La caída de la coparticipación federal crea serios problemas a las provincias

El gobierno nacional se quedó con el 73,5% y las provincias solamente se llevaron el 25,8% en su conjunto
Mientras se sucedían evaluaciones respecto de la validez del diálogo convocado por el gobierno provincial para buscar de modo colectivo herramientas útiles para mantener la actividad económica y evitar la caída del empleo, una movilización de gremios locales recorría ayer las calles de la ciudad y se agolpaba frente a la Casa de Gobierno para reclamar aumentos salariales, en tanto el prestigioso diario especializado Ámbito Financiero daba a conocer en su edición de hoy el drama de los gobernadores provinciales que ante la caída de los fondos por coparticipación federal se encuentran impedidos de cumplir con el pago de los sueldos a los empleados públicos, con los proveedores y con los contratistas del estado.

En julio, de la torta de recursos coparticipables el gobierno nacional se quedó con el 73,5% y las provincias solamente se llevaron el 25,8% en su conjunto.

Ámbito Financiero -basado en un informe de la consultora Economía & Regiones - revela que en lo que va del año las provincias se vieron privadas de recibir 3.800 millones de pesos en materia de coparticipación federal.

Tampoco se pudieron cumplir las metas presupuestarias en 271 millones fijadas en concepto de Fondo Federal Solidario integrado con las retenciones a las exportaciones de soja que por tercer mes consecutivo baja su volumen , especificándose que el monto girado durante julio fue el más bajo desde que el gobierno nacional creó dicho fondo que se reparte en un 30% a las provincias y con igual porcentaje a los municipios especificamente para encarar obras públicas esenciales que generen rápidamente trabajo para la gente.

El monto girado durante julio fue el más bajo desde su creación, una situación que se vio complicada por la baja en las recaudaciones locales lo que está obligando a los gobernadores a reprogramar obras y a iniciar fuertes medidas de ajuste para mantener el funcionamiento de los servicios esenciales del estado.

Para traficar ese desequilibrio se consigna que durante julio las provincias mostraron un incremento interanual de escasamente el 3,3% en términos nominales aunque en valores absolutos estuvieron por debajo, para el mismo período, en un 8,4%.

Son por lo menos tres las razones que generaron esta situación financiera que damnifica a la provincia y tienen que ver con la relación con el campo, la gripe A y el impacto de la más grave crisis mundial en materia económica y financiera de toda la historia.

Hubo además administraciones provinciales donde una franja de empleados quedó sin cobrar porque no se alcanzó a reunir la totalidad de los recursos que hacían falta sucediendo lo mismo en otras jurisdicciones que habían acordado aumentos salariales por presiones gremiales antes de los comicios del 28 de junio.

En el caso de Formosa , el gobernador Gildo Insfrán comentó a los periodistas en el agasajo del 7 de junio que pese a sus intenciones y deseos, no estaba en condiciones de anunciar ajustes salariales porque comenzaba a percibirse la caída de las transferencias nacionales y no quería cometer el error de aprobar aumentos que no sé podrían liquidar después.

Lo mismo acaba de repetir la ministra de Economía, Inés Beatriz Lotto de Vecchietti, quien reveló que en el primer semestre hubo una disminución de 140 millones de pesos en los ingresos por lo que no se podía, por ahora y ante el actual escenario de crisis, aprobar incrementos que no tendrían sustentabilidad en el tiempo.

La provincia se ha visto impedida de conceder aumentos salariales este año porque los recursos nacionales que recibe impiden garantizar la sustentabilidad de esos incrementos.

Además, se verifica una ejecución presupuestaria acumulada en defecto del orden del 9% al primero de julio último, que en valor nominal significa una disminución en la recaudación estimada en 136 millones de pesos.

La disponibilidad de dinero que la provincia vuelca al mercado es de 200 millones mensuales, de los cuales el 55% corresponde a sueldos.

El cuadro de situación hizo que se redefinieran las curvas de inversión y se reprogramara el plan de obras publicas, priorizando el sostenimiento del nivel de empleo y al mismo tiempo aludió a los planes de financiación, el nivel de actividad y el equilibrio fiscal.

Las autoridades económicas locales están trabajando fuertemente para mantener el equilibrio económico y las cuentas estables, en contraposición con la realidad de varias provincias que ya están en rojo y registrando atrasos en el pago de sueldos, sin poder cerrar sus cuentas y verificando un acentuado déficit presupuestario.

Creen que si no surgen nuevos gastos, por ejemplo el que pueda derivar de algún aumento salarial, se podrá cerrar el año sin déficit.

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