*La caída K tiñe todo el escenario en Neuquén

El MPN se fortalece, y también la UCR versión opositora. El peronismo K recibió un golpe casi letal. Tendrá este resultado incidencia en el proceso hacia el 23 de agosto, con la elección municipal.
Lo ocurrido en Neuquén es ciertamente interesante. El MPN consiguió un triunfo que lo revalida como principal fuerza política en la provincia; y la UCR obtuvo, pese a ser derrotada, su elección más importante en la última década.

Al momento de escribirse este análisis, el lento escrutinio oficial mostraba una diferencia de poco menos de tres puntos entre el partido provincial y el radicalismo de Quiroga. Y mostraba que el Frente para la Victoria elucubrado por Oscar Parrilli apenas superaba el 12 por ciento de electores, un desempeño muy amargo para el Justicialismo, y letal para el kirchnerismo, que no solo salió tercero sino que perdió una banca que ahora será asumida por un radical cobista.

Mostraban también los fríos números de la realidad que los incipientes intentos de construcción de nuevas fuerzas políticas están muy lejos todavía de la masividad en la aceptación de sus propuestas, aunque registran una tendencia de crecimiento sostenido.

Pese al crecimiento, El UNE, el Frente Grande, Libres del Sur juegan todavía en las ligas menores, y su suerte es apenas decorosa si no se suman a una coalición para conseguir así resultados más trascendentes.

El espaldarazo recibido por el MPN es importante. Sucede a una semana de una trascendente interna para elegir candidatos al Concejo Deliberante, entre el candidato de Sapag, Luis Jalil, y el de Sobisch, Jorge Lara.

El hombre que ganó este domingo, José Brillo, avisó que no participaría de esta contienda, porque él había sido "el candidato de la unidad". Pero sí manifestó su satisfacción por la campaña realizada, porque –dijo- se ha "reconstituido" el "tejido orgánico" del partido provincial, aquejado por una desmovilización que ahora parece evidenciar revertirse.

La elección del Deliberante capitalino pasa a ser, ahora, el escenario para protagonistas que, aún siendo los mismos, serán distintos a partir del resultado de este domingo.

Es que lo sucedido este 28 es muy importante: implica la ratificación del deseo mayoritario de poner un dique al desborde kirchnerista. Lo que antes se especulaba o predecía, ahora se verificó en las urnas. La derrota del matrimonio presidencial ha sido contundente en la mayoría de los distritos del país, incluida la provincia de Santa Cruz.

Por eso, habrá que tener en cuenta las implicancias locales. Sería lógico que en este contexto se fortaleciera el MPN, y junto al MPN, el peronismo no kirchnerista que de hecho fue importante respaldando al candidato Brillo en estos comicios.

Queda en evidencia también que el radicalismo tiene, con Quiroga, un capital de votos que objetivamente lo hace más importante en su rol opositor al kirchnerismo que lo que ha conseguido ser en función de su alianza con los K.

A la luz de esta evidencia, la estrategia capitalina del radicalismo puede merecer algún retoque, y la coalición formada alrededor de Farizano, algún replanteo.

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