La caja, siempre la caja

Por: Alcadio Oña

Fuente: SECRETARIO DE REDACCION DE CLARIN

Por más que se pretenda otra cosa, las moratorias son de hecho una fórmula usual para aumentar la recaudación impositiva. Y el plan que acaba de lanzar la AFIP no escapa a las generales de la ley (ver En una semana arranca una nueva moratoria para deudas con la AFIP).

Distinto es el caso cuando se viene de períodos de alto incumplimiento fiscal, como la crisis de 2001/2002: aquí estas medidas se justifican en la necesidad de regularizar situaciones muchas veces forzadas por la realidad o no queridas por los contribuyentes. Son una especie de borrón y cuenta nueva.

Esta vez, según información originada en la propia AFIP, no existe una morosidad considerable. Más bien al contrario: el aumento en la recaudación del IVA es recurrentemente fundamentado "en la mejora en el cumplimiento tributario". Aunque también pese la actividad económica, ahora con tendencia declinante, y la nunca admitida inflación real.

Una posibilidad esgrimida por ciertos especialistas, en este tiempo de apremios financieros, es que se pretenda que las empresas no pongan al Fisco a la cola de otras obligaciones, detrás de los pagos de salarios, a proveedores o la cuenta bancaria.

Por este camino, no resulta casual que la medida coincida con un período de financiamiento escaso o carísimo, con tasas del 30% para operaciones de corto plazo en compañías de primerísima línea. Dicho de otro modo, se buscaría que las empresas, empezando por las chicas, no caigan en la tentación de "financiarse con la AFIP".

En cualquier caso, la caja siempre está presente. Y cuanto más abultada mejor, tal cual se ve en el traspaso de los fondos y la recaudación de las AFJP al Estado.

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