La calculadora de los K

Por Martín Dinatale

Las matemáticas y la política nunca se llevaron bien. Menos aún en el Congreso, donde las mayorías suelen variar de acuerdo a los vientos electorales y el humor social. Las mayores espadas del kirchnerismo en Diputados y en el Senado empezaron a hacer cálculos y especulaciones sobre los apoyos o retaceos que tendrán sus bloques en los debates más arduos que comienzan esta semana en el Parlamento: el de las retenciones y el fuerte aumento del gas.

"No tenemos seguridad de que haya un apoyo de nuestros legisladores si no flexibilizamos posturas", expresó con traumática sinceridad un destacado senador kirchnerista en las últimas horas. El mismo legislador le hizo similar planteo a la Presidenta y sólo escuchó las mismas palabras que Cristina Kirchner solía mencionar cuando era senadora y defendía el poder de Néstor Kirchner: "Hay que convencer, sólo se trata de convencer que este es el modelo que elegimos y al que no podemos renunciar", le dijo.

Los legisladores kirchneristas no salen de su espanto. Los números no les cierran. La votación del Senado donde se tendrá que ratificar el decreto presidencial de aumento tarifario no será fácil de llevar. Ya hay varios legisladores peronistas de provincias patagónicas que adelantaron al jefe de la bancada oficialista Miguel Pichetto que no votarán con el Gobierno. Así, el bloque oficialista en la Cámara alta estaría arañando en estas horas los 37 votos necesarios para tener quórum y aprobar las peticiones presidenciales. La oposición sabe de la debilidad del oficialismo y presionará la maquinaria a fondo para que los senadores dubitativos se pasen de su lado. ¿Quién puede defender un aumento tarifario a menos de dos meses de una derrota electoral y volver a su provincia con la frente en alto?

En Diputados la situación no es muy distinta. Desde pasado mañana los kirchneristas deberán defender en la Comisión de Asuntos Constitucionales una prórroga de la legislación delegada que no incluya una baja de las retenciones al agro. Los números de Agustín Rossi, el jefe de bloque kirchnerista, tampoco cierran demasiado. No hay calculadora que aguante las perspicacias de la política. A diferencia del Senado, los diputados oficialistas sólo corren con un detalle a favor: la oposición no logra ponerse de acuerdo sobre la baja a la retención de la soja. Nadie sabe cómo se podría compensar el agujero fiscal que dejaría la reducción de ese gravamen. Hay una fórmula que empezaron a ensayar ayer los dirigentes del campo y es que una disminución menor de las retenciones a la soja incrementaría la base imponible y los productores pagarían más por el impuesto a las ganancias. Hugo Biolcati, de la Sociedad Rural, arriesgó que el fisco tendría un incremento de 2000 millones de dólares.

De cualquier manera los números tampoco están muy claros en este sector y la oposición sigue inmersa en un debate sin salida.

Ya no se trata de cálculos por la búsqueda de consensos sino por la imposición de unos sobre otros. Es el peor escenario. Aquel en donde una calculadora no funciona para la política y las matemáticas abandonan a los detallistas más fieles.

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