Una caja de sorpresas

Por Adrián Ventura

El proyecto de ley de radiodifusión está lleno de sorpresas.

Un oscuro artículo 48, demasiado amplio en su redacción para que la futura autoridad de aplicación interprete lo que se le antoje, dice que, a los efectos de evitar "prácticas de concentración indebida", si una empresa pide la adjudicación de una licencia "se deberá verificar la existencia de vínculos societarios que exhiban procesos de integración vertical u horizontal de actividades ligadas, o no, a la comunicación social". La ley no dice "medios audiovisuales", sino que elípticamente deja incluidos a los diarios o revistas, que sí hacen actividad de "comunicación social".

Entonces, surge una duda: ¿será ese artículo la herramienta que use el Gobierno vía la autoridad de aplicación, para negarle a un diario, que hace comunicación social, una licencia audiovisual, con la excusa de que habrá "concentración"? La norma es demasiado ambigua como para poner en riesgo al diario Clarín , que sí tiene licencias, y a otros diarios que puedan aspirar a ellas.

Es otro punto que muestra la intención de la ley: conservar el control. Esa consigna, una máxima de Néstor Kirchner durante toda su gestión, es uno de los ejes de la ley, tal como surge de su texto. Y cuando el kirchnerismo ya languidezca, otra fuerza política en el poder podrá ejercer igual control férreo.

A contramano del artículo 32 de la Constitución, que garantiza que el Congreso no podrá dictar leyes que restrinjan la libertad de prensa, la ley de medios le da al kirchnerismo y, en general, al Poder Ejecutivo de turno, varias palancas para hacer sentir su férreo poder sobre la libertad de expresión y los medios.

Se crea un nuevo Comfer, que tendrá facultades muy importantes para cohacer los concursos de licencias, controlar las emisiones, aplicar sanciones, llevar registros de productoras de contenidos y otras decenas de atribuciones. Por eso hubiera sido importante crear una autoridad de aplicación autónoma, un organismo público, no estatal, alejado del Poder Ejecutivo de turno y, en general, de todos los poderes. No ocurrió así.

El artículo 14 virtualmente pone al nuevo Comfer al alcance de la mano del Poder Ejecutivo.

Dice que el nuevo Comfer estará integrado por 7 miembros: dos nombrados directamente por la Presidencia y de ellos, uno será el titular del organismo. Tres miembros serán designados por cada uno de los principales bloques del Congreso y serán propuestos por la Comisión Bicameral. Es decir, el gobierno de turno se asegura, por lo menos, otro integrante. Los dos restantes miembros serán propuestos por el Consejo Federal, otro organismo que crea la ley, con carácter asesor de la autoridad. De sus 38 integrantes, 24 serán gobernadores.

Pero no todo se agota allí. El Gobierno no pensó sólo en asegurar el control para el presidente de turno, sino para el kirchnerismo mismo.

Por eso, en al artículo 14 se incorporaron algunas modificaciones con esa finalidad. La norma dice que "el presidente y los directores durarán en sus cargos cuatro años y podrán ser reelegidos por un período".

La presidenta Cristina Kirchner se apresurará a crear este nuevo Comfer, para que los directores puedan asumir dos años antes de que ella abandone la presidencia. Los 7 miembros del directorio estarán en sus cargos hasta 2013. Esa autoridad de aplicación será la que evaluará las propuestas para adjudicar licencias, teniendo en cuenta la "idoneidad" del prestador y los contenidos. También será la que, a la hora de organizar concursos, establezca la grilla de puntaje. Un régimen de premios y castigos que debería estar fuera del alcance del Ejecutivo.

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