Por la caída del consumo, otra cadena de electrodomésticos entró en concurso

El desplome de las ventas golpea a las cadenas de comercios que operan en el interior del país. Ya son dos las empresas de ese tipo que entraron en concurso de acreedores
Bonesi sobrevivió a la hiperinflación de fines de los ‘80, a la convertibilidad, al corralito y a otros tantos de los males argentinos que se sucedieron desde que la compañía fue fundada, allá por 1959. Pero esta empresa, que comenzó siendo una tienda de discos de pasta de la ciudad bonaerense de Campana y terminó convirtiéndose en una importante cadena de electrodomésticos con 41 sucursales en varios puntos del interior, podría no sobrevivir a la era "K". La parálisis del consumo y el crecimiento de los impagos de sus clientes fueron una combinación demasiado explosiva para la cadena de artículos para el hogar, que días atrás solicitó la apertura de su concurso preventivo y dejó de pagar deudas con bancos por cerca de $35 millones. La empresa adeuda, además, unos $50,5 millones en títulos de fideicomisos que están en manos de entidades financieras, de individuos y hasta de la ANSeS. Sin embargo, aún no se sabe si los tenedores de esos bonos se quedarán sin el dinero que les debe Bonesi, dijeron los abogados consultados por El Cronista. "La ley indica que los bienes cedidos a un fideicomiso quedan fuera de concurso. Se les debería pagar a los inversores, aunque es probable que les cueste cobrar ese dinero", indicaron desde un importante estudio de abogados, que prefirió no ser nombrado.

La caída de Bonesi es la segunda de una casa de artículos para el hogar en lo que va del año. A principios de marzo se supo que la empresa Saturno Hogar –que opera mayormente en el sur del país– había entrado en concurso de acreedores, dejando impagas deudas superiores a los $ 100 millones. Y ahora le llegó el turno a la compañía que fundó Ángel Bonesi, y que ahora emplea 500 personas. La firma, que no tiene sucursales en Capital Federal, está presente en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.

Según indican en el mercado, la compañía sufrió una caída del 60% en la venta de productos durante los primeros dos meses del año. Además, la empresa ya había paralizado casi por completo su actividad de financiación a clientes, debido a que en los últimos meses de 2008 se habían disparado los impagos de esos créditos.

En el mercado de financiación no bancaria al consumo, la mora se encuentra ya en niveles que rozan el 15% de las carteras, muy por encima del 5% o 6% que manejan los bancos para ese tipo de préstamos.

Esta situación hizo que este año a Bonesi le costara mucho trabajo conseguir financiación en el mercado. En marzo la empresa había lanzado la serie XXII de sus fideicomisos, pero no pudo colocarla: el Standard Bank, que funciona como agente colocador de los títulos de la compañía, tuvo que quedarse con cerca del 80% de la emisión de $ 11 millones. Hoy esa entidad es uno de los acreedores más importantes.

"De ahora en más, habrá que monitorear cómo resisten las otras compañías del sector antes de comprar un fideicomiso", indicaron desde una importante financiera. Los fideicomisos se convirtieron, tras la crisis de 2001, en el principal instrumento que utilizan para fondearse los bancos y las cadenas de electrodomésticos que brindan financiación al consumo. Este año, la emisión de esos títulos cayó en un 25%, y se espera que el mercado siga achicándose tal como se desacelera el consumo en el país.

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