Calle Corrientes abrió una discusión que tarde o temprano se tenía que dar

La instalación de nuevos bares sobre calle Corrientes abrió, otra vez, la polémica entre los vecinos de la zona y el estado municipal.
En el medio de la puja quedaron expectantes los empresarios de la noche paranaense.

Los habitantes, de la calle que conecta el centro de la ciudad con el Parque Urquiza, volvieron a denunciar la falta de control.

Años atrás, el conflicto se generaba por los bares y boliches ubicados, sobre Corrientes, entre Victoria y Nogoyá.

En los últimos meses la calle tiene, por lo menos, un bar cada 100 metros desde su intersección con Andrés Pasos hasta Nogoyá. Es decir que, la vida nocturna, se extendió a lo largo de seis cuadras.

El aumento poblacional llevó a que se abran nuevos locales nocturnos. Y si bien sus dueños en algunos casos hacen cumplir las ordenanzas que dicta el municipio (no dejan fumar en espacios cerrados, hay baños para discapacitados y salidas de emergencia) en otros casos organizan recitales de rock en lugares que no están preparados o terminan funcionando como boliches bares que no tienen la habilitación correspondiente. Entonces la situación es la siguiente, la Municipalidad no puede prohibir la apertura de bares pero sí regularla. Los vecinos, por su parte, están en todo su derecho de exigir controles pero también deberán entender y aceptar el crecimiento de la ciudad.

Líneas de acción

La Municipalidad anunció dos líneas de acción para controlar la situación de calle Corrientes.

La primera tiene que ver con un Punto Fijo de Control. La verdad que, la denominación que eligió Alejandro Cánepa, secretario Legal y Administrativo, y su equipo de trabajo no es del todo clara. Cuando UNO consultó por las características de la primera acción, Cánepa aseguró: “Controlaremos todo el tiempo que cumplan con las habilitaciones correspondientes. Si es bar que no se utilice como boliche. Controlaremos el expendio de bebidas alcohólicas a menores. A los infractores les clausuraremos preventivamente los locales”, sentenció. Es decir, se buscará hacer cumplir las normas. El funcionario municipal también apeló a la responsabilidad empresarial. Con sensatez manifestó: “No vamos a cerrar los bares, los vamos a controlar”, aseguró.

La segunda línea de acción aparece como la más acertada aunque también la más polémica.Cánepa fue claro: “Pondremos un horario de cierre para los bares y otro para los boliches”. Si bien los horarios ya se manejan, la administración Halle no la va a comunicar hasta que no formalice las reuniones con los empresarios involucrados. Obvio que los bares cerrarán más temprano que los boliches. El secretario Legal y Administrativo aclaró que desde hace un tiempo viene negociando el tiempo límite con la Cámara de Boliches. Habrá que esperar la respuesta de los dueños de los bares, a primera vista los más perjudicados, y la repercusión que genere, la medida, entre los jóvenes.

Con las protestas por el aumento del boleto de colectivo quedó demostrado que la juventud paranaense se está organizando y reclamando por lo que le parece justo.

El Punto Fijo y el tope de horario abren una nueva discusión en la sociedad que, tarde o temprano, se tenía que dar.

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