La Caja prorrogó hasta 2025 la habilitación de 655 maquinitas.

La entidad sacó de circulación 195 artefactos y dispuso el cierre de nueve locales de videopóker. El interventor de la CPA, Mario Koltan, extendió las autorizaciones conferidas a siete empresas. “Política de juego responsable”.
Si es que las reglas del mercado no disponen otra cosa, en Tucumán habrá máquinas electrónicas de juegos de azar, por lo menos, hasta 2025. Así se desprende de la decisión adoptada por el interventor de la Caja Popular de Ahorros, Mario Koltan, quien llevó a 20 años la duración de las autorizaciones que otorgue la entidad a las empresas operadoras del rubro.

Mediante la resolución Nº 816, Koltan reemplazó el artículo 16 del anexo de la resolución Nº 260 de 2002, firmada en aquel entonces por Carlos Cisneros para reglamentar la explotación de máquinas de pulso o de crédito en la provincia. El nuevo texto, incluso, permite prórrogas sucesivas de las autorizaciones conferidas, aunque “a decisión de la Caja Popular por el o los términos que esta determine”.

Fuentes de la institución reconocieron a LA GACETA que la medida se adoptó frente al vencimiento de las concesiones conferidas a siete firmas que operan casas de video póker, hecho que vencía inicialmente en 2011. Tras el acuerdo, la Caja Popular les extendió la autorización hasta 2025 (no se hizo uso de la opción de 20 años, porque en ese caso el vencimiento hubiese sido en 2031) porque en ese año caducará el permiso otorgado a Ivisa SA, que explota 200 maquinitas en el Casino.

“La intención fue equiparar a todas las prestatarias en idéntica situación, a fin de que las empresas locales obtengan certeza para concretar inversiones a largo plazo”, justificó el interventor de la Caja Popular ante una consulta de LA GACETA. Koltan insistió en que se buscó achicar las diferencias y que, a través de esta resolución, la Caja Popular unificó todos los plazos de autorizaciones otorgadas tanto a firmas provinciales como extraprovinciales, “lo que le otorgará un amplio margen decisional para marcar, reformular o encarar nuevas políticas institucionales”.

Más por menos

Paralelamente, la Caja Popular de Ahorros llegó a un entendimiento con las siete empresas que explotan máquinas en la provincia. Bajo la denominación de “Juego Responsable”, a fin de que reduzcan la oferta a los jugadores.

Tras las negociaciones, se acordó una reducción del cupo de maquinitas, en un 23% aproximadamente. De esa forma, de los 850 artefactos vigentes a diciembre, al iniciar 2009 sólo quedaron en funcionamiento 655. También, según detalló Koltan, se redujo el número de locales habilitados. De hecho, son nueve los cerrados: dos ubicados sobre avenida Roca; dos sobre avenida Ejército del Norte; dos sobre avenida Juan B. Justo; otros dos emplazados en la zona del Casino; uno sobre avenida Mate de Luna y, el restante, en el interior. Este cierre de locales, no obstante, no afectó las fuentes laborales que aporta el sector, adujo Koltan.

“Pretendemos ordenar el rubro y dar un uso racional a las máquinas existentes. Queremos luchar contra la ludopatía (adicción al juego). Es nuestra orientación. Como parte del Estado y detentando la potestad exclusiva para la autorización y el control del juego, la Caja tiene el deber ineludible de proteger la salud mental y física del jugador, propiciándole un ambiente equilibrado”, dijo el funcionario.

Otra de las prioridades, según anticipó Koltan, es elevar el valor del canon mensual que aporta a la Caja Popular cada maquinita (actualmente ronda los $ 700). “Queremos unificar el precio entre todos los operadores. No quiero que haya distintos mecanismos para calcular la tributación”, se escudó.

Un cupo que no será redistribuido

La firma patagónica Casino Club, del empresario Cristóbal López, cerró su local en Adolfo de la Vega al 400 en 2007 y liberó un cupo de 1.000 máquinas tragamonedas. Sin embargo, desde la Caja Popular de Ahorros advirtieron que ese número de artefactos no será redistribuido. “Se les dará de baja”, confió un colaborador del interventor, Mario Koltan.

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