienten discriminados y reniegan por las promesas de mejoras en el barrio hasta ahora incumplidas. Además, añoran los tiempos en que el intendente era Miguel Prince porque, aseguran, al menos las calles eran mantenidas de otra forma.

"El problema es que cuando llueve tendrían que pasar la máquina. Acá llamás a un remis a las nueve de la noche y ya no entra", dijo Roberto. "Acá no pasa una ambulancia porque se queda encajada", acotó Julio. "No podés salir en zapatillas porque tenés que usar botas como si fueras un croto", sostuvo Roberto.

Si en los días de lluvia las calles se vuelven un pantano, el mal tiempo atrae también a la delincuencia. El 21 de julio a Víctor le robaron dos motos, "las baterías de los coches tenés que guardarla adentro de la casa" –aseguró Roberto que este martes, también lluvioso, alguien le robó el motor del limpiaparabrisas de su Renault 12 modelo 1980. "Esta calle es la peor que hay. Debería pasar el colectivo porque la iban a asfaltar pero nunca hicieron nada", dijeron.

Desprotegidos

Desde la vereda de enfrente, una vecina amplía el comentario. "Si acá no hay un muerto, la Policía no viene. Ya llamé muchas veces y me dicen que no quieren entrar por el estado de la calle", dijo.

Roberto hace 12 años que vive en el Ameghino. Afirmó que el barrio cambió y para mal en los últimos años. Algunos lo atribuyen a la llegada de nuevos vecinos. Julio, desde que nació, hace ya 37 años, puede dar fe que este sector del barrio sufrió transformaciones y también para mal. "Ahora el barrio es un asco, cuando yo nací había pocas casas pero los vecinos que yo tengo son un amor", dijo. Víctor, más conocido como "El Tucumano", tiene 15 años como residente y coincide con Roberto y Julio. "Los días de lluvia, te la ponen. Tenés que encerrarte y agarrar el fierro en la mano porque no sabés si al tipo lo tenés adentro. Los días de lluvia salen a afanar", opinó. Roberto, su vecino, en cambio, no está de acuerdo con armarse porque considera que "si mato a uno adentro de mi casa después yo voy en cana". Julio considera que tampoco hay que llegar a esta medida extrema aunque tiene reparos. "Yo cierro la puerta de mi casa pero si se mete adentro (un delincuente) lo hago mierda", dijo.

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