La caída oficialista en ocho seccionales refleja obras y servicios en deuda

En contraste con la última elección de concejales a mitad de mandato (en 2005), el revés en las urnas experimentado hace una semana por el oficialismo en ocho de las 22 seccionales rosarinas parece responder a deudas en saneamiento ambiental, higiene urbana, transporte urbano de pasajeros y seguridad en un territorio políticamente hostil.
Al mismo tiempo, la fuga de voluntades en el centro —un bastión socialista— deja entrever un mix de causas: voto bronca y recelo de un sector de la sociedad con intereses económicos en juego.

   El justicialismo consiguió ganar en las seccionales 11ª, 14ª, 16ª, 17ª, 19ª, 21ª, sub 1ª y sub 2ª, las mismas que en 2005, y también sin poner en juego un mandato de Miguel Lifschitz al frente del Palacio de los Leones, el socialismo había marcado una amplia diferencia.

   La radiografía del terreno del que brotaron los votos adversos descubre la demanda de una mejor gestión a través de obras y servicios públicos, potenciada por la impronta política del lugar, según admitieron a La Capital desde varios despachos oficiales.

   Medida con la vara opositora y de referentes barriales, la seccional sub 2ª (Nuevo Alberdi) viene padeciendo la ausencia de cloacas, pavimento definitivo, veredas, limpieza y transporte. Además, las tareas en el canal Ibarlucea (cuenca del arroyo Ludueña), afrontadas en forma conjunta por la Nación y la provincia, avanzan lentas.

   El barrio, ubicado en el extremo noroeste de la ciudad, también sufrió la inundación de 2007. Y, más recientemente, la agrupación Giros denunció que sectores de gran poder adquisitivo compraron terrenos a precios bajos luego de una revalorización de la zona.

   En Empalme Graneros (sub 1ª) la falencias se reiteran, sumado el recuerdo de obras concretadas durante la intendencia de Héctor Cavallero, concejal electo del PJ, catorce años atrás.

   Las Flores (21ª) no posee conductos para vaciar las aguas sucias y, según advierten desde el PJ, el recientemente anunciado plan de ampliación de la red cloacal (provincia y municipio) no incluye ese barrio. También falta limpieza.

   Lo mismo ocurre en Las Flores Este, una zona de clase trabajadora más organizada, y en Las Delicias, donde tampoco existen las zanjas.

   En los barrios de Rouillón y bulevar Seguí, Delliot, Moderno, Roca, Bolatti y 13 de marzo, todos de la seccional 19ª, la postal es la misma: no hay cloacas, zanjas, pavimento, veredas ni higiene. Y el transporte aporta lo suyo.

   La falta de cloacas también pesa en Fisherton (17ª), un barrio que se divide en sectores necesitados y pudientes. Al igual que en 7 de septiembre, donde habitan unas 10 mil personas.

   En la seccional 14ª (Belgrano y La República) también habría predominado el rescate de obras cloacales, de gas y de pavimentación de larga data. Como en la zona sur (11ª), con el Parque del Mercado (1992).

Otras razones. Sobre la merma de votos céntricos, en Buenos Aires 711 la atribuyeron al efecto arrastre de la decisión del Partido Socialista (PS) de acompañar el proyecto de ley de medios de comunicación en su reciente paso por la Cámara de Diputados nacional.

   Sin embargo, en el PJ aludieron al malestar existente en una franja de profesionales (arquitectos e ingenieros) y empresarios de la construcción luego del rediseño de la planificación urbana de Rosario —nuevo código— , que favorecería a intereses porteños.

   Otras voces disidentes tampoco soslayaron las dificultades que encuentran los interesados en abrir un comercio como el origen de una porción del rechazo en las urnas.

   A su vez, el requerimiento de combatir la inseguridad atraviesa en forma transversal los niveles bajo, medios y acomodados de la ciudad.

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