Por la caída de la producción de trigo hay incertidumbre sobre la molienda en la región

El jefe de Planta de Molino Fénix destacó que la situación preocupa en la empresa. Como se trabaja a fasón, temen que los clientes realicen el procesamiento en plantas cercanas a los lugares donde se cosechará, para evitar los fletes
La caída en el área sembrada de trigo, motivada por la interminable sequía que azota desde hace meses a la región, no sólo tendrá consecuencias en los ingresos de los productores, sino también en los molinos que se encargan del procesamiento de esa materia prima.

Una de las empresas dedicadas a esa actividad es el Molino Fénix, con presencia en la ciudad desde 1916, según consta en las "Memorias de la evolución comercial, industrial y de servicios de Villa María y la región", libro editado por AERCA en 2005.

Por ese motivo se transforma en una referencia ineludible para conocer sobre los vaivenes del mercado de la harina.

Raúl Quinteros, jefe de Planta de la firma, destacó que "el consumo de trigo para el mercado interno se estima que en la Argentina está en los 6 millones de toneladas. Hasta hace 30 días atrás se suponía que íbamos a estar en el orden de los 7 millones de toneladas para cosecha, pero el clima sigue sin acompañar. No es que no haya intenciones de siembra, sino que el clima no favorece en absoluto y la superficie en la provincia ha disminuido enormemente. La cosecha se va a dar en el sur de la provincia de Buenos Aires, donde están un poco mejor las condiciones climáticas".

Como consecuencia de esa situación "la mayoría de los molinos harineros que no estamos en esa zona vamos a tener un problema con los fletes. El precio del trigo va a estar en la pizarra, pero con el flete se nos van a encarecer mucho los costos".

Ante la disminución del área sembrada en todo el país y la caída inclusive de las magras estimaciones para la próxima producción, la posibilidad de que el otrora "granero del mundo" tenga que importar trigo se torna cada vez más real; y con ello también el incremento en los costos de procesamiento y de los productos derivados. De todas maneras, dependerá de decisiones gubernamentales.

"Se supone -sostuvo- que si persisten estas condiciones y se reduce cada vez más la cosecha habrá que importar; súmele a eso el costo de los fletes. Los molinos terminarán trasladando el costo a alguien, a no ser que el Gobierno subsidie".

Mercado

En la actualidad el Molino Fénix está enfocado a abastecer a grandes clientes; entre el 75 y el 80% de la producción se utiliza para abastecer a grandes compañías como las multinacionales Bagley o Pepsico; el resto va al mercado local.

La empresa cuenta con dos plantas para molienda de trigo (Villa María y Laborde) y una de maíz, en Río Cuarto.

El volumen de producción de la planta local es de 380 toneladas por día y emplea a 45 personas en forma directa.

Por estos días no se verifican problemas en el abastecimiento, ya que el mercado cuenta con bastante materia prima. Por ese motivo "estamos tratando de asegurarnos algún volumen como para al menos paliar la situación de los primeros dos o tres meses del próximo año", señaló Quinteros.

De todas formas, la empresa tiene como sistema de trabajo el denominado "fasón" por lo que no adquiere permanentemente la materia prima sino que los propios clientes son los que llevan el cereal para procesar y obtienen la harina.

Sobre la demanda, destacó que por estos días se mantiene estable "fundamentalmente porque estamos abocados a grandes empresas pero hay molinos en el país que redujeron sensiblemente su actividad; antes a lo mejor trabajaban siete días a la semana y ahora lo están haciendo cinco".

Según indicó el jefe de Planta, el problema con el abastecimiento se empezará a verificar a partir de noviembre o diciembre ya que habitualmente en la zona la cosecha comenzaba en esos meses.

"Inclusive a veces hacia fines de octubre comienza a llegar algo de trigo de la zona norte, como Tucumán; el resto siempre viene de acá, de la región. Lamentablemente este año no sé cómo vamos a poder proceder".

La incertidumbre que rodea a la planta local tiene que ver con la forma de trabajo que practican. Como habitualmente el cliente es quien lleva el trigo para la molienda, por una cuestión de costos lo adquiría en la zona. Ahora bien, como en la zona la producción caerá de manera terminante, al tener que adquirir la materia prima en otra provincia tal vez los clientes decidan procesarla en molinos más cercanos, para evitar el costo del flete.

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