La caída de ventas frenaría nuevas subas de alimentos

Guillermo Moreno le dijo a varias de las mayores alimenticias del país que esperaran a después de las elecciones para aplicar (o hasta para discutir) aumentos de precios. Se barajan ajustes de entre el 5 y 6 por ciento para las principales líneas. Pero las empresas aseguran hoy que tal vez no puedan aplicar esos ajustes aunque se los autorice el secretario de Comercio: las ventas cayeron fuerte en los últimos 45 a 60 días y el mercado parece no aceptar remarcaciones.
"Nosotros ya tenemos autorizado un aumento promedio del 5 al 6 por ciento para la mayor parte de los productos, que llega al 8% para los premium, a partir del 1° de julio", señaló el presidente de una de las mayores empresas del sector. "Nosotros tenemos que ir a Comercio en julio, nos toca, porque los últimos aumentos nos los autorizaron en marzo. Moreno nos prometió que esta vez nos daría de 3 a 5, con picos de hasta 9% para los productos más caros", agregaron en otra empresa alimenticia líder. "En nuestro caso, nos dijo directamente que no llamáramos antes de las elecciones", agregaron en una tercera compañía, también de gran porte.

Los tres ejecutivos coincidieron, sin embargo, en señalar sus dudas respecto a la aplicación de esos aumentos. "Las ventas se cayeron en los últimos 45/60 días", coincidieron. Uno dijo que la retracción en sus despachos eran del 5%. Los otros dos hablaron de alrededor del 10%. Una cuarta alimenticia, también de las primeras del mercado, fue más cauta al respecto: "en todo el sector se habla de una caída del 5 al 10% de las ventas en los dos últimos meses, pero en nuestro caso no lo registramos, quizás porque nuestros productos están muy ligados a la canasta básica", dijeron.

Claro, no es el caso de una bodega de porte, que vio caer la venta de vino de alta gama mientras sube el de menor precio.

A la hora de analizar las razones de esa caída en las ventas, los empresarios no se ponen de acuerdo. "Es un problema del consumidor, de un bolsillo agotado -dice un ejecutivo-. Y eso se nota en cómo repuntan las ventas cuando un supermercado lanza una promoción con descuentos fuertes". "Es un problema político -analiza otro-, porque los distribuidores y los súper no compran porque no quieren tener dinero inmovilizado en stock cuando tanto se habla de qué pasará con el dólar después de las elecciones".

Sea una retracción de los consumidores o de los intermediarios, o una combinación de ambas, los ejecutivos coincidieron: "En este contexto, es imposible pensar en aplicar aumentos de precios. Aunque los tengas autorizados por Moreno".

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