Cadillacs: productores también evadieron impuestos provinciales

Los Andes accedió al contrato entre Offside y los dueños de la gira y consta que declararon menos dinero por el cachet. Se recaudaron $ 530 mil y el costo final del recital fue de $ 750 mil.
Los organizadores del recital de los Fabulosos Cadillacs, envueltos en el escándalo del subsidio oficial por $ 315.000, aseguran que el concierto tuvo un costo que supera los $ 750.000, mientras por la venta de entradas ingresaron $ 530.000, por lo que sin la intervención económica del Estado, el evento hubiera generado pérdida.

Pero los productores culpan al Gobierno por "haber prometido" el estadio mundialista, exenciones impositivas y obligarlos a bajar el costo de los tickets.

En este contexto, salió a luz el contrato cerrado por Offside -los productores locales- y la firma T4F, que explotó los derechos económicos de la gira internacional de la banda de ska. El canon cerrado en diciembre del año pasado se eleva a $ 240.000. Cifra que dista bastante de los $ 140.000 que declararon en la Dirección General de Rentas.

"Fue para pagar menos impuestos", admitió una fuente muy cercana a los productores. Con esta maniobra, ambas partes evadieron (en parte) el impuesto a Sellos, que es 2% del total del contrato y también Ingresos Brutos, que es 3% del total. Pagaron en total 7 mil pesos y debieron tributar 12 mil.

Pero hay otro elemento que pasa a ser resonante en esta historia: también se evadieron impuestos nacionales en el contrato entre Offside y el Gobierno provincial. Sucede que el monotributista que emitió la factura por $ 315.000 es Pedro Infante, pero desde diciembre de 2008 eran Mariana Infante (hija de Pedro) y Diego Villafañe quienes tenían un contrato que les otorgaba la representatividad de la banda y los habilitaba a la organización del concierto.

El rol que cumplió el jubilado de 67 años fue claro: evitar una mayor carga impositiva. A modo de artilugio legal, Mariana echó mano al facturero de su padre para eludir el pago del IVA. Así no debían abonar 21% de los $ 300.000 netos que les quedó del aporte oficial (los otros $ 15.000 fueron retenciones y sellado del contrato entre el Gobierno y Offside).

La versión de los productores

Con el contrato sellado en Rentas en la mano, los actores privados reafirman la postura que la incursión oficial en la organización llegó con pomposas promesas que al final no cumplieron e hicieron peligrar el espectáculo. Entonces, para subsanar el problema y tapar los agujeros, aportaron los $ 315.000 para que el show siguiera adelante.

Desde la esfera privada sostienen a los cuatro vientos que "no hay delito" y añaden que el show "se iba a realizar en Andes Talleres pero aparecieron (los funcionarios) y prometieron el estadio Malvinas Argentinas y exenciones impositivas a cambio de reducir el precio de las entradas. Después el estadio no estuvo y las entradas ya estaban vendiéndose. Se agotaron primero las de $ 30 y $ 50. Todo es culpa de las promesas incumplidas por el Gobierno".

Para refrendar esos dichos muestran el contrato firmado el 5 de diciembre de 2008 entre Offside y la productora T4F. En el acuerdo rubricado por Mariana Infante y Villafañe, que incluyó a Mendoza en el calendario internacional de los Cadillacs, figura entre los puntos principales que el recital estaba programado en Andes Talleres y tenía un canon por los servicios artísticos de $ 240.000 más IVA, lo que da un total de $ 319.440.

El pago debía acreditarse a 7 cuentas de un banco de EEUU a nombre de los intérpretes y en cuotas: dos pagos de $ 70.000 cada uno y una cuota final de $ 100.000. A lo que debía sumarse 21% del IVA. Además había un compromiso de pago por $ 24.000 más IVA por los servicios de producción de T4F.

Entre los detalles del contrato aparece un anexo con las habitaciones que cada integrante de la banda, productor, asistente o encargado del vestuario entre otros debía tener. En total fueron 2 suite, 3 suite junior, 17 singles, 7 habitaciones dobles y una triple.

Otros de los puntos que estipula el acuerdo son el cálculo de posibles ingresos (por la venta de entradas o sponsoreo) y los costos que tendrá el recital: esta segunda cifra asciende a $ 705.882. El cálculo tiene como fin establecer un piso y a partir de ese monto todo peso extra que ingrese tiene que repartirse, 68% para T4F y 32% para los locales.

Éste es uno de los argumentos que emplean con más fuerza desde Offside para reforzar la idea de cuánto se gastó en el montaje del espectáculo.

"Ellos (por T4F) te calculan que para no perder, tenés que recaudar esa cifra y después ellos te controlan porque si superás ese monto quieren su plata. Pero los ingresos que hubo por el recital apenas rondaron los $ 530.000. Ahí tenés un parámetro. Además, el costo que insumió el montaje del show fue entre 750.000 y 780.000 pesos", dijeron.

La estrategia de la defensa

Con el secreto de sumario levantado por el fiscal Eduardo Martearena, los abogados defensores ya se interiorizaron del nutrido expediente y ahora comienzan la tarea de probar que sus clientes son inocentes de fraude al Estado. Una de las intenciones es demostrar que "la naturaleza jurídica del aporte es un subsidio. Por más título que se le ponga, contrato o como fuere, sigue siendo un subsidio", reiteró el abogado Mauricio Mattons.

"Además acá no hay delito porque el Estado pagó por la actuación de los Cadillacs y el espectáculo se hizo", sostuvo. Para Mattons la contraprestación al Estado existió: "Hubo una baja en las entradas como se pidió y el Gobierno promocionó un evento haciéndolo más popular y apareció patrocinando el recital".

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