"Se me caía la cara de vergüenza si creían que esto estaba pactado"

Transparencia: el ex ministro bajó su postulación a la presidencia del Tribunal de Cuentas. Cargó sobre el decano Vassia, que lo puso bajo sospecha. Admitió que sería más transparente que el organismo tuviera representantes de la oposición política. Aunque dijo que "las cuentas del IPAV igual se les hubieran pasado".
"Se me hubiera caído la cara de vergüenza si el día en que rendía en el coloquio hubiera estado solo porque el resto de los participantes suponía que ya estaba arreglado el tema", dijo el ex ministro Ernesto Franco para explicar su decisión de dar un paso al costado en el concurso para la presidencia del Tribunal de Cuentas a la que se había presentado.

Así explicó públicamente la nota que le envió al Consejo de la Magistratura -tal como informó El Diario- apartándose de su postulación, luego de que un concursante anterior -el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas Roberto Vassia- considerara "sugestiva" su postulación. Franco fue durante largos años ministro de Economía de la provincia y actualmente asesora al bloque de diputados del PJ.

Franco insistió ayer en "Plan B": "Una cosa es que un periodista pueda suponer que uno corría con el caballo del comisario en el sentido de que cuenta con una buena currícula, y otra es que un integrante que haya participado en el concurso y aceptado las condiciones, luego no se anote y ponga en dudas o haga traslucir como que hubo un pacto previo para que yo fuera presidente. Es muy grave desde lo institucional. Porque significaría que el Consejo, el gobernador y yo hemos pactado. La única forma de aventar dudas era renunciar. Así dejo bien en claro que no había ningún tipo de acuerdo".

- ¿Por qué usted no se había anotado en el primer concurso?

- A mí me parece que Natalio Perés y (Rubén) Rivero, personas que conozco, habían hecho una presentación con respecto al concurso. Y como los respeto mucho no quise presentarme. Después se rechazó eso, si bien ahora hay otra presentación, pero en este momento me sentí liberado, porque en verdad me interesaba el cargo.

- ¿Y no le molestó tener que apartarse?

- Es que traté, no con mucha buena gana -porque uno tiene que trabajar todos los días para comer y eso me daba una seguridad que es la que si se tiene un buen desempeño adquiere la estabilidad que establece la Constitución- de dejar las cosas claras. Se me hubiera caído la cara de vergüenza si el día en que rendía en el coloquio hubiera estado solo porque el resto de los participantes suponía que ya estaba arreglado el tema. La realidad es que si bien estoy amargado por la oportunidad que se me pasa -me hubiera gustado dirigir un organismo como el Tribunal de Cuentas- esto queda aquí y no da para más. Queda como algo que Vassia sabrá si lo hizo deliberadamente o no. Pero sin querer o queriendo afectó con su opinión las instituciones de la provincia.

Vínculos políticos

El ex ministro, además, hizo referencia al funcionamiento del Tribunal de Cuentas y a la metodología de selección de sus integrantes. En ese sentido, hizo alusión a los dichos de Vassia respecto de que "a un peronista no lo puede controlar otro peronista". Franco explicó que el decano "plantea que debería haber un presidente de la oposición, pero esto no está estipulado como ocurre con la Auditoría General de la Nación. Aquí no existe, y de hecho los dos ternados (Marcos Paz y José Sappa) son afiliados peronistas".

- Más allá de lo que diga la ley actual, ¿usted qué piensa personalmente?

- Le da garantías a la sociedad sea o no sea peronista. Me parece razonable que pueda existir al menos uno de la oposición, o del segundo partido mayoritario en la elección... No lo veo mal, en definitiva lo que se quiere es un esquema de que todos los partidos estén representados. Pero de todas maneras, no quiere decir que sea algo ilegal.

- Pero a partir de lo que ha ocurrido con el Tribunal de Cuentas, ¿no debiera reflexionarse eso? ¿Aporta a la transparencia que el controlador y el controlado tengan vínculos políticos?

- Es opinable, nadie puede tener la certeza sobre el tema. Pero en definitiva, lo que ocurrió en este caso con el IPAV y las cuentas que no se controlaron bien, si hubiera estado alguien de la oposición creo que les pasa igual. Yo siempre lo digo: no hay control infalible. A los principales bancos del país les ocurren desfalcos y tienen controles regulados. Si es en el Banco Pampa sale a la luz, pero un banco privado no, porque los echan y se termina, y al periodismo no le interesa esa situación. Pero hay hechos en las principales empresas argentinas o del exterior. Cuando alguien ve la veta necesaria para introducirse y hacer una actividad ilegal, no hay control infalible. Pero el Tribunal de Cuentas, hay que recordarlo, sólo tiene el control de legalidad, no de gestión. Si la obra se hace bien o mal, es otro problema...

La escuela de señoritas y la "cobertura legal"

El ex ministro de Hacienda Ernesto Franco dio a entender ayer que, pese a los enojos de los gobernadores que tuvo, él los aconsejó para dejarlos a salvo y "cubiertos desde el punto de vista legal". El ex funcionario -actual asesor legislativo- fue consultado en "Plan B" porque dijo que varias veces "fui corrido del despacho del gobernador (Rubén) Marín o del gobernador (Carlos) Verna por decirles que no". Uno de los ejemplos concretos que puso fue la famosa turbina en Santa Rosa, un proyecto que motorizó sobre todo el ex subsecretario Carlos Beltramino, que no estuvo exento de sospechas por la existencia de coimas.

Ayer, ante el pedido de que cuente una anécdota sobre el modo en que lo "corrieron" del despacho y precise los alcances de la expresión, Franco dijo: "Cuando se dan reuniones a solas con el gobernador, o con otros ministros, nunca son una escuela de señoritas. La actividad política es solucionar problemas, hacer, y a veces no está el dinero o la forma de solucionar no es la que uno puede realizar en el manejo del dinero de los contribuyentes. Más de una vez hemos tenido discusiones muy fuertes que públicamente no puedo decir".

"Tanto Marín como Verna -agregó- hay determinados temas que terminaron reconociendo... en su momento fue mi oposición a la turbina en Santa Rosa, la ley se mandó y sin embargo Marín nunca la hizo. Yo era uno de los pocos dentro del gabinete que me oponía, fue una situación en la que mandó la ley a la Cámara, pero los informes que yo había hecho en su oportunidad lo terminaron de convencer de que no era oportuna la realización de esa obra. Y así lo hizo".

"Con Verna -añadió- ha ocurrido también varias veces: si bien hay un enojo inicial al no poder solucionar de manera inmediata un problema de la gente, o por falta de dinero, o por falta de encuadramiento, hay también un reconocimiento posterior. Porque uno se está cubriendo desde todo punto de vista, con lo cual uno se va del Gobierno cubierto desde el punto de vista legal".

- ¿Cómo se siente como asesor legislativo después de tantos años siendo ministro del Ejecutivo?

- Es lo que personalmente pedí, incluso el gobernador sabe que hubo un ofrecimiento para continuar y para un cargo en algún lugar y quería un impasse al menos porque la realidad es que estar en el Ejecutivo obliga a tomar decisiones continuamente sin poder volver a capacitarse. Vienen las decisiones una detrás de otra. En mi caso fueron muchos años en el Ejecutivo. Estoy haciendo una maestría en Finanzas Públicas en Buenos Aires.

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