La caída del precio del petróleo, una tormenta que amenaza a Venezuela.

Analistas explican que la economía dependiente del crudo llevaría al país al borde la recesión.
Venezuela está teniendo los primeros síntomas de recesión". La definición, categórica, es del economista José Guerra, docente de la Universidad Central de Venezuela. Pero Guerra no es el único, ya que con él coinciden la mayoría de los economistas independientes o con algunos vínculos con la oposición, que en sus predicciones ven un futuro por demás oscuro para la economía venezolana, producto de la caída del precio internacional del petróleo. Predicciones negadas, claro, por el gobierno de Hugo Chávez, aunque ya ha tenido que admitir que revisará la tasa de crecimiento prevista para 2009.

Con una economía "petróleodependiente", la abrupta caída del valor del crudo -llegó a estar por encima de los 140 dólares el barril y hoy apenas llega a los 37- "pone en riesgo la ejecución del presupuesto 2009 por US$77.000 millones, pero concebido con un precio de US$60 el barril", explica Guerra a Clarín.

Según el economista, los síntomas de la desacelaración de la economía ya se percibieron en el último trimestre de 2008, cuando el crecimiento fue de apenas 2% del PBI, mientras que en los años anteriores creció a tasas que oscilaban entre el 7 y el 8%. En todo el 2008, creció sólo el 4,8%, según datos del Banco Central de Venezuela.

-¿Cuáles son los síntomas de estar en una fase previa a la recesión?, preguntó Clarín.

--Por un lado, el recorte en la producción de petróleo de entre un 10 a un 12 por ciento. Luego, podemos ver también que la importación de autos cayó un 40 por ciento en enero comparado con el mismo mes de 2008. Eso va a generar una menor demanda en la industria de autopartes, siguiendo la cadena de producción hacia abajo. Y además, las recientes restricciones a la entrega de divisas, porque el Estado debe cuidar dólares para importar alimentos, por ejemplo. Y hay un dato que aún no está cuantificado, pero que es muy concreto: PDVSA, la empresa petrolera, ha dejado de pagar a muchos de sus proveedores en los últimos seis meses. Imagínese lo que significa eso en un país en que su empresa más poderosa cae en esa situación.

"Esta situación delicada, que podría profundizarse en la segunda mitad de este año, sirve para entender por qué el presidente Hugo Chávez apuró la realización del referéndum por su reelección indefinida", explica a Clarín el analista Arnaldo Ochoa.

Con una inflación que podría estar en el orden del 32% al 35% para este año, una moneda sobrevaluada y la amenaza de un serio déficit en la balanza de pagos, Guerra estima que Venezuela tendrá "estanflación", es decir, estancamiento de la economía más una alta inflación. Pero el gobierno estima un crecimiento del 6 por ciento y una inflación del 15 por ciento, aunque hace apenas unos días el ministro de Planificación, Haiman El Troudi, admitió que "revisarán a la baja" la tasa de crecimiento prevista para 2009.

Los venezolanos más pobres sufren intensamente la inflación, especialmente alta en los alimentos y los transportes. Por ejemplo, en Caracas el precio de los alimentos aumentó un 51,4 por ciento en los últimos 12 meses. Sin embargo, para William Contreras, ministro de Industrias Ligeras y Comercio, los mercados populares con precios regulados o las misiones sociales del gobierno protegen a una parte de la población de la suba de precios. "Hay un sector que afortunadamente está atendido por la revolución y no se ve impactado por igual", aseguró.

Para el economista Guerra, las cuentas son simples: si el gobierno limita las importaciones, que en 2008 representaron 47.601 millones de dólares, se agravaría el desabastecimiento de productos básicos y esto aumentaría la inflación. Venezuela importa anualmente unos 5.000 millones de dólares en alimentos, lo que representa casi el 60 por ciento de lo que se consume en el país.

Al mismo tiempo, el 93 por ciento de las exportaciones venezolanas, que representaron 99.000 millones de dólares en 2008, corresponde al sector petrolero. "Si el barril se mantiene por debajo de los 38 dólares y Venezuela vende al exterior a ese precio unos 2.3 millones de barriles por día, obtendría un total de 32.000 millones de dólares en el 2009, que no bastarían para cubrir las importaciones", explica Guerra.

El punto fuerte de la Revolución Bolivariana es el gasto social (los planes Mercal de alimentos, Barrio Adentro de medicina popular, por ejemplo) y gasta en todos ellos poco más de 14 por ciento del presupuesto. Esa inversión le ha permitido bajar la desocupación del 11 al 7,4 por ciento, la tasa de pobreza extrema del 25 la 8,5 y la de pobreza del 51 al 28 por ciento desde 2002, según datos de la CEPAL.

Claro que los críticos sostienen que en 10 años de Revolución Bolivariana los empleados públicos pasaron de 1,4 millón de personas a 2,2 millones y que hay por lo menos otro millón de personas que cobra por los planes Barrio Adentro.

También, sostiene Guerra, la deuda externa pública y privada llega a los 53.000 millones de dólares y poco se ha invertido en infraestructura, a pesar de haber tenido ingresos por exportación petrolera de 900.000 millones de dólares en una década de gobierno de Chávez.

Si el gobierno opta por una devaluación del bolívar, cuyo tipo de cambio oficial es de 2,15 por dólar, (pero el paralelo está casi a 5,7) esto significaría agravar la inflación. "La devaluación o un ajuste no ocurrirán antes del segundo trimestre. Hasta entonces el gobierno va a resistir", estimó Guerra y señaló que las reservas del Banco Central de Venezuela llegan a los 30.000 millones de dólares, parte del cual podría usar para contener la caída.

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