De Cafiero a Kirchner: El peronismo necesita organizar mejor su partido

En el cierre del ciclo del seminario de capacitación doctrinaria 2009 "El Peronismo camino al Bicentenario", el Instituto de Capacitación Política Juan Domingo Perón recibió ayer al histórico dirigente Antonio Cafiero, quien en su disertación en el complejo cultural Guido Miranda recomendó al presidente del justicialismo, Néstor Kirchner, que "organice mejor al partido".
"No puede ser que el peronismo o el justicialismo no tenga organizado un partido con cuadros, dirigentes, seminarios, debates", dijo para precisar el reclamo y remarcó que le dijo eso a Kirchner. También le señaló que "Perón no necesitaba del partido, pero vos sí". Y que, aunque el único heredero del creador del movimiento "es el pueblo", alertó que toda herencia "debe ser administrada".

"Debemos elegir nuestras autoridades y candidatos con el voto de los afiliados", solicitó quien fue el impulsor del proceso de democratización del justicialismo y fue candidato a presidente en una elección interna. El reclamo fue escuchado, atentamente, por Jorge Capitanich, vicepresidente primero del PJ, a nivel nacional, y Aldo Leiva, quien tiene en el Chaco la misma responsabilidad que Kirchner.

Sin réplica

Para valorar la existencia del peronismo afirmó que se trata de "un movimiento político original, que no tiene réplica" y que ninguna de las expresiones políticas que le fueron contemporáneas persistieron en el poder. "No sólo fue una idea, un pensamiento, sino que también nació como un sentimiento, y esto no ha despertado en ningún otro movimiento", remarcó.

"Fue el movimiento más castigado y perseguido del siglo XX. Ha pasado por todas las pruebas a la que puede ser sometida una convicción. No hay castigo ni atropello que no haya sufrido el peronismo", acotó y los seguidores de la ideas de Perón "ganan batallas hasta después de muerto, porque el peronismo trajo la igualdad, la justicia social que ya es un valor filosófico".

Regresión

de la política

"Hay una prédica revulsiva, a favor de la crispación, de la violencia y no menos un ánimo destituyente, como se ha dicho por ahí. ¿Esto por qué sucede? En la Argentina se da un fenómeno inesperado, pero si lo hubiera pensado mejor iba a saber que se venía. ¿Saben lo que pasa? En la sociedad argentina ha renacido el gorilismo", afirmó al evaluar el clima político de estos días.

Sin vueltas le endilgó a "los gorilas" este clima de crispación, de intolerancia que vive la sociedad porque "son maestros del insulto", y recordó que "los padres de estos gorilas u algunos de los gorilas que aún viven fueron los que propiciaron las atrocidades más graves que sufrió este país: golpes de Estado, muertes, proscripción política, tortura y cárceles".

"Prendan la televisión, escuchen la radio, lean los diarios y verán rastros de gorilas por todos lados", añadió pero lamentó que aún no aceptasen "el hecho maldito de que el peronismo, pese a todas las gorilazas que tuvo que soportar, sigue siendo el gran movimiento nacional y popular de todos los argentinos".

En ese sentido puntualizó que "si la Argentina no crece más de lo que viene haciendo es porque se interpone el espíritu gorila". Dio como ejemplo la asignación universal para hijos de padres desocupados o de empleos no registrados. "Se critica que un gobierno peronista haga algo positivo y filman la cola de las personas que van a hacer el trámite, mostrando un aspecto accesorio pero olvidan lo esencial".

Después, Cafiero le pidió en público a Capitanich que le comente a Cristina Fernández de Kirchner una risueña situación que alguna vez contó Juan Domingo Perón en una reunión de gabinete durante su segunda presidencia. El relato fue así: "Estos gorilas son inconformables. ¿No ven la propaganda en contra que nos están haciendo por la ley que sacamos? Me hace recordar cuando estaba en Italia. Un día un amigo me llevó a un circo para ver el show de un equilibrista famoso. Estábamos en Turín. Y fuimos, y en un momento dado se apaga la luz, se escuchan tambores para saludar al equilibrista, sube al escenario donde hay una mesa, y sobre ésta pone una silla, después sube el piano sobre la silla, y sobre el piano otra silla, sobre la silla otra mesa. Ya se bamboleaba toda la pirámide y llegado a la cúspide, para sorpresa de todos, saca un violín y se pone a tocar. Fue una ovación generalizada, menos de mi amigo, que me dijo: Desafina".

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