La caída del talibán paquistaní amenaza el futuro de Bin Laden

La supuesta muerte de Baitullah Mehsud a manos de la CIA provocó una sangrienta batalla por su sucesión en Pakistán. Las facciones talibanes que compiten por el control del bastión de Al Qaeda, abrieron un signo de interrogación preocupante para su jefe máximo: Osama bin Laden. Los efectos también se sentirán en Afganistán e Irak.
Del futuro de la guerra contra los talibanes en Pakistán dependerá, en gran medida, el destino del jefe máximo de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, y de la cruzada que libra Washington en suelo afgano.

Por eso, no es menor que las tribus pashtunes paquistaníes que alguna vez pelearon bajo el mando unificado del jefe talibán Baitullah Mehsud, supuestamente asesinado por la CIA la semana pasada, hoy se enfrasquen en disputas internas por encontrar un sucesor. Quién ocupe su lugar definirá el curso de la guerra en la región.

El paradero de Bin Laden es un misterio, aunque muchos informes de inteligencia lo localizaron, en el pasado, en algún escondite en la montañosa frontera afgano-paquistaní. De desmembrarse el frente paquistaní que le garantizó amparo, peligraría la suerte del enemigo número uno de Estados Unidos.

La asunción de Mehsud al frente de los talibanes en 2007 aplazó rencores entre trece grupos tribales del país. Descabezada la organización, el Pentágono abrió un abanico de potenciales herederos. De surgir de entre sus filas, Wali-ur-Rehman, lugarteniente de Mehsud y su vocero, sería la figura de consenso.

Sin embargo, frente a Wali-ur-Rehman se ubica Hakimullah Mehsud, el comandante con mayor poder de fuego (hasta 8 mil hombres) y en un tercer lugar, una figura menos combativa, la del académico islámico Azmatullah, del mismo origen tribal que Mehsud.

El jefe. En un artículo titulado "¿Quién es el próximo jefe terrorista en Pakistán?", los especialistas consultados por la revista Time sugieren que, de imponerse estas candidaturas, no habría modificaciones relevantes en la estrategia terrorista que seguiría apuntando al gobierno local de Asif Ali Zardari, lejos de Washington.

En caso contrario, las opciones se abrirían a una eventual figura bendecida por el líder talibán afgano, Mullah Omar, o alguno de los jefes tribales de la región de Waziristán, Hafiz Gul Bahadur o Maulvi Faqir Mohammed, volcados actualmente al combate en la frontera afgana.

De tomar el mando uno de ellos, la Al Qaeda paquistaní redireccionaría sus cañones a Afganistán, complicandole a Barack Obama la caza de Bin Laden.

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