Califican como "lamentable" a la respuesta al pedido de informes sobre DuPont - Guilford

La inquietud para conocer datos fue de un grupo de vecinos. Marcan la "falta de interés de quienes nos gobiernan". "No saben qué tipo de sustancias químicas utilizará la empresa, ni cuánto volumen de agua extraerá", apuntan.
A más de un mes de realizado un pedido de informes a la comuna sobre la situación de la empresa Guilford, que se instaló sin grandes aval tal cual quedó al descubierto, ni consulta popular previa como marca la ley por ser una industria generadora de residuos peligrosos, las respuestas de la comuna fueron calificadas como "lamentables" por parte de los mismos peticionantes.

"Ni el intendente, ni la Secretaría de Medio Ambiente, ni la Dirección de Salud, ni la dirección de Planeamiento de Mercedes, saben acerca de qué tipo de sustancias utilizará la empresa Guilford, ni cuánto volumen de agua extraerá diariamente de la napa, y ni siquiera figura el número de operarios en la solicitud de factibilidad realizada por la firma en la comuna. Además, se confirma que la industria que se instala en el radio urbano, en el predio de la ex DuPont, es de categoría III (una industria generadora de residuos peligrosos)", se puede leer en la web Mercedes Ambiental.

"Luego de casi un mes de presentado el informe a la Municipalidad por parte de vecinos solicitando información acerca de la nueva empresa que se radica en la ciudad, este fue ‘entregado’. De las 20 carillas, 9 de ellas resumen la información en una frase: ‘Se giran las presentes actuaciones para la prosecución del trámite’. Como era de esperar, el expediente dio vueltas como una gran pelota pasando de la Dirección de Salud y la oficina de Medio Ambiente a la Secretaría de Economía y Hacienda, que parece ser también la dirección de Planeamiento y Desarrollo, entre medio involucrando también a la dirección de Planeamiento y Producción y finalizando por la secretaría de Control Urbano. Quien pateó la pelota fue el intendente, como bien había anunciado días antes, cuando se había mostrado molesto ante los ediles por la cantidad de peticiones que se le hacían solicitando información pública, así que se dedicó a girar las actuaciones por medio de la secretaría de Gobierno", sostienen.

"La dirección de Salud y oficina de Medio Ambiente nos informa que Guilford es de categoría III (industria de residuos peligrosos), que luego de ser gestionada presentó el estudio de impacto ambiental, cuya información está en manos del OPDS (Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible) que aún debe expedirse sobre el estudio según la Ley 11.459 y su decreto reglamentario 1741/96", apuntan y marcan en este sentido que es "ilegítimo que la empresa presente el estudio de impacto, el OPDS es el organismo provincial que debería realizarlo previo a la aceptación del convenio".

Por otra parte, destacan que en el informe las autoridades "afirman no tener el convenio DuPont - Guilford para ‘separar responsabilidades’, ni tampoco estadísticas referidas a los casos de cáncer en la zona. En tanto, desconocen los aspectos relacionados a la producción de la empresa, siendo estos aspectos los que afectan a la salud y medio ambiente. Como también era de esperar, informan que son el OPDS y la Autoridad del Agua quienes deben expedirse sobre estos temas".

"Conocemos la burocracia para llegar a estos organismos, y además sabemos que son quienes permiten, aún teniendo los estudios de impacto negativo, sin tener certificados de aptitud ambiental vigentes, que industrias como la curtiembre Magromer (cuyo caudal de cromo, metal cancerígeno, principal desecho industrial peligroso, se puede ver a simple a vista en el canal que va a cielo abierto al río Luján) sigan funcionando", destacan.

"El expediente de solicitud de factibilidad de Guilford consta de una sola carilla, donde la firma solicita la instalación del rubro "Textil, Hilado y Acabado" y deja sin completar información básica como herramientas y/o maquinas, total de potencia a instalar, y... cantidad de operarios, siendo este argumento por excelencia del municipio para justificar este tipo de emprendimientos a costa de nuestra salud", cuestionan y concluyen que "es claro que de nada contribuyen estas industrias al desarrollo de los pueblos. Quienes crean que así lo fuere, pues entonces no quieren ver, porque a lo largo de toda nuestra historia se funda esta farsa del progreso. De esta ceguera cobarde se nutre este sistema, explotador y destructivo, que pisotea nuestros derechos y pone en riesgo la continuidad de la vida. Despertemos. Todavía estamos a tiempo".

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