UIA: caen inversión (48%) y producción industrial (11%)

Datos de mayo. Empresarios, descorazonados con el «nuevo» gabinete y esperan fin de superpoderes
La caída de la actividad industrial en mayo superó los dos dígitos por segunda vez este año, según el índice que elabora el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA). Esa caída se ubicó en el 10,9% en relación con mayo de 2008.

El dato fue adelantado el martes a los miembros del Comité Ejecutivo de la central fabril por los economistas de ese Centro de Estudios, sin revelar exactamente a cuánto ascendía (o descendía) el guarismo final, motorizado por un descenso en un ramo que parecía blindado: la alimentación.

Mayo sólo fue superado en la caída por febrero (cuando fue del 12%); el documento explica que «nuevamente las fuertes caídas en la producción automotriz y de metales básicos explican un porcentaje alto de la retracción. Además, el conjunto de los bienes durables aparece como el más afectado, en particular los bienes de capital».

La novedad entonces es la caída del sector alimentación: si bien el descenso es sólo del 0,1%, la realidad es que su crecimiento sostenido aun en la crisis mantenía acotado el desplome del índice general. Eso en mayo no pasó. Sin embargo, explica la UIA, la caída podría haber sido peor aún si los productores lecheros no hubieran enviado sus vacas al matadero, producto de la sequía y los bajos precios de la leche.

En relación con los cambios en el gabinete, todos los consultados por este diario tomaron las designaciones con reacciones que van de la sorna a la resignación; los primeros dijeron que «es como si yo enrocara el gerente de finanzas con el de administración, y les dijera a los accionistas que reestructuré la compañía»; los segundos admitían que si habían tenido alguna esperanza de que los Kirchner dijeran «entendimos el mensaje, hagamos una mesa de concertación, acerquemos a quienes más saben y modifiquemos lo que está mal», se esfumaron con este gabinete.

Todas las miradas empresariales quedaron fijadas en el 28 de agosto: ese día caducan los «superpoderes» del Ejecutivo, y los Kirchner deberán someter su renovación al Congreso, que para entonces -de acuerdo con lo que suceda en el interior del PJ- podrá haber mudado sus lealtades de manera drástica, aun antes del cambio de diputados y senadores previsto para diciembre.

También es malo que hayan caído las importaciones de bienes de capital (47,7%) y bienes intermedios (52%), lo que indica una clara retracción en la inversión del sector industrial.

Los datos, desalentadores, confirman dos hechos:

# los tiempos que se aproximan son más que complicados para la industria (igual que para otros sectores), porque al efecto negativo de calamidades como la sequía, la gripe porcina, la caída del consumo y la crisis internacional, se suma el mal vínculo empresarial con el Gobierno ante la sordera de los Kirchner a sus reclamos de modificar algunos rumbos;

# la necesidad, en vista de lo anterior, de avanzar con una propuesta conjunta del sector empresarial dirigida a la sociedad y no al Gobierno, un documento en el que están trabajando los técnicos de cada central empresarial por separado, y del que conversan casi a diario los presidentes del Grupo de los Siete (industria, construcción, comercio, la Bolsa, bancos, la Rural y la CRA) más el resto de la Mesa de Enlace del campo.

Lo que está claro entre los empresarios es la necesidad -ante la nueva realidad política del país- de salir a dar señales de que están «vivos» tras un lustro de cuasi silencio. El martes, por primera vez en mucho tiempo, el director ejecutivo de AEA, Jaime Campos, divulgó un documento en el que se habla de que el 28 de junio «se ha abierto una nueva etapa en la vida política de la Nación, en la que cobrarán principal protagonismo las diversas fuerzas y las distintas personalidades de gran significación que han sido elegidas por la ciudadanía para integrar el Congreso Nacional».

Después de pedir más diálogo, Campos -en un texto obviamente consensuado por los máximos empresarios del país, entre los que se cuentan Luis Pagani y Paolo Rocca- pide que ese diálogo incluya al Congreso, el Gobierno (en ese orden), los partidos políticos y las entidades de la sociedad civil para buscar una agenda común. Agrega que, para sostener la inversión, es crucial aumentar la previsibilidad con que operan los empresarios, corregir las distorsiones de precios relativos y lograr un «funcionamiento pleno de los mercados».

El documento de AEA parece sentar las bases para lo que será la propuesta de los empresarios a la sociedad. ¿Es factible pensar en una foto de los presidentes del Grupo de los Siete y de la Mesa de Enlace presentando ese documento? Difícil: el temor a ser tildados de «destituyentes» por lo que queda del kirchnerismo es demasiado palpable; seguramente se elegirá una manera menos resonante para darlo a conocer.

En el ínterin, los empresarios tienen temas más urgentes para encarar, como el pedido de aumento salarial de los camioneros de Hugo Moyano, que el martes envió una delegación a «conversar» con los representantes de los supermercados mayoristas. Uno de los empresarios que intervino en esas «conversaciones» le dijo a este diario, quizás exagerando un poco (pero no mucho), que «los camioneros vienen con una pistola en la mano izquierda, una lapicera en la mano derecha, nos dicen cuánto quieren y dónde hay que firmar». Si bien es obvio que los delegados no concurren armados a la paritaria, también es cierto que en ese ámbito plantearon la posibilidad cierta de que o les conceden el 25% de aumento que piden o cortan el acceso a los centros de distribución de las cadenas minoristas y mayoristas, como hicieron ya en ocasión de la pelea por las fichas de afiliación que le birlaron al Sindicato de Comercio.

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