¿Por qué te callaste, Chávez?

Por N. Wiñazki

Cada cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) reitera una oposición entre dos polos sudamericanos. La reunión extraordinaria convocada en Bariloche no fue una excepción.

Cada cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) reitera una oposición entre dos polos sudamericanos. Al "Eje del mal" liderado por el venezolano Hugo Chávez se opone con beligerancia, desde otra capital bolivariana, el mayor aliado regional de Estados Unidos, Álvaro Uribe. Consonantes con el presidente colombiano muchas veces actuaron, aunque sin encolumnarse detrás de él, ni menos aceptarlo como jefe de fila, Chile y Uruguay. La reunión extraordinaria convocada en Bariloche no fue una excepción.

Con una constancia sólo superada por su creciente eficacia, Lula sabe equidistar de las dos posiciones. Al presidente brasileño le toca dirimir disputas en un bloque al que quiere homogéneo y entero como interlocutor internacional. Por cierto, él busca tornarse el vocero único y concesionario exclusivo de sus opiniones y demandas ante los foros internacionales. El buen éxito de unas funciones que sabe que debe ejercer, pero que las circunstancias le imponen con una frecuencia que a veces excede a sus propias expectativas, le ha hecho ganar al primer presidente obrero de Brasil este papel que sus antecesores nunca habían dejado de preparar y ensayar con una dedicación esforzada.

En la reunión de Bariloche, cuyo más nefasto desenlace a los ojos de Brasilia habría sido el alejamiento de Bogotá del bloque regional nacido en la incaica Cuzco en 2004, el objetivo era evitar la condena que proponían Chávez y el ecuatoriano Rafael Correa, también presidente temporario de Unasur, del acuerdo por el que Colombia prestará siete bases militares a Estados Unidos. No hay que insistir en que Brasil lo logró plenamente. Según fuentes de la cancillería argentina, Lula había traído el borrador del documento que se firmó. El mayor trabajo de los días anteriores fue aplacar a Chávez. A Evo Morales, Lula lo había visitado personalmente en el Chapare, le había prometido financiar una carretera y lo apoyó en su candidatura para las presidenciales bolivianas de este año. Evo fue, sin embargo, uno de los más vocales al recomendar una condena. Una semana de llamadas por teléfono, y una reunión en Llao Llao, alcanzaron para que Chávez explicara el domingo, desde Caracas y por televisión, que había callado en el sur argentino.

*Desde Bariloche.

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