La caída en el comercio se siente en Río Grande

A simple vista al menos 20 comercios han cerrado sus puertas en los últimos meses en la ciudad. Los carteles de liquidaciones se multiplican en los locales ubicados en las calles céntricas.
Sin reactivación, las inmobiliarias aseguran que muchos propietarios decidieron bajar hasta un 20% los alquileres por la caída de la demanda. Además se vende un 30% menos, y los pocos comerciantes quienes aseguran mantener los montos de venta, manifiestan que la inflación «se los come».

Las ventas en los últimos meses cayeron pero los resultados fueron más leves para muchos comercios que los pronósticos previos. Y el secreto fue sólo uno: motivar al cliente con grandes descuentos y promociones, que permitió adquirir productos, sobre todo en las fiestas, con rebajas de hasta un 50 por ciento.

De esta manera la estrategia se convirtió en el pilar principal de un negocio que, en los últimos meses, cambió drásticamente, al darse una parálisis generalizada en todos los rubros del consumo.

Muchos de los comerciantes consultados por El Sureño aseguran que se vende desde las fiestas a esta parte un 30% menos, y los pocos privilegiados que no admitieron la cifra, dijeron que pese a que los montos de venta se mantienen, la inflación «se los come».

«Tuvimos que implementar el 50 por ciento de descuento por primera vez en años, porque con la incertidumbre que hay la gente no compra», dijo la propietaria de una casa de ropa. Las ventas, según indicó, cayeron 30 por ciento. «La gente viene buscando las ofertas y, aunque piden ver la mercadería nueva, cuando ven precios más caros no compran», explicaron desde una zapatería.

En una casa de electrodomésticos, céntrica, se notó una baja del 35% en febrero, pero en comparación con el año pasado «las ventas vienen muy parejas», comentó Santiago, vendedor del local.

Para Diego Navarro, titular de la Cámara de Comercio de Río Grande, la explicación de la ola de liquidaciones es simple: «Las obligaciones de los comerciantes son constantes, para con los proveedores, empleados, tributos, y con un problema serio de que no hay venta y el costo financiero es muy elevado. Por eso muchos optan por conseguir fondos a través de liquidaciones, que muchas veces parte del momento de hacerse de efectivo, no siempre esa liquidación significa negocio».

Eso es lo que se está dando en parte en esta oportunidad. Ante la necesidad, los comerciantes prefieren hacer liquidaciones y se producen ventas que ayudan a paliar las obligaciones, pero en otros casos se hacen ofertas y no todas tienen resultados. Las ventas en promedio están bajando. «Hay varias situaciones, las ventas han caído en facturación, a igual caja del año pasado del mismo mes se ha caído un 30% que es el promedio general de los últimos meses». Sin embargo, es sólo un promedio ya que hay comerciantes que manifiestan bajas de hasta el 50%, y otros incluso menos.

El problema para muchos es que son caídas que a su vez han absorbido la inflación, en el término de un año se ha dado un promedio de 20 ó 25% de inflación, según cálculos no oficiales. Es por eso que hay otros comercios que si bien sostienen sus ventas, han caído con relación a la inflación. «Siempre en general se ha caído en la actividad comercial», remarcó.

Y hay rubros que se manifiestan con mayor problemática que otros y también tiene que ver con los tipos de productos. «Si son productos muy caros, productos superfluos, la gente tiende a un cierto nivel de gasto, un precio promedio al que alcanza; mientras que en los más altos se contiene más que antes. Esto también influye, lo que es primera necesidad camina a una forma casi constante, lo que es superfluo ha bajado», analizó.

Cierre de locales

Al menos 20 locales comerciales de Río Grande cerraron sus puertas a causa de la baja en las ventas. Y las famosas liquidaciones, que para muchos clientes son una novedad positiva, para algunos comerciantes representan el cierre de su negocio.

«La última etapa del comercio cuando liquida es porque cerrará para deshacerse de las últimas cosas, que lamentándose mucho no queda otra alternativa», señaló Diego Navarro.

Si bien no hay estadísticas certeras, hace un mes atrás contabilizaban unos 20 los locales característicos vacíos en la ciudad. Río Grande tiene características en los últimos meses en materia locativa, hay contratos que tienen una forma de pago escalonada, que en muchos casos son negociaciones constantes entre propietario e inquilino.

«Los locales que hoy se ven vacíos estaban en un precio, y hoy han caído un 20 y hasta un 25% en algunos casos. Tenemos casos de bajas de hasta 20% que por lo menos han bajado, locales que estaban en un precio en oferta y ya llevan no menos de 5 ó 6 meses y bajaron la pretensión y asimismo siguen sin alquilarse», aseguró Navarro, quien además es titular de la Inmobiliaria Tierra del Fuego. (Ver aparte: Sin reactivación...).

A pesar de esta afirmación, a muchos comerciantes los números no les cierran. Uno de los comercios que cerrarán en los próximos días será una tienda de ropa ubicada en plena Perito Moreno. Su dueña, Norma, explicó a este diario que es imposible seguir con las puertas abiertas por los gastos que tiene. «Tenemos que estar perdiendo dinero. Las ventas han bajado hasta un 30 por ciento, y se nos hace imposible pagar el alquiler, además de todos los gastos. Esto no se puede aguantar», dijo.

El empleado de comercio

Son 2200 los trabajadores empleados en la actividad comercial de la ciudad. Para Daniel Rivarola, referente del Sindicato de Comercio, «la situación está complicada para todos», y aunque admite que hay empleados suspendidos y también despedidos, la situación todavía no es alarmante para el sector.

«Tenemos unos 20 empleados que trabajan en servicios de limpieza para empresas electrónicas que por la situación que viven han sido suspendidos y otros ocho que han sido despedidos en un solo comercio», expresó.

Aunque no se han dado bajas numerosas como en otros sectores de la ciudad, desde el Centro de Empleados de Comercio advirtieron maniobras de algunos empresarios para recortar la jornada laboral y, por consiguiente, disminuir los salarios; alegando situación de crisis, pero adoptando medidas ilegales.

Ante la diversidad de consultas y denuncias recibidas, Rivarola aclaró que «está prohibida la reducción horaria de la jornada de trabajo o rebaja salarial sin autorización del Ministerio de Trabajo de Nación o de las Secretarías de Trabajo de las provincias y, en ambos casos, con la intervención del Centro de Empleados de Comercio».

Y manifestó a los trabajadores que si el empleador pretende reducirle la jornada de trabajo o el sueldo por la crisis, está obligado a presentar un tratamiento preventivo de crisis ante la Secretaría de Trabajo, pero debe demostrar que la crisis lo afectó durante los últimos tres años.

El balance

Alquileres. Los montos promedio oscilan entre dos mil y cinco mil pesos, pero en locales más grandes llegan a 10.000. Aún así, aseguran que en los últimos meses los propietarios bajaron las pretensiones hasta un 25%.

Impuestos. El aumento de la luz el año pasado incidió fuertemente en los costos de mantenimiento. En algunos casos, la suba llegó al 25 por ciento. En las últimas semanas también se aplicó un reajuste en el gas.

Precios. Según indicaron los comerciantes, los precios de los productos llegaron en marzo con un incremento del 15 por ciento.

Ventas abajo. Para completarla, los comerciantes aseguran que la caída en las ventas va del 30 al 40 por ciento.

Empleo.Son 2200 los trabajadores empleados en la actividad comercial de la ciudad. Para Daniel Rivarola, referente del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande, «la situación está complicada para todos», y aunque admite que hay algunos empleados suspendidos y también despedidos, la situación todavía no es alarmante para el sector.

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